Críticas

El pequeño gran universo de Agnès

Varda por Agnès

Varda by Agnès. Agnès Varda. Francia, 2019.

Cartel de la película Varda por AgnèsAgnès Varda lo ha sido todo o casi todo en el cine. Desde su primera película, La Pointe-courte, realizada en 1955, hasta la última, Varda por Agnès, finalizada poco antes de morir el pasado mes de marzo, esta gran artista y cineasta nacida en Bélgica, que estuvo casada con el también director Jacques Demy, su gran amor y compañero, vertió su incansable pasión y entusiasmo en cada una de sus cintas y proyectos, sin escatimar nunca creatividad ni dedicación.

Antes que cineasta fue fotógrafa, hecho que se manifiesta de manera clara cuando ves sus películas documentales y disfrutas de su forma de encuadrar y narrar. No importa que, dado que muchas veces lo que captaba eran momentos y personajes de la vida real, el escenario no estuviese iluminado ni los protagonistas maquillados, porque el resultado era siempre bonito, cuidado y estético. Poseía un gran sentido de la belleza visual. Perteneciente, al igual que su marido, al movimiento de la Nouvelle Vague, Varda tuvo una particular forma de ver el mundo y de filmarlo, fijándose en cosas que nadie más veía y defendiendo una forma de vivir honesta, sencilla y de apoyo a los colectivos y sectores desfavorecidos de la sociedad, como se pone de manifiesto en varias de sus películas: Black Panters (1968), en la que defendía temas de racismo y feminismo; o Los espigadores y la espigadora (Les Glaneurs et la glaneuse, 2000), donde nos muestra a un sector social de la población empobrecido que lucha por sobrevivir. Su universo siempre fue pequeño pero grande.

En Varda por Agnès, su última cinta, la directora hace un repaso de su trabajo como cineasta y artista a lo largo de casi 65 años. Para ello utiliza, además de fragmentos de sus películas, documentos de archivo de entrevistas y charlas realizadas a la propia directora, en las que Varda explicaba su pasión por el cine y el porqué de muchas de las decisiones que tomó a lo largo de su carrera. Gran defensora del género documental, del que incluía pequeños retazos siempre que podía en sus películas de ficción, la labor de edición y montaje es muy cuidada. Que su última película sea, en cierta forma, autobiográfica no debe sorprendernos, porque la directora siempre ha estado presente, de alguna manera, en toda su obra y, de forma más clara y constante, en sus últimas películas, como Las playas de Agnés (Les Plages d’Agnès, 2008). Sus documentales no buscaban la distancia y la objetividad total de la que a veces han querido presumir las películas de este género, sino mostrarnos la mirada personal de esta mujer, su preocupación por determinados aspectos de la vida y del ser humano.

Fotograma Varda por Agnès

La última parte del documental nos enseña su faceta de artista multidisciplinar, que quizás muchos desconozcan, y que nos revela la eterna juventud de una mujer audaz y  siempre acorde a los tiempos que vivía,  que se sintió sorprendentemente feliz con la llegada de las cámaras digitales, dado que le permitió rodar de forma más personal, íntima y libre, y la hizo crecer como artista. De hecho, Agnès Varda ha participado en la Bienal de Venecia y ha sido expuesta en museos como el MoMA de Nueva York, entre otros.

En sus películas, Varda se dejaba llevar por el momento, por la casualidad o el azar. Este era un elemento importante en su obra y el que aportaba más humanidad. Decía que su trabajo se componía de inspiración, creación y deseo de compartir. El resto era imprevisible, sabía cómo quería empezar pero no cómo acabaría. Cuando rodaba ficción, al terminar el día de trabajo, se iba con su cámara a buscar la cotidianidad de la gente o ciertos pedazos de realidad que quería captar para que se mantuviesen vivos, y que luego añadía a la película, como la bella imagen enigmática de Mur Murs (1981), en la que recoge a una mujer de espaldas, que juega con su cabello despeinado en una lavandería. Nunca sabremos quién era esa mujer, ni si acabó viéndose y reconociéndose en la película, pero intuimos la intención de la directora. Agnés lo decía y nosotros lo corroboramos: “Mis películas están llenas de afecto”.

 

Tráiler:

Ficha técnica:

Varda por Agnès (Varda by Agnès),  Francia, 2019.

Dirección: Agnès Varda
Duración: 115 minutos minutos
Guion: Agnès Varda
Producción: Ciné Tamaris. Distribuida por MK2 Films
Fotografía: Claire Duguet, Julia Fabry
Reparto: Agnès Varda

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