Críticas

El ocaso del héroe

Una historia de venganza

Otros títulos: Vuelo 478, Secuelas.

Aftermath. Elliot Lester. EUA, 2017.

Cartel de la película Una historia de venganzaEl tiempo pasa como una apisonadora, queridos lectores. Hay en esto de la farándula quien desaparece en la niebla de los tiempos mejores, incapaz de afrontar el futuro una vez agotados los días de vino y rosas. Otros se arman de valor y se aferran al viejo dicho de renovarse o morir. En esas nos encontramos al legendario Arnold Schwarzenegger en Una historia de venganza. El otrora héroe de acción testosterónica abandona la zona de confort gracias a la propuesta de Elliott Lester, un dramón de esos que pretenden remover las emociones del espectador a base de desgracias humanas lanzadas sin compasión al corazoncito del público.

El cuerpo ya no da para partirse la cara con belicosos extraterrestres o repartir mandoblazos al estilo cimerio. Schwarzenegger reconduce su carrera a terrenos desconocidos, renunciando a sus señas de identidad. Aplaudimos el riesgo de esta mítica estrella del cine de acción. No todo el mundo tiene el valor de afrontar el reto que acepta el actor, que tiene mucho de aceptación de una realidad innegable. Del ocaso del héroe que rompía las taquillas del mundo entero nace el hombre de la calle, el ciudadano anónimo que afronta el aspecto más gris del día a día.

Igual que aplaudimos esta aventura, no nos queda más remedio que señalar el camino cuesta abajo y sin frenos en el que desemboca la intrépida aventura actoral de Schwarzenegger. No se duda de sus notables esfuerzos por resultar creíble, la lucha con un personaje inflado con carga dramática dirigida a las emociones del espectador. El problema es el escaso envoltorio de ese carácter a defender, víctima de las intenciones nada camufladas de Elliott Lester en su propuesta. El director quiere que llores, que te encojas de dolorosa empatía ante el brete moral que sustenta Una historia de venganza.

Lester apela a las emociones de los que estamos al otro lado de la pantalla, pero con muy poco esfuerzo, convencido de que la desgracia es tan poderosa en la película que bastará por sí sola para una especie de catarsis colectiva de lágrimas y abrazos. La humanidad impostada se escurre por una película tan falsa que llega a resultar incómodo.

Una imagen de Una historia de venganza

Una historia de venganza nos cuenta las terribles consecuencias de un accidente de avión sin supervivientes. Dos historias paralelas pero conectadas por esta tragedia sirven de impulso para el drama. Por un lado, el papel interpretado por Schwarzenegger, un hombre que ha perdido a su familia en la catástrofe. Como contrapartida, el controlador aéreo implicado en el accidente, acusado sin piedad por la opinión pública. Interpretado por Scott McNairy, resulta el personaje más creíble, precisamente por la convicción de un actor que parece creerse lo que ocurre a su alrededor. La pérdida, la soledad, la búsqueda de la justicia y la reconstrucción de una vida tras la fatalidad son las claves de las vidas destruidas por un segundo marcado a fuego en el tiempo.

No es poco. Hay gasolina emocional en el desencadenante, posibilidades de exploración por el alma humana, por la esencia de dos hombres que afrontan la tristeza, la nostalgia y la culpa. Con un director competente armado de un guion arriesgado y humanista, tendríamos película de sobra. Me temo que Elliott Lester no es ese director. Se acomoda en lo evidente, en los rasgos más simplistas de la propuesta, conformista en la construcción de personajes. Nadie existe más allá de su desgracia. No hay matiz, solo dolor. Roza la inocencia pensar que con la incidencia constante en el mismo espectro emocional se puede conectar con el público. Por muy real que sea la tragedia que inspira el relato, se necesita un amplio abanico de reacciones humanas para trazar el camino hacia el lacrimal del espectador. Insistir en un solo discurso genera apatía y aburrimiento, además de una claridad indigesta en la línea recta que convierte en previsible cualquier paso hacia delante.

La falta de sorpresa es un lastre en una película en la que, además, pasan muy pocas cosas, porque esa insistencia en la idea única del dolor machaca cualquier atisbo de giro inesperado, de acción más allá del pordiosero envoltorio sentimental de Una historia de venganza. Para dar mayor sensación de desastre, Elliott Lester escoge como modelo de expresión visual el apagado tono otoñal que como metáfora de los sentimientos de los protagonistas resulta hasta insultante por evidente. En el fondo, Una historia de venganza es un telefilme pretencioso, donde el tono melancólico es forzado hasta la vergüenza, y la lentitud de las imágenes es el desesperado intento de un director desnortado por dotar de lirismo a una historia que no va a ninguna parte.

El protagonista de Una historia de venganza

Cuando todo ha caído en el absurdo, cuando ya todo nos da igual como espectadores, cuando la película ha fracasado estrepitosamente por falsa y simplista, llega el final. Se supone que hay una moraleja, pero la nula intensidad del clímax y lo previsible de la resolución invitan a la confusión. No tengo nada claro qué nos quería contar Lester. ¿Redención? ¿Lección de bondad y perdón? ¿Cañonazos al aire a ver si por casualidad roemos algo parecido a un cierre? Ni idea. Me rindo con esta película.

Una historia de venganza se mantiene por el único atractivo de ver a Schwarzenegger en una nueva tesitura. Todavía tiene un largo camino por delante, a estas alturas de su vida, si pretende dar continuidad a esta nueva faceta de actor dramático. De momento, podemos decir que su actuación no es lo peor de Una historia de venganza. En ese sentido va bien cubierto con la colección de despropósitos que perpetra Lester en su película.

Tráiler:

Ficha técnica:

Una historia de venganza  / Vuelo 478, Secuelas (Aftermath),  EUA, 2017.

Dirección: Elliot Lester
Duración: 92 minutos
Guion: Javier Gullón
Producción: Lionsgate / EFO Films / Pacific View Management / Protozoa Pictures
Fotografía: Pieter Vermeer
Música: Mark D. Todd
Reparto: Arnold Schwarzenegger, Scoot McNairy, Maggie Grace, Kevin Zegers, Hannah Ware, Glenn Morshower, Mariana Klaveno, Mo McRae, Theresa Cook, Debra Herzog, Ted Williams, Larry Sullivan, Kim Evans, Christopher Darga, Michael Lowry, Danny Mooney

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