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Entrevista a Shai Goldman, director de fotografía de Tikkun

Shai-GoldmanShai Goldman ha fotografiado cortometrajes, documentales y series de televisión, así como otras películas de ficción. Entre sus trabajos más recientes se encuentra el realizado con Nadav Lapid en la extraordinaria La profesora de parvulario (2014).

Shai Goldman es también el director de fotografía de la película de Israel Tikkun, uno de los trabajos más sobresalientes proyectados en Locarno, por el que ha recibido una mención especial del Jurado a la Mejor Fotografía. EL ESPECTADOR IMAGINARIO ha hablado con él acerca de su trabajo en este contundente alegato en contra de cualquier tipo de extremismo.

Raúl Liébana (RL): Enhorabuena por el premio a la mejor fotografía por Tikkun, recibido en el Festival de Locarno. Este es un gran reconocimiento. ¿Cómo lo valora usted?

Shai Goldman (SG): Recibir el premio fue una gran sorpresa y alegría. Cuando estoy trabajando en una película, filmando y haciendo todo lo posible para crear una conexión entre las palabras y el ambiente de la historia, para producir una imagen que llegue y conmueva al espectador, no pienso necesariamente en los premios y me concentro en el trabajo en cuestión. Por eso cuando la película está en pantalla “ella sola” y los espectadores la comprenden tan bien, me siento premiado.

RL: La película está rodada en digital. Si no me equivoco con cámaras RED Epic y RED Scarlet en 5K WS, 5K y 4K. ¿Valoró rodar esta película en formato de celuloide?

SG: Al principio, cuando buscábamos un formato para la película, se puso sobre la mesa la opción de filmar en celuloide. Pero nos dimos cuenta de que, a pesar de las numerosas ventajas del celuloide, era extremadamente difícil trabajar con él como nosotros necesitábamos. Ello se debía a que el guion y el director requerían ser rigurosos y fieles con el ambiente judío ortodoxo, pero donde teníamos que rodar era imposible o no podría hacerse. Así pues, nos dimos cuenta de que necesitábamos una cámara pequeña con calidad cinematográfica, lo que nos llevó a filmar con la cámara RED, en digital.

RL: ¿Por qué se decidió a rodarla en formato digital y qué ventajas aportaba este formato?

SG: Esta no es la primera película que filmo con cámaras RED y estoy al corriente de sus numerosas ventajas. En el caso de los efectos visuales, puedo cambiar el tamaño del fotograma y hacerlo más grande, para preparar mejor el material del fondo para la animación. El tamaño de la cámara va más allá de la ubicación real, en el que la presencia de la cámara o de un equipo de cámara pueden resultar un desastre. También se pueden filmar planos amplios en espacios pequeños y estancias de la película que requieran rodarse con numerosas tomas largas.

RL: Tikkun es una dura crítica hacia determinadas prácticas religiosas de la comunidad ultra ortodoxa de Jerusalén. Cuando usted recibió el guion, ¿qué pensó al terminar de leerlo?

TikkunSG: Es verdad que en cierto sentido la película critica el mundo religioso, pero lo hace como una forma de entrar en las profundidades de la historia de la Humanidad con un significado cada vez mayor. Las cuestiones sobre la existencia en la sombra del pecado son para mí la esencia de la historia. Como fotógrafo me encantó y me atrajo la contención y la modestia de la vida religiosa y encontré en ella la expresión del estilo del film. Incluso en lo relativo al diseño del fotograma y el diseño artístico de la película. Expresiones en blanco y negro y paredes vacías con muebles sencillos que encajan con el mundo en el que se desarrolla la película, los movimientos de la cámara y la contención que permitía la observación de otro mundo distinto e intrigante…

RL: ¿Cómo trabajó con Avishai Sivan?

SG: He trabajado con Avishai durante algún tiempo, he rodado para él anteriormente otra película llamada The Wanderer, así que estoy familiarizado con su estilo. Avishai impuso la condición de filmar en blanco y negro desde el principio del proyecto hasta la etapa final de la película, que es la corrección del color. Mantuve la opción de incluir color en la película, así que fotografié la película como si fuera en color. Suponía varias ventajas. Una era que siempre quedaría la posibilidad de volver al color después de la edición, aunque Avishai no contempló esta opción en ningún momento. Otra ventaja era la etapa de corrección del color, en la que tendría una gran variedad de grises que combinar para obtener el resultado final. Por supuesto, estuve presente en todas las etapas de este trabajo. Otra cosa esencial al trabajar con Avishai es que la cámara apenas se mueve y casi siempre se graban unas pocas tomas por cada escena, que es algo que me encanta, porque ayuda a conseguir un sentido de realismo, a pesar de tratarse de una película con momentos de fantasía y en blanco y negro.

RL: La idea del personaje atormentado, inmerso en su caos, tiene su máxima expresión al final de la película, cuando se encuentra rodeado de niebla. La niebla muestra la confusión en la que se mueve el personaje, pero ¿cómo rodó usted esta parte de la película?

SG: Durante la filmación, intentamos en lo posible basarnos en fotografía en tiempo real y no en efectos visuales. La niebla en la fotografía nunca tiene buen aspecto cuando se añade, mediante efectos visuales, sobre un hombre que camina a través de ella. Por ello nos esforzamos especialmente en la localización de ubicaciones y transportamos grandes máquinas de humo para cubrir toda la zona que rodeaba al actor. Después nos ayudó el especialista en efectos visuales Danny Cohen a añadir humo en los espacios en los que faltaba. Había lugares en los que no teníamos otra opción que trabajar desde el estudio para tener un control total, como la escena del baño, que hubo que componer capa a capa en el estudio. El espacio del cuarto de baño se construyó completamente y se rodó con un cocodrilo pequeño en el aseo que se había fabricado en un tamaño más reducido. Posteriormente, se utilizó un tratamiento de animación y todo se reconstruyó en su sitio. La niebla de la película me producía un sentido de pérdida y de búsqueda. Me invadía la sensación de que hay un poder divino, en el sentido de que el hombre es muy pequeño frente a la naturaleza. Para mí es algo que se suma a la fuerza del triste destino de nuestro héroe.

Raúl Liébana

 

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