Reseñas de festivales 

Jauja

JaujaLisandro Alonso y Viggo Mortensen se conocieron hace seis años en el Festival de Toronto. Se cayeron bien y buscaron el momento oportuno para realizar un proyecto juntos. El resultado es Jauja, quinto film del realizador argentino. El proyecto que ha llevado a cabo con más facilidad de financiación, gracias al apoyo de Mortensen, quien además no solo colabora como actor, sino que también ha compuesto la banda sonora del film.

Jauja es un territorio de mitología, un espacio suspendido en el tiempo que ha sido anhelo constante de los primeros conquistadores que exploraron nuevas tierras en búsqueda de la felicidad y la abundancia. Como el árbol de la vida que buscaba el conquistador de la película de Darren Aronofsky.

La película tiene dos bloques bien definidos. El primero, la presentación de la vida en un asentamiento en algún lugar de la Pampa Argentina, donde los exploradores esperan y planifican su próximo movimiento, mientras comparten conversaciones sobre un famoso y temido conquistador, al que creen que ha podido ocurrirle algo. Conocemos al capitán danés Gunnar Dinesen (Mortensen), quien tiene a cargo a su hija de quince años, Ingeborg (Viilbjork Mallin Agger). Esta primera parte introductoria, de corte realista, desemboca en un segundo bloque que viene impulsado por la desaparición de la hija del capitán Gunnar, quien emprende una aventura en solitario, a través de áridos parajes, en su búsqueda.  Un camino a ninguna parte, de encuentro consigo mismo y sus miedos más ocultos, con la presencia todopoderosa de la naturaleza (como esa visión del firmamento en mitad de la noche). Un giro inesperado hacia lo onírico, lo místico y fantasmagórico.

Jauja supone la primera película de Alonso con tintes fantásticos. Con ambientación de época, conseguida exclusivamente a través del vestuario y apoyada por el formato 4:3 (como si de una postal antigua se tratara), está rodada casi al completo en exteriores. Cuenta con Timo Salminen, director de fotografía habitual de Aki Kaurismäki, que mantiene aquí su tendencia hacia los colores fríos.

Jauja implica un cambio relativo dentro de la filmografía de Lisandro Alonso, al introducir una historia más compleja (desde un punto de vista conceptual y argumental), que se narra en parte a través de diálogos, en la que no hay tanta presencia de planos fijos de larga duración, habituales en sus otros films. Sin embargo, sigue manteniendo el minimalismo en su puesta en escena, con especial atención a las acciones en segundos términos. Jauja es, en definitiva, la historia de un viaje en solitario de un hombre, como lo es la de Libertad(2001), Los muertos (2004) y Liverpool (2008), con las que también comparte la preocupación por la ruptura familiar.

No muchos autores pueden presumir de haber presentado toda su filmografía en Cannes. Su primera película, Libertad, fue presentada en la sección Un Certain Regard y las otras tres en la Quincena de los Realizadores. No es mucho arriesgar si decimos que su próxima película tendrá muchas posibilidades de figurar dentro de la Sección Oficial del Festival de Cannes.