Críticas

Eastwood y sus héroes de carne y hueso

Richard Jewell

Clint Eastwood . EUA, 2019.

Las redes sociales, las plataformas de streaming y la cultura de estar hiperinformados parecen cuestiones normales en la actualidad, pero si nos remontamos a tan solo veinticuatro años atrás, nada de eso existía o recién comenzaba a tener sus primeros destellos. Lo que sí existían eran los medios de comunicación, quienes a través de los diarios, televisión y radio eran (y aún lo son) capaces de manipular a la opinión pública a gusto, no solo mostrando u ocultando lo que era de su conveniencia, sino emitiendo un juicio de valor sobre algún tópico del momento. Quizás el caso de Richard Jewell sea uno de los últimos ejemplos antes de la masificación de las redes sociales (fenómeno que llegaría aproximadamente diez años después). Un inoxidable Clint Eastwood toma la posta, reconstruyendo los hechos que envolvieron aquellos días de este singular personaje.

A esta altura creo que ya nos ha quedado más que claro que uno de los géneros preferidos de Eastwood es el de los biopics, generalmente enfocado en personalidades importantes de la historia norteamericana. Solamente en los últimos años, el otrora exponente del western llevó a la pantalla grande la vida de hombres influyentes, como el mítico jefe del FBI, J Edgar Hoover (J. Edgar , 2011) y otros no tanto, como Chelsey Sullenberger en Sully (2016), protagonista del espectacular amerizaje de un Airbus A320 en medio del río Hudson de Nueva York. En medio, mezclaría dos filmes como Golpe de Efecto (Trouble with the Curve, 2012) y El Francotirador (American Sniper, 2014). La primera retrataba a un cazatalentos de béisbol retirado, que era contratado para demostrar que su intuición seguía intacta, mientras que la segunda giraba alrededor de las campañas de un soldado norteamericano en Medio Oriente, envuelta en cierta controversia por algunas imágenes muy crudas. La filmografía de Eastwood está marcada por ciertos aspectos característicos, como el hecho de resaltar los valores norteamericanos y la añoranza de un mundo pasado perfecto.

Con una estructura muy similar a la de Sully, tanto el protagonista como el hecho sobre el que girará el film son presentados rápidamente en la primera media hora de película para, luego, desarrollar el juicio que se llevará a cabo en su contra, lo que convierte al guion en algo bastante predecible, especialmente si tenemos en cuenta su naturaleza (hombres comunes, que viven su día a día, esos que nos podríamos cruzar en cualquier momento sin saberlo). Eso sí: si bien podemos presumir el desenlace de los hechos acontecidos, eso no hace menos interesante el desarrollo del film. El encargado de escribir Richard Jewell es Billy Ray, que también guionó Los Juegos del Hambre (The Hunger Games, Gary Ross, 2012) y Capitán Phillips (Captain Phillips, Paul Greengrass, 2013). Ray logra que, aunque sepamos lo que ocurrió en aquellos Juegos Olímpicos de 1996 y, aunque podamos presumir lo que va a ocurrir, la trama se vaya desenvolviendo a través de la empatía que nos genera el personaje principal en contraposición al creciente rechazo que nos va haciendo construir hacia los agentes del FBI.

Corría el año 1996 y los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 ya habían comenzado, cuando un sospechoso deja un bolso con explosivos en medio de uno de los recitales, en las zonas recreativas del evento deportivo. El bolso es descubierto por Richard Jewell, un guardia de seguridad privada, que había intentado ingresar a las fuerzas policiales y no había podido lograrlo. Este descubrimiento lo convierte en héroe, pero rápidamente el FBI pone la mira sobre su persona como principal sospechoso. Tanto el FBI como los medios de comunicación comienzan a difamar a Jewell, haciendo conjeturas sobre su pasado y mintiendo para llevar a la opinión pública a pensar lo que ellos deseaban, buscar un culpable. Sí, como dije en un principio, este es un caso de fake news en épocas en que las redes sociales todavía no estaban siquiera en la imaginación de la población en general.

Este no es el primer trabajo de Paul Walter Hauser, quien ya ha tenido participaciones secundarias en Yo, Tonya (I, Tonya, Craig Gillespie, 2017), Infiltrado en el KKKlan (BlacKKKlansman, Spike Lee, 2018), pero sí como protagonista principal. La interpretación de Hauser es uno de los núcleos de la película, componiendo un personaje con una psicología complicada, muy ingenuo, que todavía vive con su madre a los 33 años y que no parece tener magnitud de lo que se le acusa. Kathy Bates se lleva otra parte bastante grande en el reparto (fue nominada como mejor actriz de reparto en la última entrega de los Oscar por este film), ya que su personificación de la madre de Jewell es realmente conmovedora. El papel de Sam Rockwell, encarnando al abogado de Jewell, Watson Bryant, es otro de los puntos altos, especialmente al momento de mostrar su disputa contra el agente del FBI Tom Shaw, interpretado por Jon Hamm, confirmando el alto nivel interpretativo con que cuenta Richard Jewell.

Clint Eastwood, con 89 años sigue haciendo películas que nos hacen sentir que su cine sigue vivo. Lejos del retiro, uno de los iconos del clásico western nos sorprende año a año con un nuevo film, últimamente, logrando llevar a la pantalla grande historias de la vida real, bajando héroes a la tierra, mostrando su faceta más humana. Como me ocurre con cada cinta de Clint Eastwood, el sentimiento de haber visto buen cine sigue intacto.

 

Ficha técnica:

Richard Jewell ,  EUA, 2019.

Dirección: Clint Eastwood
Duración: 131 minutos
Guion: BIlly Ray
Producción: Malpaso Productions, Appian Way Productions, Misher Films, 75 Year Plan Productions
Fotografía: Yves Bélanger
Música: Arturo Sandoval
Reparto: Paul Walter Hauser, Sam Rockwell, Kathy Bates, Jon Hamm, Olivia Wilde

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