Reseñas de festivales 

Gloria

GloriaLa discusión a la salida de la proyección de Gloria en el marco del festival FILMAR en América Latina fue sobre si su protagonista era linda, atractiva, bonita, bella, guapa, hermosa y demás sinónimos que implican algún grado de belleza femenina. Fue muy interesante descubrir los distintos usos de estas palabras en España y en los distintos países latinoamericanos. Pero finalmente, la conclusión fue que el personaje de Gloria es entrañable, y todos nos enamoramos perdidamente de ella.

Paulina Rubio pasó con este film al grupo de esas actrices que si no son lindas, nos convencen con su habilidad de hacernos creer que lo son. Esta es una característica actoral que siempre mencionaba mi padre sobre actrices como Meryl Streep, por ejemplo. En Gloria, la cámara de Sebastián Lellio acompaña cada gesto de Paulina Rubio muy cerca, y se detiene hasta en las miradas más picarescas con las cuales Gloria seduce a nuevos compañeros. Bien merecido fue el Oso de Plata que recibió Paulina Rubio en el 63° Festival Internacional de Berlín.

La cámara que continúa adentrándose en la intimidad, nos muestra que los cuerpos de sesenta años de edad pueden ser tan atractivos e insinuantes como los más jóvenes, que acostumbramos a ver en la mayoría de las películas.

La trama no deja nunca de ser entretenida. Se intercalan escenas domésticas que Gloria comparte con su familia junto con salidas que la perseverante protagonista retoma todas las noches en busca de diversión. Todas las escenas, por más sencillas que sean, están teñidas de detalles irónicos que aportan humor. Es inolvidable, por ejemplo, ver a Gloria bajo el secador de pelo en la peluquería, acompañada de por la música de una pieza de Mahler que nos transporta a Muerte en Venecia (Morte a Venezia, Luchino Visconti, 1971). ¿Se insinúa el deseo profundo de no querer envejecer del profesor von Aschenbach?

Sin necesidad de profundizar demasiado en si acaso Gloria es una metáfora de Chile, tema mencionado en algunas entrevistas al director, es una película que nos da esperanza, es alegre, entretenida y fresca. Es una invitación a la vida, en general, a divertirnos, disfrutar y seguir siempre hacia adelante luego de las recaídas.

Gloria es el quinto largometraje de Sebastián Lelio, director chileno de larga trayectoria, creador de La sagrada familia (2005) y El año del tigre (2011). En la producción participó también Pablo Larraín, exitoso director creador de No (2012), Post Mortem (2010) y Tony Manero (2008).

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