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El Rey Arturo

Cuando decidí ver la película El Rey Arturo: La leyenda de la espada, ( Guy Ritchie, EUA, Reino Unido, 2017), naturalmente vinieron a la mente las míticas historias del rey Arturo, resaltadas por la literatura europea, que presentan a este personaje como heroico y sabio monarca en la guerra y en la paz. Si bien algunos textos lo consideran real y lo enlazan con la época en que los romanos estaban perdiendo sus dominios en Gran Bretaña, lo más probable es que la leyenda que ha llegado a nosotros sea una manifestación folclórica y literaria. Las primeras referencias a Arturo se encuentran en las literaturas célticas y gaélicas, pero el definitivo relato se encuentra en la Historia de los reyes de Britania, (1130-36), de Geoffrey de Monmouth, quien nos habla de Arturo como un rey que derrotó a los sajones y estableció su mando en las islas británicas. Arturo era hijo del rey Uther Pendragon y tuvo como eximio consejero al mago Merlín y como seña de que era un personaje escogido, fue el protagonista del mágico episodio de la espada Excalibur.

Rey Arturo y Excalibur

Más tarde, a partir del siglo doce, diversos escritores añadieron toques de romance, como la figura de Lanzarote del Lago y del Santo Grial. Se destaca la novela (1485) La muerte de Arturo, de Thomas Malory, que se ha mantenido todavía vigente y que ha dado origen a varias de las versiones llevadas el cine.

Es impresionante el conjunto de personajes y de historias que se han asociado con el rey Arturo. Por una parte, se constituye en el mito fundacional del sistema de gobierno monárquico de la que es, quizás, la más antigua de las monarquías del mundo. Este hombre tiene unas características que reflejan muy bien el paradigma de un rey ungido y escogido, que recibe su llamado desde lo alto, a través de una predestinación signada y verificada por los hechos: es el bendecido, el único que es capaz de sacar la espada Excalibur, desde esa roca, que se constituye también en un lugar sagrado y firme, asiento de los más puros tintes fundacionales.

El Rey Arturo

Es un rey que se atreve a reinar con atisbo de prudencia, con una cierta capacidad de renuncia al poder absoluto. Ello se refleja en el concepto de los Caballeros de la Tabla Redonda, personajes listos a todo por su rey, pero a la vez, dispuestos a dar opiniones y a poner sobre la mesa consideraciones y ponderaciones, sabedores también del riesgo personal que ello implica. Aparece acá otro concepto mítico para idealizar la fundación de una nación, en el cual se da valor a la mesa de discusiones, de forma redonda, que en esencia pone a todos los presentes en igualdad de condiciones, ya que carece de cabecera. Además, tiene una simetría radial, que le confiere una naturaleza radiante, emanando de su centro, y del consenso que se logra cuando se reúnen los caballeros, un poder que es mayor que el del rey.

Es un rey que tiene una esposa atractiva, prudente y hermosa, que es su fortaleza y su consejo detrás de bambalinas, la reina Ginebra. Un personaje que, inesperadamente, se revela como profundamente débil y humano, capaz de enamorar y de enamorarse verdaderamente de dos hombres, su esposo y el más fiel y puro de sus caballeros. Con ello se establecen las posibilidades del amor romántico noble, que atrapa hasta los reyes, hechizados por las flechas de Eros. Noble infidelidad, que enfrenta al rey con sus miedos y con sus limitaciones, que le obliga a darse cuenta de los límites de un poder que amenaza ruinas en su propio hogar. Desde un punto de vista menos idealizado y puro, la historia del rey Arturo es también una especie de mito fundacional de las constantes infidelidades y devaneos que han sido y serán lugar común en las cortes de todas las monarquías, por los años de los años.

En la figura del mago Merlín, un hombre sabio y poderoso, que ejerce sus artes por encima del bien y del mal, se establece otro concepto fundacional, el del derecho que tiene el rey a recibir la mejor de las educaciones y el mejor de los consejos, apoyado en aquellos que son capaces de hablar con sinceridad y de ejercer el poder de una magia basada en la experiencia.

