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La aportación de los surrealistas

El desarrollo de las distintas vanguardias se vinculó con la historia europea de inicios del siglo XX, caracterizada por la traumática experiencia de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la Revolución Soviética de 1917, la hegemonía económica de Estados Unidos sobre Europa y los avances de la modernidad respecto a la ciencia y a la tecnología.

Este contexto impactó la década del veinte, condujo al artista a repensar su entorno y buscar lo nuevo, exploró una expresión más libre y segura. Dichos cambios originaron movimientos vanguardistas en el arte. Los cuales eran: el impresionismo, el surrealismo y el dadaísmo (Las Vanguardias Francesas, 2019:1-2).

Entre estas corrientes de la vanguardia francesa, el surrealismo propuso “un orden distinto y alternativo a las convenciones burguesas. Utilizó elementos significantes e imágenes provenientes del mundo onírico, del inconsciente y del azar. Puso en juego el erotismo, lo insólito y el humor. El surrealismo incorporó lo irracional para escaparse de toda explicación lógica” (Las Vanguardias Francesas, 2019:5).

Pionero y promotor de este movimiento artístico, Andrè Breton, poeta francés, en su primer Manifiesto Surrealista de 1924, valoró el pensamiento de Freud e incorporó la importancia que dio a los sueños y al inconsciente. Definió al Surrealismo en estos términos: “Automatismo psíquico puro por cuyo medio se intenta expresar verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral” (Breton,1924).

Como enunció Breton en su manifiesto, el automatismo se empleó en el surrealismo como un ejemplo de la forma en que los artistas debían inspirarse y lograr, al igual que el psicoanálisis: “destapar el inconsciente para curar a la sociedad de la crisis en la que vivían” (Cantú, 2016).

Breton influyó para que los pocos cineastas surrealistas de ese entonces incorporaran las pulsiones freudianas del inconsciente y la dimensión onírica, lo que se vincula con la obra de Freud, La interpretación de los sueños (1900), que influenció en los cineastas surrealistas, los cuales incorporaron el mundo de los sueños con la intención de provocar la razón de sus espectadores (Cantú, 2016).

L'age d'or
La Edad de Oro, Luis Buñuel, 1930

Las películas que más reflejaron las características de esta vanguardia en su inicio son: La caracola y el clérigo (1926), de Germaine Dulac; las dos películas de Luis Buñuel, director español: Un perro andaluz (1928), con la colaboración del pintor español Salvador Dalí, surgió un film provocador, como por ejemplo en la escena en la que una navaja de afeitar cortó en primer plano el ojo de una mujer. Después de su polémico triunfo, filmó La edad de Oro (1930), en la que cuestionó el orden social y de nuevo incorporó el absurdo. Otras películas representativas son: La estrella de mar (1928), de Man Ray, y La sangre de un poeta (1930), de Jean Cocteau.  También habría que añadir algunos cortometrajes o fragmentos de ciertos films (Las Vanguardias Francesas, 2019:5-6).

El más reconocido de estos directores fue Buñuel, quien expresó su proyecto como:

“el verdadero objetivo del surrealismo no era el de crear un movimiento literario, plástico, ni siquiera filosófico nuevo, sino el de hacer estallar la sociedad, cambiar la vida. La mayoría de aquellos revolucionarios —al igual que los señoritos que yo frecuentaba en Madrid— eran de buena familia. Burgueses que se rebelaban contra la burguesía” (Buñuel, 1992:4).

Como en el psicoanálisis, Buñuel deseó liberar al ser humano de las restricciones de la sociedad convencional, que vivía en la depresiva vida que soportaba en el período de entreguerras. Su cine provocativo se orientó a cumplir el ideal del psicoanálisis: “que el hombre se liberara y se encontrara con su interior” (Cantú, 2016).

