Críticas

La locura de la sinrazón

Camille Claudel 1915

Camille Claudel, 1915. Bruno Dumont. Francia, 2013.

cartelLos espectadores familiarizados con la trayectoria cinematográfica de Bruno Dumont encontrarán verdaderamente sorprendente su último trabajo, porque pese a la ausencia de su particular visión de la realidad plagada siempre de violencia y sexo y matizada con prolongados silencios, inmensos paisajes, personajes herméticos que poco casi nada tienen que decir, Dumont relata algunos días en la vida de la escultora Camille Claudel, condenada al aislamiento y lo hace sin dejar de lado su particular estilo, dejando de lado su universo habitual pero sin perder su sello personal y permaneciendo fiel a su ya tradicional economía de medios.

Camille Claudel, 1915  (Francia, 2013) se yergue como uno de los proyectos más depurados y  exquisitos llevados a cabo por el director francófono, no se trata de un retrato de la otrora famosa artista como el que ofreciera Bruno Nuytten con la interpretación de Isabel Adjani como la escultora (Camille Claudel, 1988) y que ofrece lo que cualquiera puede esperar de un biopic. La aproximación de Dumont es totalmente diferente, se trata de una honesta mirada a lo que pudo haber sido la vida de la genial escultora durante el período de su encierro en el asilo de Montdevergues al sur de Francia, por órdenes de su hermano Paul  y de su madre Louise, etapa dolorosa en la que la protagonista aún conservaba viva la esperanza de poder salir de su confinamiento.

camille 3El eje de la historia está centrado entonces, no en el trabajo creativo y la genialidad de la artista. Dumont retrata con total crudeza la soledad, el olvido y el abandono que aniquilaron el alma sensible de la escultora. Un relato cargado de dolor, de un tiempo en la vida de la polémica artista francesa que nunca había sido tocado y que lleva al espectador a cuestionar lo absurdo de muchas de las regulaciones sociales a las que el ser humano se ve sometido.

Al abrir la película, la otrora musa y amante del escultor Auguste Rodin lleva dos años internada en el manicomio, recluida por órdenes de su madre y en espera de la visita de su hermano, el dramaturgo Paul Claudel;  encontramos todavía a una mujer que trata desesperadamente de sobrevivir al encierro que le costará la vida.

camille 1Habrá que recordar que el amor y la pasión de Camille por su mentor nunca tuvo una total aceptación, el catolicismo exacerbado de su familia y la condición de adulterio de su relación no le permitieron vivir libremente la pasión que Auguste le inspiraba, lo que la llevó a entrar en una crisis que provocó un desajuste mental, una neurosis y un estado depresivo que fue diagnosticado como paranoia y esquizofrenia. El film se aboca a visualizar esa parte misteriosa de su vida, la más triste, la más desolada, su encierro y la angustia que este provoca ante la incomprensión de las razones del mismo y de la rígida posición de su familia a no visitarla y a mantenerla aislada. La supuesta enfermedad no ameritaba el ostracismo al que fue condenada, un entorno que la extinguió, aniquilándola. Camille fue siempre un espíritu libre, una mujer aventajada a su época, un alma incomprendida.

camile 2El guion fue escrito por el mismo realizador, basado principalmente en la correspondencia epistolar que la escultora mantuvo con su hermano Paul y en los reportes médicos de esta dura etapa de su vida, y pensado desde antes de su creación para la actriz Juliette Binoche.

La puesta en escena, totalmente desprovista de artificios, se asienta en un minimalismo en el que cada detalle, en los espacios interiores y en los desnudos exteriores influyen en la composición de los planos, la sensación de desamparo resulta palpable a través del perfecto equilibrio entre los planos cortos que inundan la pantalla con el lacrimoso rostro de Binoche o los grandes planos, en donde el sonido y la austeridad del paisaje provocan una cólera silenciosa ante la injusticia y los errores humanos.

