Críticas

Invasores silentes

Antología de un pueblo fantasma

Otros títulos: Ghost Town Anthology.

Répertoire des villes disparues. Denis Côté. Canadá, 2019.

Cartel de Antologia de un pueblo fantasmaSainte-Irénée-les-Neiges de la provincia de Quebec es un pueblito pequeño de apenas unos doscientos habitantes. Los paisajes desolados con los que inicia la película describen una villa abandonada, distante de cualquier asentamiento citadino. El primer indicio de vida humana es un auto que se desplaza sobre la carretera a una velocidad excesiva. De pronto, el vehículo gira bruscamente y se estrella contra un muro de hormigón. Las primeras personas que arriban al lugar del accidente son dos niños enmascarados que fisgonean alrededor del auto sin decir una palabra. La muerte del joven conductor conmociona a los pueblerinos, en especial a los miembros de su familia, quienes se ven sumidos en un profundo estado de conmoción y luto a la par que lidian con apariciones extrañas. 

El inicio de Antología de un pueblo fantasma es perturbante. Habiendo presenciado el accidente, y la intencionalidad con la que el auto se dirigió al paredón, se podría confundir eventualidad con una colisión deliberada de motivos desconocidos, pero el hermano del recién fallecido, Jimmy, se resiste a creer que fue un suicidio. Durante el velorio, la alcaldesa del pueblo habla sobre la resistencia de la comunidad frente a eventos de naturaleza trágica y del valor de la fuerza colectiva que mantiene vivo al pueblo. El rostro de los habitantes se muestran descompuestos por el dolor, cada uno conmovido por el suceso. A pesar de la extrañeza en torno al hecho, pareciera que la vida para ellos intentase al menos seguir su curso.

Fotograma de Antologia de un pueblo fantasma

Escrita y dirigida por Denis Côte, Antología de un pueblo fantasma es una película difícil de encasillar en cualquier género, y su naturaleza mutable la vuelve tanto fascinante como escalofriante. El fallecimiento de Simón, que en cierta manera apuntalaba a un drama familiar, dispara la invasión silenciosa de los otros, aquellas almas que alguna vez habitaron el pueblo y que de pronto empiezan a materializarse en los lugares que frecuentaban o que moraban. A su vez, la ocupación es pacífica, silente. Los otros no son violentos, ni asustan en apariencia, pero el pánico es inevitable ante lo inexplicable. Los habitantes de Sainte-Irénée-les-Neiges desconocen las intenciones de los muertos vivientes y ante la observación constante de estas personas que nada más se paran frente a las casas, suscita la duda sobre quién es el legítimo invasor.

En este contexto, es curiosa la elección de los personajes sobre los cuales el relato coral hace foco: una joven solitaria un tanto desbalanceada, la alcaldesa alcohólica que dice tener la puerta siempre abierta a cualquiera pero rechaza la ayuda de una mujer musulmana o una pareja mayor que parece desconocer las costumbres del pueblo, todos personajes que de alguna u otra manera desentonan con la idea de un idilio rural. Se podría afirmar inclusive, que ellos mismos portan rasgos ajenos e incomprensibles a los ojos de otros. La mamá de Simón deambula entre tractores y maquinarias, y el propio Jimmy empieza a ser seducido por la idea de contactar con su hermano a pesar del pánico que le produce anticiparse a dicho evento sobrenatural. 

Fotograma de Antologia de un pueblo fantasma

Antología de un pueblo fantasma tiñe la fotografía de blanco y de gris, como si el carácter fantasmagórico del relato se hubiera impregnado hasta en las imágenes mismas. A pesar del evidente frío polar, que es tan amenazante como los muertos, las personas transitan gran parte del tiempo por lugares exteriores, en plena consciencia de los riesgos que supone la adversidad climática. Por otro lado, la granulosidad del fílmico traslada la historia a un espacio etéreo y atemporal donde lo que ocurre en las afueras de la comuna es tan distante como la brecha entre ellos y los otros. 

Mientras algunos personajes se muestran empedernidos con revitalizar el pueblo, Côte construye el suspenso a través de un uso magistral del fuera de campo. Los fantasmas no tienen rostro ni cuerpo visible pues su aparición se sucede en un espacio sugerido por las miradas de sus personajes que frente a las apariciones clavan los ojos a un punto situado por detrás de los límites del cuadro. Tampoco ofrece alivio en la catarsis de un susto, sino deglute la tensión con mínimos recursos, unos golpes en el piso, o una sombra que se dibuja en la oscuridad. Cuando aparecen los otros, el anonimato de estos seres se conserva mediante la fragmentación de los cuerpos en piernas o espaldas, o la lejanía de un plano tan abierto que impide una aproximación a lo desconocido. Por otro lado, genera malestar al contemplar a sus personajes desde un punto alejado, como si nosotros mismos fuéramos los invasores en la historia. 

Fotograma de Antologia de un pueblo fantasma

La serenidad imposible bajo la cual se cobijan los representantes del pueblo de Antología de un pueblo fantasma encuentra su justificación en excusas ilógicas como la presunción de que los invasores no acarrean enfermedades y que así como pueden estar tranquilos que no serán atacados, pueden esperar un aumento de los avistamientos. La comunidad entonces opta por aislarse aún más, como si esto fuera posible. Los espacios exteriores que tanto habían abrumado con sus blancos infinitos se retraen al consuelo del hogar. En vez de mudarse a una casa situada en los límites de la villa, un matrimonio opta por quedarse donde están mientras que algunos habitantes prefieren abandonar el lugar. La supervivencia entonces se traduce en la reclusión.

¿Qué podría infundir más terror que una otredad desconocida? La película del director canadiense recuenta una serie de reacciones posibles frente a un amenaza externa y al hacerlo, el miedo exorbitante al otro incita a observar las formas de discriminación y exclusión que pesan hoy sobre la coyuntura social. Cuando la mera presencia de extraños es capaz de producir un rechazo visceral al punto en que ni la dejamos ingresar a nuestra zona de confort, quizás sea necesario cambiar de punto de vista y observarse desde el otro lado de la calle para al menos intentar comprender lo que está sucediendo. 

Tráiler:

Ficha técnica:

Antología de un pueblo fantasma  / Ghost Town Anthology (Répertoire des villes disparues),  Canadá, 2019.

Dirección: Denis Côté
Duración: 96 minutos
Guion: Denis Côté (Novela: Laurence Olivier)
Fotografía: François Messier-Rheault
Reparto: Robert Naylor, Josée Deschênes, Rémi Goulet, Diane Lavallée, Hubert Proulx, Rachel Graton, Normand Carrière, Jocelyne Zucco, Jean-Michel Anctil, Larissa Corriveau

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