Críticas

La verdadera historia de Amy

Amy

Otros títulos: Amy (la chica detrás del nombre).

Asif Kapadia. UK, 2015.

AmyLa muerte de Amy Winehouse, el 23 de julio 2011, no fue una sorpresa en el Reino Unido. Leí la noticia en el tren, camino al trabajo en el norte de Londres, donde también vivía y murió Amy. El vagón iba lleno y todos estábamos leyendo la misma noticia en el periódico gratuito que reparten en la estación a primera hora de la mañana. “¡Qué pena!, pero ya sabíamos que iba a acabar de esta manera”, lo pensábamos todos, ya antes de que revelaran que la causa de su muerte fue intoxicación por alcohol. De hecho, “¡qué pérdida del talento!”, decíamos mucho antes, desde 2007, cuando empezaron a salir a la luz sus adicciones a las drogas y al alcohol, además de problemas médicos como bulimia y depresión, así como las revelaciones sobre la relación toxica con un novio, y luego su marido Blake Fielder-Civil. Amy Winehouse, una cantante y compositora británica, destacada por sus mezclas de diversos géneros musicales, reconocida por la voz “acústicamente poderosa” y la capacidad de expresar “profundamente sus emociones”, de pronto se hizo socia del Club de los 27, tristemente famoso por tener como “miembros” a músicos populares que fallecieron a la edad de 27 años, la mayoría por razones relacionadas con el abuso del alcohol y de las drogas.

La verdadera sorpresa es que aunque Amy estuvo en el candelero durante más de la mitad de su carrera profesional. Ni el director del documental, Asif Kapadi, ni el productor James Gay-Rees sabían demasiado sobre los dramas en que la artista estaba involucrada, ni tenían intenciones de hacer una película sobre Amy: se les pidió que la hicieran y ellos lo aceptaron. “Fue un viaje a lo desconocido, pero sospechábamos que había algo increíble para investigar y descubrir”, dicen los dos, pero también admiten que no tenían ni idea en lo que se estaban metiendo: “Nunca habíamos conocido a Amy, no éramos del sector de la música, no conocíamos a nadie. Éramos extranjeros”. Su carencia de prejuicios les permitió crear una sincera representación de Amy, resultado de una investigación imparcial y exhaustiva.

AmyEl filme está compuesto de abundantes imágenes de archivo, homenajes personales de los amigos y colaboradores de la artista, a quienes se puede oír, pero no ver en la película, y tales recuerdos están siempre acompañados por las imágenes de la cantante. Asif Kapadi explica que el primer paso en su trabajo como director fue intentar a hablar con los que la rodeaban, pero al principio “nadie quería hablar, todavía había mucho dolor e ira”. Le costó mucho hacerles depositar su confianza en él. Al final, hablar de Amy fue un proceso terapéutico para los que todavía la lloraban. Con sus voces, el cineasta logró contar la verdadera historia de Amy.

Con respecto a la cinematografía, lo que choca más es la constante presencia de Amy en la pantalla, prácticamente en cada escena de la cinta. La abundancia de los primeros y primerísimos planos en el material auténtico, no editado ni montado, da la impresión de que Amy nos habla aquí y ahora, que sigue viva. Es imposible escapar de esa potente presencia y todavía más doloroso es darse cuenta de que haya muerto un personaje tan carismático, absolutamente genuino y superdotado. Esta representación va más allá de los escabrosos y morbosos titulares sobre la artista, a los que estábamos acostumbrados cuando estaba viva; desacredita las ideas preconcebidas y prejuicios sobre ella y pinta un retrato íntimo de una chica vulnerable, que quería formar relaciones tan profundamente emocionales con la gente como las que tenía con la música, pero mientras obtenía un éxito especial con esta última, fue todo lo contrario con la gente.

AmyEl documental, desgarrador y abrumadoramente triste, demuestra que el talento y el carisma de Amy la convirtió en blanco de los medios de comunicación, la opinión pública y al final, de algunas de las personas más cercanas a ella. Hay controversia acerca de los papeles claves que desempeñaron su padre Mitch y su esposo Blake en la derrota de Amy, algo que la película demuestra bastante claramente, sin perder su objetividad. Sin embargo, me pregunto si no éramos todos los que teníamos estos prejuicios sobre Amy, los que contribuimos a esta caída. Todos los que teníamos pensamientos como “ya lo sabíamos” o veíamos los programas de entrevistas en los que los presentadores y cómicos, los que unos pocos años antes invitaban a Amy y se maravillaban con la grandeza de su talento, pero desde 2007 se burlaban de ella y de su comportamiento autodestructivo. El filme también contiene una crítica de este aspecto del sector del espectáculo. Al verlo, produce consternación y pena, porque asentíamos y nos reímos también, así que indirectamente también éramos culpables de no querer ver a Amy por lo que realmente era, una gran artista, y de sentirnos superiores ante “los ricos que no saben qué hacer con todo su dinero y se meten en las drogas y alcohol”. Quizás, deberíamos examinar nuestra propia conciencia y pensarlo dos veces antes de opinar sobre otras personas.

Amy no es el típico retrato de un personaje famoso ni una clásica biografía cinematográfica. Más bien ofrece al público una inmersión total, un viaje al corazón y al alma de una de las artistas más dotadas y, a la vez, más polémicas en el mundo de la música contemporánea en Europa. El documental no solo elimina los prejuicios que existían y siguen existiendo contra Amy Winehouse, sino que hace que nos encariñemos con ella, porque por primera vez la vemos como una persona simpática y agradable, con sueños y deseos, con sus temores y miedo, pero sobre todo, necesitada de amor, que era lo que le faltaba desde que, en la infancia, su padre dejó a la familia. Desafortunadamente, ya es demasiado tarde para conocer a esta chica, pero merece la pena ir al cine para ver por nosotros mismos que no teníamos razón al juzgarle.

Traíler:

Ficha técnica:

Amy  / Amy (la chica detrás del nombre) ,  UK, 2015.

Dirección: Asif Kapadia
Guión: Asif Kapadia
Producción: Playmaker Films / Universal Music
Música: Antonio Pinto

Karolina Ginalska

Graduada del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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