Críticas

Crónica de un sufrimiento persistente

Cake

Otros títulos: Cake: una razón para vivir.

Daniel Barnz. EUA, 2014.

CakeEste es el tipo de película que contiene muchos mensajes y por ello corre el riesgo de ser observada superficialmente. Es muy probable que muchos espectadores vean la película motivados en parte por estar protagonizada por Jennifer Aniston, una bella actriz que se ha caracterizado mayormente por papeles divertidos y relativamente ligeros y que ahora se enfrenta a una actuación dramática, algo que se evidencia desde la imagen del afiche publicitario. Debo confesar que este fue mi caso. La impresión que me llevé en este sentido es bastante favorable, apreciando la complejidad de la historia personal que se esconde detrás del personaje: una persona azotada por duros y tristes recuerdos y condenada a sufrir intensos dolores físicos como resultado de un accidente que causó la muerte de su hijo y eventualmente la separación de su esposo.

Vale la pena entonces hablar de este aspecto y examinar cómo se enfrenta una actriz divertida a los horribles sufrimientos que experimenta su personaje Claire, una mujer de tendencias suicidas, carcomida por la necesidad de tomar drogas para el dolor y acosada por la soledad y por sentimientos de depresión e inutilidad. Ante todo, mediante la disciplina y el enamoramiento por el papel, algo evidente que se refleja en su cuerpo decaído y en sus ojos azules que miran tristemente desde un profundo vacío, de naturaleza casi existencial. Pero también con un sentido de la sorpresa y del humor, que nos revela con frecuencia un lado sorprendente, que me atrevo a decir, no hacía parte del guion, sino que es un aporte personal de la artista, que no puede renunciar a su naturaleza ligera y despreocupada. Ahora, desde otro punto de vista, en ello se aprecia un mensaje de sabiduría: para resolver problemas como estos, se requieren dosis de levedad personal, pues de lo contrario, las cosas son tan serias que el suicidio aparece como opción razonable.

CakeOtro importante asunto que trata Cake es el de las drogas para aliviar el dolor y la depresión, las cuales dan lugar a situaciones extremas: la dificultad para conseguirlas, siendo drogas que solo se venden por prescripción médica, en tanto que el paciente quiere ingerirlas en dosis crecientes, complicado ello por su naturaleza adictiva; el atractivo que significan como camino a la solución definitiva del dolor, ante la opción de consumirlas en sobredosis y, por ende, acercarse a la muerte como salida; la naturaleza falsamente efectiva que tienen, dado que en realidad alivian la situación, pero necesariamente por tiempo limitado, resultando luego episodios aún peores. De todo esto hay en la película. Cuando he leído los comentarios que hacen sobre ella, he visto muchas  personas que tienen la experiencia del dolor como parte de sus vidas y que la alaban porque se acerca bastante a estas realidades. De hecho, hay una dura historia detrás de ella, la tragedia personal vivida por Patrick Tobin, su guionista. Uno de sus hermanos sufrió la muerte de su hija, su esposo y su nieta, a manos de su consuegro, un hombre aparentemente normal que se suicida luego de cometer los crímenes y que, según el dictamen de las cortes, lo hizo bajo la acción de una droga antidepresiva. Tobin, según relata en entrevistas relacionadas con Cake, encontró en esta obra una oportunidad para expresar profundos sentimientos personales.

Hay que hablar también del suicidio. Buena parte de la película, incluidas sus escenas más novedosas y creativas, tiene que ver con Nina, una amiga de Claire, cuyo teatral suicidio es descrito en tonos agresivos y humorísticos por Claire, no más al comenzar el filme, durante la sesión de un grupo de terapia personal. Nina aparece una y otra vez en las alucinaciones y en las pesadillas suicidas de Claire, invitándola, tentándola, incluso llevándole un pastel (cake) casi como parte de una ceremonia de celebración mortal y casi amistosa. Nos acerca así este filme a esos extraños y perturbados mundos de la locura personal asociada con el suicidio, de carácter fantasmagórico y surrealista, especies de obras de teatro que disimulan su naturaleza dolorosa y trágica.

CakeMe quiero detener también en un aspecto que me pareció muy llamativo y especial. Tiene que ver con el personaje de Silvana (Adriana Barraza), una mujer mexicana, ya mayor, que sirve de acompañante, de consejera, de paño de lágrimas, de madre alterna a Claire. Se me ocurre al contemplar al personaje, que en todo esto hay un homenaje a la profunda sabiduría del inmigrante latino, dotado de un natural sentido común, capaz de entender y de resolver esas situaciones imposibles y absurdas que generan las personas afluentes que no saben vivir, que no saben reconocerse, que niegan la evidencia y la oportunidad de un mundo mejor, un mundo que no desaparece aún en las circunstancias más difíciles. Silvana escucha, acompaña, apoya; pero es independiente, sabe lo que está ocurriendo, no es una ignorante buena salvaje, sino una mujer chamán, en todo lo que significa esta expresión que yo asocio con la bondad profunda que sabe sanar a base de humanismo mágico.

Y como en toda historia que quiera dar un mensaje, las escenas van evolucionando para que eventualmente aparezcan razones para vivir, generadas en actitudes de acompañamiento, de amor, de aceptación. En esta forma, las crónicas de imposibles sufrimientos se convierten en posibilidades de reconciliación personal, y los personajes, de cuerpos doblados y doloridos, encuentran fuerzas para levantarse y para perdonarse a sí mismos.

Tráiler:

Ficha técnica:

Cake  / Cake: una razón para vivir ,  EUA, 2014.

Dirección: Daniel Barnz
Guión: Patrick Tobin
Producción: Ben Barnz, Kristin Hahn, Courtney Solomon, Mark Canton
Fotografía: Rachel Morrison
Música: Christophe Beck
Reparto: Jennifer Aniston, Adriana Barraza, Mamie Gummer, Felicity Huffman, William H. Macy, Chris Messina, Lucy Punch, Britt Robertson, Anna Kendrick, Sam Worthington

Enrique Posada

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

2 comentarios para “Cake”

  1. Luna

    La ví.Y sí; fue algo muy diferente a lo que Jennifer Aniston suele hacer. Sin embargo me gustó… Toca temas muy complicados como el suicidio, la adicción, y las secuelas de éstos…

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