Críticas

El sueño y la bestia

La jaula de oro

Diego Quemada-Diez. México, 2013.

La-jaula-de-oroDía a día, miles de personas de toda Latinoamérica cruzan países enteros en busca de una mejor vida que sueñan encontrar en los Estados Unidos. Lo que muchos no saben es que el camino será tormentoso y en ocasiones, mortal. ¿Vale la pena arriesgar la dignidad, la familia y la vida misma por el deseo de tener algo más? Esto merece una profunda reflexión en torno a la realidad que rodea a los países en desarrollo: la falta de oportunidades, la inseguridad y carencia de respeto por los derechos humanos. Junto a todo lo anterior, el terrible y creciente problema de las leyes migratorias, que frente a lo inevitable no han podido adaptarse a la sociedad, convirtiéndose en barreras dolorosas y marginales.

Muchas historias se han contado ya sobre este tema, y hay varias películas que lo han abordado desde distintas perspectivas, como Los invisibles (Gael García Bernal, 2010), en donde se muestra a los migrantes padeciendo su anonimato voraz, o El Albergue (Alejandra Islas, 2010) en el que personas conscientes ayudan a su prójimo, dándoles cobijo y sustento temporal. Otras tocan el tema desde un lado mucho más amable como Norteado (Rigoberto Pérezcano, 2009), encontrando la ocurrencia en la forma de cruzar al “otro lado”; también existen las que se refieren a la vida después de pasar la frontera, como La misma luna (Patricia Riggen, 2007), Los bastardos (Amat Escalante, 2008), A Better Life (Chris Weitz, 2011) o la taquillera No se aceptan devoluciones (Eugenio Derbez, 2013), en donde la desesperación y la esperanza conducen a las hazañas más increíbles y, al mismo tiempo, inhumanas.

De este abanico de exploraciones sobre el tema, llega La jaula de oro del español, avenido a México, Diego Quemada-Diez, quien después de años de colaborar con distintos directores como operador de cámara, ha logrado comenzar a cocinar su estilo cinematográfico como creador.

Jaula-de-oro-01La película cuenta la historia de Juan y Sara, dos jóvenes menores de edad que emprenden un viaje desde Guatemala hacia Los Angeles, California. En los primeros momentos del recorrido se topan con Chauk, un indígena Tzotzil que sueña con la nieve y que no habla nada de español. La ilusión ciega los límites del peligro que pueden correr, junto con la inocencia de culminar el viaje sin tantos riesgos, con la ilusión de cambiar su vida para siempre.

Junto con los tres personajes, Quemada-Diez recorre kilómeros para atravesar todo México, y lo hace arriba de La Bestia, un tren que recorre el país de punta a punta y que se convierte en un medio obligado para llegar al paraíso norteamericano. Sin embargo, la máquina es sólo el principio de un camino tortuoso que vuelve inconcebibles los peligros a los que se someten todos aquellos que deciden arriesgar su vida en manos de las inclemencias del clima y de la irracionalidad humana.

No obstante el turbio destino que les espera a los personajes, el director opta por dos particularidades durante la película: en primer lugar, lograr una cinematografía llena de hermosos amaneceres, tardes soleadas, paisajes desérticos, en contraste con campos verdes que muestran la diversidad climática del país, y noches cálidas, convirtiendo el trayecto en una experiencia de vida audiovisual, que sirve para que el espectador acompañe –literalmente- a los tres amigos en su camino.

Jaula-de-oro-02En segundo lugar, ha decidido tomar un tema narrativo que involucra los sentimientos de los tres jóvenes, creando entre ellos una sinergia emocional, que los vincula y los permea. Quemada-Diez diseña para ellos ambientes de intimidad, momentos de soledad, puntos de peligro, pero sobre todo situaciones en los que el ser humano está desnudo ante las circunstancias y sólo así –sin prejuicios- rompe con las barreras de las diferencias y hasta el idioma, provocando el nacimiento de la amistad.

Lo que viven Juan, Sara y Chauk los lleva a sus límites, y los cuestiona –aún a su corta edad- sobre sus valores y principios. Cada caída (o bajada del tren) y cada experiencia los nutre, pero también les demanda tomar decisiones, luchar por su vida, y velar por su integridad y la de sus compañeros que, a cada kilómetro, se vuelve tan importante como la propia.

Todo esto a través de una mirada realista del director, que no escatima en utilizar la cámara en mano, pero al mismo tiempo, muestra la belleza que rodea la historia y que se convierte en la mágica experiencia de vivir y disfrutar de las pequeñas cosas que permiten que el camino sea un poco menos duro.

Jaula-de-oro-03Los tres actores que interpretan a los protagonistas son realmente jóvenes de edad, y sólo la chica (Karen Martínez)  ha tenido un poco de experiencia actoral previa. Por tal razón, también es de reconocerse el trabajo de Quemada-Diez con ellos, no sólo en el plano de composición escénica y fílmica, sino también emocional. El dolor, la incertidumbre, la seguridad, el miedo, los prejuicios, el celo, el cariño y la jovialidad emanan en cada gota de sudor y en cada mirada de añoranza.

La jaula de oro es una trampa mortal, que vale la vida de quien decide arriesgarse, y que conduce a un cambio radical; La jaula de oro es una propuesta estética que se basa en la simpleza de su forma –sin dejar de lado la belleza cinematográfica- para reflejar una historia de las múltiples realidades que día a día se encarnan en personajes auténticos que padecen las inclemencias del trayecto de “El tren de la muerte”.

La denuncia que hace esta película es contundente y reclama que el mundo voltee a ver el fenómeno de la migración que está costando vidas y que se convierte en un sistema que hunde más al espíritu humano. Este reclamo, el director lo hace elegantemente y con una narrativa que ya le ha dado la vuelta al mundo, sorprendiendo a la crítica y creando un nudo en la garganta de quien la visiona.

Tráiler:

Ficha técnica:

La jaula de oro ,  México, 2013.

Dirección: Diego Quemada-Diez
Guion: Diego Quemada-Diez, Lucia Carreras, Gibrán Portela
Producción: Edher Campos, Inna Payán, Luis Salinas
Fotografía: María Secco
Música: Leonardo Heiblum y Jacobo Lieberman
Reparto: Brandon López, Rodolfo Domínguez, Karen Martínez

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