Críticas

Demasiadas intenciones

El Niño 44

Child 44. Daniel Espinosa. Estados Unidos, 2015.

Poster promocional de El Niño 44Sigue la aventura estadounidense de Daniel Espinosa, director sueco de origen chileno con una consistente filmografía a sus espaldas. Incluso cuenta con el taquillazo de El Invitado (2012), protagonizada por Denzel Washington y Ryan Reinolds para dar más entidad a su carrera, alejado de sus modestos inicios en su país de origen. Parece que Espinosa se siente cómodo en esta clase de producciones en manos de grandes estudios, donde, a pesar de los holgados presupuestos, sí que es cierto que el director es capaz de tener un estilo propio que diferencia sus películas de las producciones a granel venidas de Estados Unidos. Es innegable el talento visual de este autor, acomodado en un estilo que saca partido visual de ambientes sórdidos y oscuros, capaces de generar por sí solos la sensación de claustrofobia mental en el espectador.

De esa habilidad se nutre El Niño 44, dirigida por un Espinosa que se recrea en aquellos oscuros años del apogeo estalinista, repletos de secretos, paranoia escondidas tras la pérfida apariencia de utopía socialista impuesta a base de miedo por un régimen implacable. Toda esta sintomatología dictatorial se transforma en auténtica pesadilla para el agente Leo Deminov, interpretado por Tom Hardy, ferviente defensor de la causa stalinista, cuyo mundo se derrumba en el momento que hace frente a la kafkiana seguridad interna de la Unión Soviética. A raíz de unos misteriosos asesinatos y la postura oficial de la policía, Deminov se adentra en un mundo de venganzas y secretos encerrados en otros secretos, en una sociedad que no puede admitir la existencia de un monstruo por motivos políticos.

El corpus literario de la película se basa en el libro del mismo título escrito por Tom Rob Smith. Apoyándose en los atroces crímenes cometidos por el tristemente célebre asesino en serie Andréi Chikatilo, Smith construyó la engañosa ficción en la que se basa El Niño 44 y, por descontado, cae en las mismas trampas que mutilan cualquier atisbo de credibilidad a las intenciones de la película.

Con intenciones claras, tanto Smith como Espinosa hacen un retruécano temporal y sitúan la acción en los años 50, mucho más cómodos para lo que realmente importa: la crítica nada sutil a los métodos y forma de vida de la Rusia comunista. El elemento criminal no es más que un reclamo secundario, algo necesario para que la auténtica idea que sustenta El Niño 44 no sea tan estúpidamente visible. Y, aún así, a pesar de todo, lo que propone Espinosa es tan evidente que el espectador inquieto puede sentirse manipulado y aleccionado de manera vil. No hay ninguna astucia, sensibilidad ni inteligencia que oculte el panfleto que esta película es en el fondo.

Todo está construído para la sensación de verosimilitud, dando a entender en todo momento que hay unos hechos reales que sustentan la ficción. Aunque en cierto modo es así, el contenido es ejemplo de manipulación un tanto desnortada. La trampa es vistosa, pero la crítica (completamente válida, por supuesto) queda sepultada por las toneladas de ideología que mueven a esta película.

Imagen de El Niño 44El Niño 44 quiere jugar a ser muchas cosas: crítica implacable contra las dictaduras paranoides, historia de crímenes y drama familiar. Así que es triste decir que no consigue acertar en ninguna de sus tres facetas. Cada uno de sus objetivos queda emborronado por la falta de rumbo claro, atrapados por una historia que da bandazos. Las expectativas del espectador quedan en nada ante una colección de promesas no cumplidas. El aspecto visual y el conseguido tono de la película no son sufucientes para el rescate de un fime engullido por sus pretensiones.

Las reflexiones regaladas por El Niño 44 son prefabricadas, completamente masticadas para que el espectador no dé muchas vueltas por sí mismo. Unas ideas que, por otra parte, no necesitaban una película extendida hasta el absurdo, empobrecida por uno de los primeros actos más tediosamente largos y repetitivos que he visto en años. A pesar de que la sensación de movimiento es constante, un pequeño respiro anima a darse cuenta del camino a ninguna parte que nos muestra la película desde el minuto uno, empantanada en un modelo narrativo lleno de acelerones y parones bruscos, como en un atasco en plena hora punta.

El plantel actoral da de sí lo que la historia les permite, aunque no entiendo ciertas cosas. El inglés con acento ruso supongo que sonaría muy bien en la cabeza de los responsables, pero a mí me pareció un absurdo incomprensible que me sacó varias veces de la película. Tom Hardy es un tipo voluntarioso, pero está a años luz de que su intensidad resulte creíble. Incluso un infalible como Gary Oldman está encorsetado en su papel, incapaz de hacer un rol distinto al que nos tiene acostumbrados desde hace años. No encuentro ninguna diferencia entre este abnegado agente ruso y el comisario Gordon del Batman de Nolan. Noomi Rapace no tiene ni un cambio real en toda la película, incluso cuando cambia de chaqueta de manera un tanto forzada. A los personajes hay que creérselos en un acto de fe que, por mi parte, no estaba dispuesto a hacer. Los villanos de la historia no pasan de clichés irritantes, excusas para refirmar la teoría del director acerca de los monstruos que pasan inadvertidos en sociedades que los alimentan. Por si no había quedado claro.

Protagonistas de El niño 44El Niño 44 pretende dictar sentencia con mucha manipulación y efectismo. Al final, queda la sensación para el espectador de estar presente en una clase de historia aburrida. Claro está, lo único que salva una clase aburrida de historia es que acabe pronto para ir a tomar una cerveza con los amigos.

La historia de Chikatilo fue tratada con bastante acierto en la olvidada Ciudadano X (Chris Gerolmo, 1995) y, por supuesto, hay películas mucho más sensibles y certeras que retratan el horror paranoico de los regímenes del otro lado del Telón de Acero, como la magnífica La vida de los otros (Florian Henckel von Donnersmarck, 2005). El Niño 44 es de esas películas que tratan al espectador como si fuese idiota, con un mensaje tan reiterativo que resulta molesto. Eso es algo que no perdono.

 

Ficha técnica:

El Niño 44 (Child 44),  Estados Unidos, 2015.

Dirección: Daniel Espinosa
Guión: Richard Price (Novela: Tom Rob Smith)
Producción: Summit Entertainment / Worldview Entertainment / Etalon Film
Fotografía: Philippe Rousselot
Música: Jon Ekstrand
Reparto: Tom Hardy, Noomi Rapace, Gary Oldman, Joel Kinnaman, Paddy Considine, Jason Clarke, Vincent Cassel, Fares Fares, Josef Altin, Nikolaj Lie Kaas, Sam Spruell

Santiago Negro

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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