Críticas

Niños de la Guerra

Kalo Pothi , un pueblo de Nepal

Kalo Pothi. Min Bahadur Bham. Alemania / Francia / Suiza , 2015.

Cartel de la pelicula Kalo PothiSon pocas las ocasiones de disfrutar del cine nepalí, país del que se tiene una percepción turística idílica: paisajes montañosos de belleza apabullante, entorno pacífico y místico por la extendida práctica del Budismo e Hinduismo en las cordilleras del Himalaya y el famoso Monte Everest. A pesar de la lejanía y de lo exótico que se pueda considerar Nepal, desafortunadamente, no escapa de los avatares de los conflictos bélicos que enmarcan la condición principal de la película Kalo Pothi , un pueblo de Nepal, una de muchas historias de amistad entre dos niños en época de guerra. A pesar de ser un lugar común en las temáticas cinematográficas, siempre hay una mirada distinta y una contextualización geográfico-cultural que brinda a cada historia de este tipo un brillo particular. El realizador nepalí Min Bahadur Bham retrata en su ópera prima, a través del conocimiento de su cultura y las experiencias vividas cuando él mismo contaba 11 años de edad, un tierno relato sumergido en los diez años de guerra entre maoístas y monarquistas, sucedida en Nepal, entre los años 1996 y 2006, una historia sencilla con visos documentales plagada de belleza etnográfica y antropológica. Los insurgentes maoístas pretendían establecer la República Federal de Nepal y poner fin a una monarquía debilitada que, luego de un breve período democrático, había asumido el poder en 1962. La monarquía logró, hasta cierto punto, controlar las ciudades y grandes poblaciones, mientras las pequeñas aldeas rurales eran dominadas por el Partido Comunista Unificado de Nepal y el Frente Unido Popular, que alentaban la movilización de los campesinos para que participaran en la lucha armada  llamada “guerra del pueblo”. De manera tal, que la ambición de invasión china se extiende más allá del ya conquistado Tíbet y, por otra parte, Nepal cuenta con una vulnerable situación geográfica, al ser vínculo y, a la vez, separación entre India y China.

Fotograma Kalo Pothi

El filme fue rodado en una aldea remota de Nepal, sucediendo en el año 2001, durante una tregua de la guerra civil. Esta pausa en la historia permite exponer, más allá del tema bélico, la cotidianidad de la aldea, tanto sus costumbres, ritos y modus vivendi, como el sistema de castas que estratifica socialmente a la población. La interdependencia entre sus pobladores se hace necesaria para sobrevivir en un entorno carente de recursos, donde la interrelación entre el trabajo que cada uno realice, se torna indispensable para subsistir. En este contexto, la mirada del autor se enfoca en la amistad entre Prakash (Khadka Raj Nepali) y Kiran (Sukraj Rokaya), inseparables y leales, a pesar de pertenecer a dos castas distintas: uno es nieto del jefe de la aldea y otro, el hijo de uno de los sirvientes. Prakash es dueño de Krishma, una gallina que representaba una esperanza, su mascota con la cual tenía un vínculo afectivo y un seguro de vida ante la posibilidad de vender los huevos que la gallina produjera. La desaparición y consiguiente búsqueda del ave es el conflicto principal del filme, lo que pone a prueba la amistad entre los dos niños y expone la inocencia de los problemas infantiles en un entorno bélico. Una gallina blanca, pintada de negro, en una historia de guerra, invadida de amistad e inocencia.

Imagen de Kalo Pothi

Kalo Pothi, un pueblo de Nepal fue la primera película nepalí en el Festival de Venecia de 2015 y recibió el premio a la Mejor Película en la Semana de la Crítica. La mirada neorrealista del novel director nepalí, graduado en Cine y Literatura y posgraduado en Filosofía Budista y Ciencias Políticas, se acentúa en lo antropológico y en el factor humano, más que en la situación política. Su trama se desarrolla linealmente, salvo dos inserciones oníricas ralentizadas que imprimen intensidad emotiva y exponen el subconsciente de Prakash, plagado de reminiscencias religiosas, la ausencia de su madre y la devastación de la guerra. Para hacer honor al entorno, donde se desarrolla la historia, Kalo Pothi, un pueblo de Nepal  cuenta con una fotografía naturalista, repleta de luz natural y luces de velas y antorchas en las pocas situaciones nocturnas o interiores. Cuenta, además, con un montaje pausado y tradicional, que también evoca el ritmo de vida de estas aldeas remotas, y en la banda sonora se aprecian cánticos tradicionales e instrumentos étnicos, así como melodías mántricas, relativas a prácticas religiosas. La puesta en escena documentalista luce sin intervenciones mayores y nos muestra algunos rituales propios de esa cultura, así como sus viviendas construidas de bambú y recubiertas de adobe, vestimentas cotidianas y ceremoniales, costumbres alimentarias, la importancia de la escuela como centro neurálgico de la aldea, que brindan un especial interés antropológico. El autor evita dirigir su postura en favor de alguno de los dos bandos en pugna y, de la misma manera, evita el sentimentalismo exacerbado, melodramático y efectista.

El filme culmina con un texto que resume un terrible saldo:

“Durante 10 años de insurgencia maoísta (guerra civil), en Nepal, 1996-2006:

  • 246 fueron asesinados y miles desaparecidos. Entre ellos 30 % eran civiles y 12 % niños.
  • Más de 140.000 migraron a India y fueron internamente desplazados.
  • Más de 8000 niños abandonaron la escuela e involuntariamente se unieron a los militantes maoístas”.

Nepal no está lejos. Ni Rusia, China, Corea del Norte, Cuba o cualquier otro país azotado por el comunismo: un sistema que utiliza la ignorancia y el hambre de muchos en favor de pocos, manipulando las ilusiones de superación y, paradójicamente, haciendo la guerra en nombre de la paz, dejando muerte y destrucción como legado y el empeoramiento de sus causas. La historia de amistad entre Prakash y Kiran se repite a lo ancho del planeta, con otros nombres, otras caras, otros paisajes. Cuando las condiciones externas arrecian, se pone a prueba lo más valioso de la condición humana. El único saldo positivo de cualquier guerra civil.

Trailer:

Ficha técnica:

Kalo Pothi , un pueblo de Nepal (Kalo Pothi),  Alemania / Francia / Suiza , 2015.

Dirección: Min Bahadur Bham
Duración: 90 minutos
Guion: Abinash Bikram Shah y Min Bahadur Bham
Fotografía: Aziz Zhambakiyev
Música: Jason Kunwar
Reparto: Hansha Khadka, Jit Bahadur Mall, Sukra Raj Rokaya y Khadka Raj Nepali

Una respuesta a “Kalo Pothi , un pueblo de Nepal”

  1. El cine nos permite visitar regiones como este país, un pueblo amistoso, lleno de esperanzas, de gente y de tradiciones, con dosis de violencia y de amargura

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