Críticas

La orfandad es un trago que se bebe helado

Tres hermanos

Francisco Joaquín Paparella. Argentina, 2022.

Cartel de la película Tres hermanosEn Tres hermanos, de Francesco Rossi (1981), los tres del título se reencontraban luego de haber perdido a su madre. Era una película de hombres adultos, ensimismados, que debían afrontar su orfandad. Tres hermanos, la segunda obra de la trilogía El río, de Francisco Paparella posee algunas características de aquella, pero se deslinda rápidamente por el tono que le imprime a la narración, que sí bebe de su anterior Zanjas (2015).

Nuestros ojos deben acostumbrarse a ver en la oscuridad. Algunas figuras se mueven cuando todavía no amanece. Las voces varoniles y las corridas, además del chillido de un animal, pronto nos tienen asistiendo al carneo de un jabalí. Paparella no nos ahorra ningún detalle. La brutalidad con que el hombre avanza sobre el animal para despedazarlo y procurar su alimento es una lucha por la supervivencia. Estos hermanos son seres desterrados de la civilización en aquella región inhóspita de la Patagonia, donde reina la montaña, y el río, cargado por el deshielo, se rebela a recorrer el cauce surcado en la tierra.

Poco a poco, vamos individualizándolos. Sus actividades son tan rústicas como el entorno. El paisaje que habitan está lejos de ser bucólico. Esa pared de piedra que es la montaña, es amenazante, y el río, símbolo de la vida, cuando se desborda solo trae desgracia, borra los recuerdos y deja manchas de humedad en lugares que alguna vez fueron de cobijo. Ni siquiera sirve para apaciguar los incendios intensos que destruyen largos kilómetros de bosque y vidas de animales. La naturaleza se resiste a ser domesticada.

Los tres conviven en la casa paterna, los tres se desempeñan en tareas rudas. El sonido es tan protagonista como estos hombres infelices: el barco para el que trabaja el hermano mayor amedrenta con el ruido de su motor, el aserradero donde se desempeña el del medio aturde con su maquinaria y la batería metalera del menor rompe el silencio del paisaje desolado y, por las noches, encuentra algún tipo de cauce en el bar del pueblo.

Fotograma de Tres hermanos

Escasos diálogos, una historia que se va construyendo con algunos datos sueltos, situaciones sin resolver que no le quitan la potencia a esta obra de Paparella. La Patagonia inhóspita, brutal, carga en su historia cantidad de leyendas feroces. La Patagonia que queríamos poblar cuando éramos adolescentes no existe. Tampoco aquella de las postales. En estos cuerpos jóvenes con rostros envejecidos está concentrada toda la impotencia de una lucha contra el entorno, tambien la de una lucha interna que no logra sobreponer la ausencia de la madre. Para el autor, estos seres tan violentos pertenecen a una especie en extinción. Para el espectador, todavía tienen rasgos de humanidad, todavía son capaces de inspirar alguna ternura… Su asistencia a la mesa familiar del tío, donde desde su dureza se espantan por la brutalidad con que tratan a un niño, o los tres hombres abatidos que asisten a la tumba de la madre nos permiten algún tipo de conexión. La fiereza que les ha tallado Paparella a sus personajes tiene, por momentos, un costado humanizado.

Tres hermanos, imagen

La cámara los encuadra en grandes planos generales, imponiendo la distancia con el espectador, que observa a cada uno en la inmensidad de su tragedia. Son definidos, en planos compulsivamente simétricos, por el entorno: la batería colocada en el medio del galpón de una casa vieja, que debería ir formando parte del paisaje, es resucitada por el sonido estremecedor de la música que toca el menor, un rock pesado que llega a ser expulsivo; el puente sobre el río que recorre en silencio el hermano mayor de noche, luego de habérsele impedido ver a la hija, es desolador; el río desmadrado lucha por engullir la energía desatada del hermano del medio… Los diálogos se pierden en la inmensidad del silencio o del sonido ensordecedor de las máquinas. Lo que dicen no importa, lo que importa es que son tres huérfanos que cada día van pareciéndose más a animales feroces, donde no hay lugar para la autocompasión ni la solidaridad. Sus vidas están férreamente encadenadas por el entorno y por su historia familiar. Sufren las mismas características del paisaje: la desolación, la rebeldía y la impotencia de cambiar algo en sus existencias.

El amasijo de sentimientos de todo tipo que despierta Tres hermanos en el espectador permanece un tiempo, como el gusto del vino bueno. Merecido tiene los premios obtenidos en el último Festival Internacional de Mar del Plata: Premio Astor Piazzola, Premio Especial del Jurado. Festival Internacional de Cine de Mar del Plata; Mejor Dirección de Arte de largometraje en Competencia Internacional, AADA; Mejor Diseño de Locaciones en largometraje argentino en todas las competencias, APPLA; Mejor Director Argentino de largometraje argentino en todas las competencias, DAC.

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Ficha técnica:

Tres hermanos ,  Argentina, 2022.

Dirección: Francisco Joaquín Paparella
Duración: 86 minutos
Guion: Lautaro Gimenez Lini, Francisco Joaquín Paparella
Producción: Compañías Coproducción Argentina-Chile; Ecstasy Cine, Pelicano Cine, Río Azul Films
Fotografía: Roman Kasseroller
Música: Miguel Miranda, José Miguel Tobar, Alekos Vuskovic
Reparto: Andy Gorostiaga, Emanu Elish, Ulices Yanzón

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