En el presente continúa vigente la incorporación de la estética y teoría correspondientes al surrealismo en el cine. A través de la segunda mitad del siglo XX y los comienzos del XXI, la crítica cinematográfica ha clasificado a ciertos directores como surrealistas; la mayoría de ellos pertenecen al llamado cine de autor.  Incluyen directores eminentes como David Lynch, Alejandro Jodorowsky o David Cronenberg, cada uno de ellos ha sido estudiado con su respectiva bibliografía. Cabe mencionar el trabajo de un director perteneciente a una generación posterior, Michel Gondry (García, 2015-2016).

Las películas influenciadas por el surrealismo son pocas, al reverso de la pintura y la poesía, en las que hubo un impacto más profundo y extenso. En la XV Confrontation Cinématographique de Perpinyá de 1979, concentrada en el cine surrealista, se observó la dificultad para clasificar aparte de la filmografía en esta vanguardia (Las Vanguardias Francesas, 2019:5).

No parece haber una concepción unitaria del cine surrealista, existe un debate en el que algunos autores sustentan el argumento de la inviabilidad de un cine surrealista, principalmente, porque les parece contradictorio a la no planificación y los objetivos de libertad que el surrealismo proponía. Por otra parte, esto se opone “con aquellas posiciones que se decantan por la consideración del cine como el mejor medio para expresar lo imaginario, lo irreal, lo maravilloso y los sueños que siempre han motivado a los artistas surrealistas a la vez que alimentaban sus obras” (García, 2015-2016). Por ejemplo, en los casos pioneros de Germain Dulac, en su obra La Coquille et le clergyman, y Jean Cocteau, en su filme Le Sang d’un poète, fueron criticados aun dentro del propio movimiento surrealista. Lo que reflejó una primera concepción hermética del surrealismo frente al cine y repercutió en la dificultad para clasificarlo en esta vanguardia. En el largo plazo se desarrolló la extensión del género y la influencia que tuvieron las primeras películas sobre futuras generaciones de directores. También se han configurado un conjunto de rasgos comunes que dan cierta unidad y hasta facilita la clasificación a los filmes considerados como surrealistas. Estos rasgos comunes se pueden simplificar “en las ideas del mundo onírico, las relaciones interpersonales y el influjo del amor en estas; todo ello tratado desde el punto de vista ilógico de la realidad. Es esa irracionalidad la que permite que puedan producirse errores de raccord, paso de un plano a otro sin seguir necesariamente una narración lineal, entre otros elementos, ya que todo está permitido” (García, 2015-2016). Otro elemento unificador de esta vanguardia fue la filmografía de Luis Buñuel, de los más reconocidos e influyentes directores, cuyas obras han sido vistas con una total consideración por parte de los demás cineastas. En su etapa mexicana destacó su film: El Ángel Exterminador (1962). El surrealismo, a partir de sus primeras películas, maduró e influenció en nuevas corrientes que se nutren de estas películas, como es el caso del cine experimental y del independiente (García, 2015-2016).

Le sang d'un poete
La sangre de un poeta, Jean Cocteau, 1930

A continuación, haremos una breve reseña de tres grandes directores influidos por esta vanguardia:

En Estados Unidos, David Lynch deconstruyó la narrativa clásica al incorporar elementos extremos que quebraron lo espacial y temporal. En algunas de sus películas, sueño y realidad se confunden. Por ejemplo, a su obra maestra, Terciopelo Azul, se la considera surrealista por su “simbolismo sobre el que también se articula el carácter fantástico del filme” (Lacalle, 1998:126-127). Cabe señalar otros de sus films con características surrealistas: Eraserhead (1973) y Twin Peaks: Fire Walk with Me (1992).

También, el reconocido director británico Alfred Hitchcock, en su película Vértigo nos mostró un sesgo surrealista.

El topo
El topo, Alejandro Jodorowsky (1970)

En Latinoamérica, Alejandro Jodorowsky, director chileno revalorizado actualmente con un cine de características surrealistas, simbólicas y esotéricas, se destaca en sus filmes: El Topo y La Montaña Sagrada. Su filmografía nos conduce a la pregunta, como en el surrealismo, ¿hasta qué punto la razón se ha convertido en especulación poética?

