Críticas

El más siniestro de los platos

Caníbal

Manuel Martín Cuenca. España, 2013.

Cartel de la película CaníbalUn amigo cocinero me recomienda siempre comer sentado. Dice que la comida se digiere mejor. A pesar de este consejo, esta no es fórmula infalible. El alimento se puede convertir en un invitado incómodo difícil de despachar, y más después de un gran festín. Suerte que tenemos nosotros.

La pitanza a la que nos invita Manuel Martín Cuenca es compleja como la actual gastronomía. El director, que aquí hace las veces de un chef magistral, maneja conceptos, sabores y técnicas al servicio de una materia prima siniestra, como lo es retratar a un caníbal. Y a pesar de la fina línea que separa un buen plato de uno malo, Martín Cuenca ha sabido cuidar los detalles y, como no, rodearse de un equipo muy ducho en el manejo de cacharros y fogones, por seguir con la metáfora.

El producto final es Caníbal, centrado en la figura de Carlos (Antonio de la Torre), un respetado sastre granadino que oculta uno de sus grandes deleites, la carne humana. Las mujeres desconocidas son los ‘objetos culinarios’ con los que a Carlos le gusta disfrutar acompañado de un vino. Todo cambia cuando aparece la figura de Nina.

Fotograma de CaníbalEl corpus del filme funciona como el de un buen plato o como el del trabajo pulcro del protagonista. Todo parece estar medido y bien cortado. Sin manchas, sin retales a medio cortar, incluso lo que pueda estar menos controlado. Parte de este mérito es para la fotografía de una gran intensidad y belleza, muy bien cuidada y al servicio de la limpieza que demuestra la cinta, reconocida con un premio en el último Festival de San Sebastián. A este mismo nivel se puede situar a Antonio de la Torre, pieza fundamental y ejemplo de interpretación al más alto nivel. Su trabajo, rodeado de inexpresión y frialdad, sitúa a su personaje en el Olimpo de la villanía antropófaga, si ese horrible lugar existiese.

Y en este clima de delicada maldad, de bella atrocidad, el espectador asiste en su papel de observador a escenas de vileza y perversidad sin que pueda hacer nada. Solo él sabe el secreto de Carlos y su labor puede ser solo la de angustiarse y seguir perplejo sus rutinas, su trabajo y su feroz práctica. La ausencia de la justicia o de un castigo que pare esta infracción social añade mayor crudeza al relato y provoca mayor desasosiego a un público pasivo y atónito ante otro elemento que entra en el juego, el amor.

Antonio de la Torre en CaníbalA estas alturas no hay que sorprenderse de que Martín Cuenca localice a su protagonista en el entorno elegido. Funciona sin fisuras. La sastrería como modo de trabajo de un caníbal aplicado y sin sentimientos resulta un buen escenario, así como situar la acción en la ciudad de Granada. Esta no solo es perfecta para acoger su templo del mal en la sierra, sino que culturalmente, el realizador, también le saca partido. La religión está presente, aunque parezca algo antagónico con el argumento, en una ciudad con fuertes raíces católicas. El encargo que una cofradía de Semana Santa le hace a Carlos o la escena que este mismo protagoniza en una iglesia, sugiriendo la antropofagia religiosa, son cuestiones conceptuales que dotan de honda personalidad al filme.

Imagen de la película CaníbalAquellos que realizan catas, sea de vino o de cualquier otro producto, tienen una palabra para definir la persistencia de un sabor una vez haya pasado por la boca: el ‘retrogusto’. Caníbal  también goza de esta sensación. Y en el paladar cinematográfico queda la impresión de haber visto algo bien contado y bello, aunque la digestión de su tema lleve algo más de tiempo.

Tráiler:

Ficha técnica:

Caníbal ,  España, 2013.

Dirección: Manuel Martín Cuenca
Guion: Manuel Martín Cuenca, Alejandro Hernández (Novela: Humberto Arenal)
Producción: Coproducción España-Rumanía-Rusia-Francia; La Loma Blanca / Mod Producciones / CTB Film Company / Libra Film / Luminor
Fotografía: Pau Esteve Birba
Reparto: Antonio de la Torre, Olimpia Melinte, María Alfonsa Rosso, Manolo Solo, Delphine Tempels, Joaquín Núñez, Yolanda Serrano, Gregory Brossard

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