Críticas

Balada triste

Lean on Pete

Andrew Haigh. EUA, 2017.

Cartel de Lean on Pete No me suelen gustar las películas en las que se entabla una amistad entre un niño y un animal. Me resultan pasto para el fácil sentimentalismo y el derroche de lágrimas desperdiciadas. Estaba esperando la visión de un largometraje que derrocara esa aversión manifiesta y me enseñara el camino para deponer mi firme decisión. Por fin, debo reconsiderar mi prejuicio después de valorar un filme con esa premisa que me ha causado una gran satisfacción. El filme se titula Lean on Pete y está escrito y dirigido por el realizador Andrew Haigh. Haigh es un director británico cuyos trabajos comenzaron a llamar la atención en su paso por los festivales de cine. De su corta filmografía, cuatro títulos, me queda por ver su ópera prima, Greek Pete (2009) y su producción televisiva. Weekend (2011) una sincera y emotiva historia de homosexuales, de mucha calidad y tacto, que no solo enamora al público gay. Una obra impecable, de estilo crudo que recomiendo para aquellos lectores que la desconozcan. Su siguiente paso fue 45 años (45 Years, Reino Unido, 2015), protagonizada por dos veteranos iconos del cine británico, Tom Courtenay y Charlote Rampling. Aquí Haigh construye, con un pausado y afilado clasicismo, un demoledor drama, a modo de carga de profundidad, sobre la devastadora noticia que recibe Kate (Rampling) al conocer un íntimo secreto de su marido. La inesperada información contiene un pérfido detalle que socava la robustez de su matrimonio, justo en el momento que está organizando su fiesta de aniversario: 45 años de casados.

Fotograma de Lean on Pete

Ahora es el momento de elogiar Lean on Pete (EUA, 2017), una preciosa y cautivadora película que aborda el tema del desarraigo y la pérdida de inocencia, muy vinculado con cierta cultura norteamericana del Medio Oeste, sobre el perdedor que busca su sitio en este mundo. Es un hermoso filme que emana verdad y autenticidad. Haigh vuelve a perfilar un tratamiento visual realista. Lo que ocurre en la pantalla grande lo creo y me llega. Su relato es palpable y destila emoción. El cineasta, con su habitual serenidad, compone una cariñosa y entrañable balada agridulce. Sus imágenes y algo de la historia me hace pensar, salvando las distancias, en el cine melancólico y bravo de Sam Peckinpah.

Una de las virtudes que me entusiasman y me hacen congeniar sin fisuras con cierto cine norteamericano es su estructura de road movie. El desplazamiento físico y moral, aprendizaje y madurez, aventura y desventura, conviven para penetrar, no sin sobresaltos, en los procesos interiores, aquellos que desarrollan la personalidad y forjan el temperamento, dando forma, en ocasiones, al héroe y, en otras, al antihéroe. Un paradigma de cine psicológico y social, que da pie para hablar de igual modo de los hechos que ayudan a construir la hechura moral del personaje, como radiografiar un entorno ambiental, cuyos flecos geográficos y sociológicos empapan al vagabundo en busca de su Norte.

Imagen de Lean on Pete

En Lean on Pete es una odisea personal en torno a la figura del padre. Drama costumbrista, que se edifica en la necesidad de búsqueda de un cobijo halagador en el que estar feliz consigo mismo y protegido por alguien idóneo que satisfaga un orden básico. El personaje central de la historia es Charley (Travis Fimmel), un muchacho de dieciséis años, autosuficiente, que vive con su padre, un tipo simpático, agradable y de buen trato. Una persona de fiar, de costumbres elementales y rurales, pero muy aficionado a las faldas, que fallece en un accidente. El chaval se queda sin el primer soporte emocional y sin el eslabón que le permitía mantener una vida gris y rutinaria pero aceptable. Con este panorama no tiene más remedio que huir de casa para evitar caer en las redes de los servicios sociales. Conoce a Del (Steve Buscemi), un buscavidas en las carreras de caballos comarcales, tramposo, truhán, marrullero, ventajista y considerado patrón. Este hombre, en el ocaso de su modo de vida, se convierte en su ángel de la guarda. Del tiene en propiedad un bonito ejemplar de equino llamado Lean on Pete. Charley se entusiasma con el animal y ve en Del a un hombre curtido que lo trata con aprecio y que puede ser una extensión de su infortunado padre. Aunque llevan una vida errática y viajera, tienen tiempo para congeniar y entablar una buena amistad. Pero esta etapa de concordia se quiebra por el deseo de Del de sacrificar a Lean. Charley se ha encariñado con el caballo y decide fugarse con él. Ante las insatisfacciones y decepciones humanas que Charley percibe vuelca toda su intensidad con Lean, al que trata como al amigo que nunca ha tenido, dialogando como si tuviera al lado a una persona y revelándole sus más sinceros pensamientos. El inmenso espacio abierto y la compañía del animal conduce al chaval a iniciar su última etapa en su trayecto, deambulando por las llanuras o visitando pequeñas ciudades en busca de su destino. El final de su trayecto y la conclusión juiciosa en su lozano peregrinar de un sitio a otro es llegar hasta Laramie, donde vive su único familiar, la tía Margy.

Lean on Pete

Lean on Pete es un relato muy vivo sobre el aprendizaje de la vida. Lleno de alguna alegría y un puñado de obstáculos. Narra los valientes pasos hacia adelante que tiene que dar su personaje solitario para hallar el lugar donde echar raíces. En ese sentido, me fascinan los argumentos de dilemas y encrucijadas. Y me enamora que todo esto suceda en los grandes y enormes escenarios (la anchura paisajística de los Estados Unidos es descomunal y logra alcanzar la vitola de personaje) desérticos, alternados con diminutas nubes en medio de la nada. Un tipo de cine, entre el neowestern y la road movie, que me apasiona por su sesgo cultural inoculado desde que empecé a amar el cine y las películas. Por eso recomiendo Lean on Pete, un largometraje indie que te llega al corazón, que tiene un tono calmado y del que se desprende toda una lección de humanidad.

Tráiler:

Ficha técnica:

Lean on Pete ,  EUA, 2017.

Dirección: Andrew Haigh
Duración: 121 minutos
Guion: Andrew Haigh y Willy Vlautin
Producción: Tristan Goligher
Fotografía: Magnus Nordenhof Jonck
Música: James Edward Baker
Reparto: Charlie Plummer, Travis Fimmel, Steve Buscemi, Cloë Sevigny y Steve Zahin

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