En Europa, Michel Gondry (Versailles, 1963), es un cineasta francés cuyas películas han sido consideradas plenamente dentro de la estética surrealista, enfocado especialmente al mundo onírico, a la dinámica de la mente, al subconsciente, al amor y la utopía, elementos que le aproximan a los ideales del surrealismo (García, 2015-2016).

En parte de la filmografía del surrealismo, especialmente la de Lynch, se observa lo siniestro como un concepto clave proveniente de Freud y que el autor Hal Foster desarrolla. Este movimiento induce a incorporar lo siniestro, no solo como un síntoma de un contexto histórico y social, sino también “como una metáfora de varios efectos ideológicos y políticos” (Welchmann, 2005:213-214). En Terciopelo Azul aparece lo siniestro de la sociedad estadounidense en contraste con la apacible vida o el sueño americano en un pueblo.

De acuerdo con el psicoanálisis, en el inconsciente conservamos los conflictos internos que, al no ser concientizados, el hombre se ve limitado para ejercer su libertad de forma consciente. Desde la filosofía hubo críticas para el psicoanálisis por limitar la libertad del hombre desde su inconsciente. Sin embargo, fue un pensamiento innovador e influyente para descifrar el funcionamiento de la mente.

Terciopelo Azul
Terciopelo Azul, David Lynch, 1986.

El surrealismo como vanguardia brilló por su esfuerzo articulado al pensamiento psicoanalítico de buscar el progreso y la transformación del hombre en estos cinco puntos:

  • Los sueños como forma de autoconocimiento
  • El automatismo psíquico
  • Liberación personal del ser humano
  • Los deseos y represiones humanas
  • El consciente, el preconsciente y el inconsciente (Cantú, 2016)

Fue un movimiento que se centró, con mayor profundidad que las otras vanguardias, en la mente humana y en el inconsciente, se orientó a intentar liberar al hombre de lo racional para conducirlo a dimensiones de lo fantástico que vincularan al espectador con su inconsciente o interior.

El surrealismo no se quedó en una obra simplemente estética pues, al incorporar el pensamiento de Freud, añadió una profundidad artística que nos llevó a confrontar nuestros pensamientos de los más simples a los más complejos, de los más suaves a los más siniestros o turbios.

Los surrealistas, a través del pensamiento psicoanalítico, aplican nuestra parte emocional y creativa para entender nuestro inconsciente o al menos reflexionar sobre el mismo y alcanzar el equilibrio o paz personal (Cantú, 2016).

En suma, esta vanguardia contribuyó con su filmografía a explorar y presentar de una manera estética iconoclasta y pionera nuestro interior o inconsciente como una vía para el autoconocimiento, liberación y superación del ser humano.

 

Bibliografía

Breton, Andrè. (1924) Primer Manifiesto Surrealista.

Buñuel, Luis. (febrero,1992) El Surrealismo (1929-1933) en Mon dernier soufir.Plaza y Janés Editores.

Cantú, Yolanda. (18 -noviembre-2016)

Razones por las que Freud es el verdadero padre del surrealismo.

García, Antonia. (año académico 2015-2016).   El cine surrealista. Desde las Vanguardias hasta Michel Gondry. Grado de Historia del Arte. Universidad de las Islas Baleares.

Lacalle, Charo. (Estudio critico), (1998) “Terciopelo Azul. Blue Velvet. David Lynch”. Barcelona y Buenos Aires, Ediciones Paidós Ibérica, S. A. y Editorial Paidós, SAICF.

Las Vanguardias Francesas (2019) Unidad Número 3. Historia del Cine II. Master en Crítica Cinematográfica 2018-2019.

Welchmann,John (2005). Sobre lo siniestro en la cultura visual en Brea, José Luis (Editor). Estudios Visuales. La epistemología de la visualidad en la era de la globalización. Madrid, Ediciones Akal S. A.

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