El film carece, con excepción de un par de monólogos y una breve parte dialogada, de intervenciones orales, evitando de esta manera el dar la impresión de recitación. Se trata de un periodo caracterizado por una simpleza desprovista de esperanza, de ilusiones, lleno de rutinas, en un entorno siempre doloroso, un universo mentalmente destrozado, en donde la supervivencia del más cuerdo se pone a prueba. Los rostros austeros y desprovistos de emociones de las monjas enfermeras, los reclusos enfermos, representados por verdaderos discapacitados mentales, los interminables pasillos vacíos de la institución que Camille recorre incesantemente a lo largo del día, la desnudez de los espacios abiertos y lo inhóspito y duro del paisaje son el reflejo más fiel del sentimiento que alberga e inunda el ánima de la artista. La total ausencia de música produce un efecto estremecedor al contrastar con los sonidos ambientales, que en la mayoría de las escenas están representados por el fuerte ulular del viento y las risas demenciales, los gritos y los lamentos continuos de los internos. Elementos todos que dejan una huella que permite comprender el misterio y la oscuridad que rodean la demencia, la miseria humana, la decadencia y la tragedia de una vida truncada por una enfermedad.

El tono naturalista de la película se ve acentuado por la disposición del director de no utilizar actores profesionales para representar a los discapacitados mentales, sino hacer uso de personas realmente enfermas, que dan el contrapunto a la cordura de Camille; a su lado, la mujer parece más cuerda que nadie. La fotografía de Guillaume Deffontaines no busca maquillar lo agreste de los paisajes, sino todo lo contrario los muestra inhóspitos, vacíos, en su absoluta desnudez, como una manera de señalar lo injusto de la situación de una mujer genial en un momento histórico, en el que su personalidad autónoma e independiente no encuentra cabida. Su culpa es ser mujer, una mujer que no se sometió a los preceptos sociales imperantes, una mujer que desafió un sistema de hombres, y es ahí en donde el retrato alcanza su magnificencia.

Binoche borda su personaje alrededor del dolor, de iluminaciones y de extinciones, una interpretación basada en el estado emocional del personaje, pero dejando entrever ampliamente el honroso lugar que le ha dejado a la improvisación. El trabajo de Binoche constituye todo un reto actoral, se trata de una construcción  silenciosa, ampliamente trabajada por medio de la expresión corporal y los gestos.

Los tonos emocionales están fundados en un excelente manejo de la mirada y de sus movimientos, más que de sus parlamentos, que en este caso resultan escasos para un metraje de una hora y veinte minutos. El personaje roza continuamente el delgado hilo entre cordura y locura, entre la lucidez y el dejarse arrastrar por la oscuridad de los laberintos mentales que la rodean, en los límites de lo humano. La ausencia de dramatismo en los monólogos y los pocos diálogos dan muestra de los alcances de la actriz como intérprete.

En suma, se trata de un relato capaz de mostrar la fragilidad de una mujer en los límites de su resistencia. Un retrato de desesperación y angustia, equilibrado por medio de terribles silencios y oscuras atmósferas que dan cuenta del cúmulo de emociones por los que atraviesa el personaje.

Una compleja y fascinante reflexión  acerca del tiempo, el delirio, la locura, el desamor, el abandono, un realismo abstracto. Un periodo de vigilia que se siente interminable, Dumont logra hacer sentir el peso de la duración y recordarnos que más que ideas e intelecto, el cine es el arte del tiempo. Una vez más, pero desde otro ángulo, retrata la condición humana. El relato cierra con un intertítulo en el que se nos hace saber que Camille nunca logró salir de su encierro, y que murió olvidada para ser sepultada en una fosa común.

A pesar de las enormes diferencias con sus trabajos anteriores, el espectador queda con la gratísima impresión de que sin duda se trata un trabajo del inclasificable director francés.

Tráiler:

Ficha técnica:

Camille Claudel 1915 (Camille Claudel, 1915),  Francia, 2013.

Dirección: Bruno Dumont
Guion: Bruno Dumont
Producción: 3B Productions
Fotografía: Guillaume Deffontaines
Reparto: Juliette Binoche, Jean-Luc Vincent

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