Críticas

Playing Lecuona

Playing Lecuona. Pavel Giroud y Juan Manuel Villar Betancort. España, 2015.

Cartel de Playing LecuonaEl género documental dedicado a la música ha demostrado ser una cantera temática de gran éxito. Con la selección musical adecuada y una idea clara de lo que se quiere mostrar, directores de la talla de Win Wenders (Buena Vista Social Club, 1999), Fernando Trueba (Calle 54, 2000) y Carlos Saura (Fados, 2007) han dado muestras del alcance de este tipo de filme. En 2014, la Zanfoña Producciones realiza el documental Playing Lecuona de Pavel Giroud y Juan Manuel Villar Betancort, una fórmula cinematográfica infalible que, para el caso, peca de cierta indecisión temática. No es un filme biográfico, aunque se señala como uno; no es un filme promocional aunque se dedica parte significativa del metraje a describir y exaltar el espíritu de uno de los fabricantes de pianos más prestigiosos del mundo Steinway & Sons; y el título Playing Lecuona dista mucho de traducir que según declaraciones de Juanma Betancort a Cinestel, es un filme dedicado a la figura de Bebo Valdés, fallecido en 2013. ¿Entonces, porque Lecuona?

Ernesto LecuonaErnesto Lecuona es una de las grandes figuras de la pianística cubana. Su ingenio y virtuosismo convirtieron su obra en crisol donde mezcló las raíces de la música afrocubana con el espíritu del piano clásico logrando una simbiosis única. Nacido en 1895 en Guanabacoa, fue un niño prodigio del piano. Pionero en la musicalización de películas silentes, espacio donde fue haciéndose famoso por sus improvisaciones, es junto a Gonzalo Roig y Rodrigo Prats uno de los compositores más importantes del teatro lírico cubano. Luego de una intensa carrera en Cuba, en 1960 se exilia en Tampa tras el triunfo de la Revolución Cubana y muere tres años más tarde en la tierra natal de su padre. Sus numerosas zarzuelas, danzas, boleros, pregones, congas y valses han sido popularizados por múltiples directores y pianistas, siendo considerado como uno de los mejores pianistas del siglo XX en América Latina y el Caribe. Sin dudas, un importante factor en la fórmula fílmica, que utiliza su obra como hilo conductor y pretexto.

Pavel Giroud y Juan Manuel Villar Betancort confesos admiradores de los documentales anteriormente mencionados y en un formato similar a los mismos, realizan un maravilloso viaje a algunas de las más conocidas piezas del gran músico cubano reinterpretadas por tres figuras cimeras del jazz latino: Chucho Valdés, Michel Camilo y Gonzalo Rubalcaba. Una pieza fresca e interesante de una calidad musical excepcional, que sin embargo carece de una gramática fílmica coherente debido a la acumulación de elementos que parecen fortuitos en detrimento de una correcta articulación de los mismos. Pareciera que los directores lograron imágenes de gran valía documental o estética y no quisieron dejar nada fuera.

Michel, Gonzalo y ChuchoExisten episodios en el metraje que no tienen una justificación argumental como la introducción de Huberal Herrera, reconocido pianista e investigador; toda una autoridad en lo que se refiere a la obra del maestro Lecuona cuyo participación en el documental se relega a unos pocos segundos de introducción dejándonos con ganas de más o preguntándonos cual es el motivo de esa aparición tan fugaz. Un afinador de pianos que aparece en pleno desarrollo, sin dar cuenta del porqué hasta los créditos cuando se justifica el episodio con un In Memorian. Locaciones con una funcionalidad puramente estética o ciertos comentarios politizantes innecesarios.

La construcción previa y el montaje fallan en este documental que mantiene su ritmo gracias a que la fuerza del mismo no radica en su valor cinematográfico sino en su valor musical y en la fuerza espiritual de sus tres protagonistas. Su ritmo pausado cercano a la escuela documental española antes mencionada, no ayudan tampoco a que esta pieza mantenga su cadencia que cae por momentos y solo se recupera al compás de las grandes interpretaciones de sus protagonistas. Por el contrario la fotografía, destaca por los claroscuros y los juegos de contraste que ofrecen los interiores de las salas de teatro y algunos planos ingeniosos, aunque en exteriores tiende a ser plana.

Fotograma de Playing LecuonaY es que la verdad medular de este documento audiovisual radica en la sinceridad de la más democrática de las artes y en las partituras reinventadas, antiguas, desordenadas que conservan o crean estos músicos. Asistimos a un concierto privado de lo mejor de la música cubana y latina actual deudora del sincretismo cultural que Lecuona reveló en su piano y que en la figura de Chucho, Michel y Gonzalo es llevado al máximo de sus posibilidades expresivas. Una banda sonora exuberante que sostienen un metraje desarticulado que renuncia a trascender el mero estatuto de apariencia – en este caso poderosa, exótica y melodiosa apariencia- para convertirse en drama veraz, sin trampa ni cartón (Gubern, 2014). Queda así esta iniciativa en maravilloso cuento pobremente narrado, sin tratamiento ni creatividad en la representación.

Trailer: 

Ficha técnica:

Playing Lecuona (Playing Lecuona),  España, 2015.

Dirección: Pavel Giroud y Juan Manuel Villar Betancort
Guión: Juan Manuel Villar Betancort
Producción: Zanfoña Producciones
Fotografía: Santiago Torres
Música: Richard Cordoba
Reparto: Chucho Valdés, Michel Camilo, Gonzalo Rubalcaba, Raimundo Amador, Huberal Herrera, Omara Portuondo, Los muñequitos de Matanzas, Esperanza Fernández y Ana Belen.

Gretel Herrera

Graduada del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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