Ginebra

Otro de los mitos fundacionales es el de Camelot, el asiento del reino, un lugar fantástico, cuya localización se oculta tras las brumas de una leyenda que adquiere ribetes de sagrada. Por extensión, la modernidad se atrevió a calificar con ese nombre al entorno que rodeó al presidente Kennedy, un idealizado ambiente que, como el Camelot de Arturo, no resistió los embates de la tragedia. Narraba Jackie, su esposa, que antes de irse a dormir, John Kennedy gustaba de escuchar una canción favorita, la del final del famoso musical de Broadway, Camelot, que concluía “No olvidemos/Que una vez existió un lugar/Que durante un breve, pero brillante momento fue conocido como Camelot”. Y decía en una entrevista, esta moderna Ginebra, que “Nunca volverá a haber otro Camelot. Habrá otros grandes presidentes, pero jamás volverá a haber otro Camelot”. 1

Mosaico películas Rey ArturoLa leyenda del rey Arturo ha tenido muchas adaptaciones cinematográficas que aprovechan los ricos giros y recovecos que ofrece. Dado que El Rey Arturo: La Leyenda de la Espada se aleja bastante del mito clásico, pienso que vale la pena dar un recorrido por algunas de ellas, que nos muestra que no es el único caso. Los caballeros del Rey Arturo (Richard Thorpe, 1953) está basada en la novela de Thomas Malory, una película considerada de buena calidad, nominada en Cannes y en los Oscars, que contó con la actuación de Robert Taylor, Mel Ferrer y Ava Gardner. Fue la primera película los estudios de la Metro Goldwyn Mayer British filmada en Cinemascope. El caballero negro (Tay Garnett, 1954) se desarrolla alrededor de Camelot, pero con personajes ligeramente basados con el mito básico. El Príncipe Valiente (Henry Hathaway 1954), con los famosos Robert Wagner, Janet Leigh, James Mason, Debra Paget, cuenta la historia de un joven vikingo, y cristiano, que desea ser caballero del Rey Arturo y que se enfrasca en temerarias y nobles luchas, escenificadas alrededor de la mítica saga. La espada de Lancelot (Cornel Wilde, 1963) desarrolla la historia de la reina Ginebra, esposa de Arturo, y de su romance con Lancelot, el caballero heroico que cae enamorado ante el atractivo hechizo de Ginebra, trágicamente atormentada entre la fidelidad y el amor. The Sword in the Stone / Merlín, el encantador (Wolfgang Reitherman, 1963) es una interesante película animada de Walt Disney que se atreve con una variedad de temas relacionados con el comportamiento humano, convirtiendo a Merlín, tutor del joven Arturo, en un educativo personaje rico en sabiduría y en creatividad. Se desarrolla también en ella el asunto de las magias blanca y negra, abundante en el cine, y fundamental en la saga del rey Arturo. Camelot (Joshua Logan, 1967), protagonizada por tres grandes, Richard Harris, Vanessa Redgrave y Franco Nero, un premiado musical, rico en bellas canciones, que presenta las líricas reflexiones de Arturo, ya maduro, sobre los sucesos de los Caballeros de la Mesa Redonda en el idílico Camelot, centradas en las luchas contra la barbarie y el inesperado triángulo amoroso que vivió con Ginebra y Lancelot. El aclamado Lancelot du Lac (Robert Bresson, 1974) es una historia protagonizada por artistas aficionados, que trata descarnadamente la trágica y fallida saga de un grupo de caballeros del Rey Arturo en busca del Santo Grial. Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores (Terry Gilliam y Terry Jones, 1975) trata la leyenda como una parodia para ofrecer una aguda crítica a las creencias y costumbres de la vida moderna, dentro del brillante estilo del grupo de humoristas británico Monty Python. Excalibur (John Boorman, 1985) es otra adaptación de la novela de Thomas Malory, pero centrada en presentar la leyenda como una simbología del ciclo vital, sustituyendo elementos cristianos por simbologías celtas. El primer caballero (Jerry Zucker, 1995), con Sean Connery y Richard Gere, es un drama romántico que presenta una variación al triángulo amoroso de Lancelot, Ginebra y Arturo, muy centrada en la vida de Lancelot, que se muestra como un caballero en toda la extensión tradicional de la palabra. El rey Arturo: La verdadera historia que inspiró la leyenda, (Antoine Fuqua, 2004) se atreve a plantear la historia del rey Arturo, supuestamente apoyándola en datos arqueológicos, como un personaje real, un comandante romano, que se enfrenta a los sajones, invasores de Gran Bretaña en la decadencia del Imperio Romano. La última legión (Doug Lefler, 2007) retoma el origen romano de la leyenda, situando en el siglo cinco una serie de eventos que dan origen al reinado de Pendragon, el padre de Arturo y al mago Merlín, protagonizado por Ben Kingsley.

El Rey Arturo: La Leyenda de la Espada conserva varios de los elementos clásicos, especialmente el de la espada Excalibur, a la cual se da mucha trascendencia, pero en general se aleja bastante de los lineamientos de la literatura ya reseñados. Como viene ocurriendo cada vez más con el cine, aprovecha el filme las posibilidades de los efectos especiales digitales para presentar una historia muy al estilo de las de los superhéroes, basada en épicas batallas, donde rayos, centellas y feroces golpes destruyen y crean desorden por doquier. Los agitados acontecimientos y la gran riqueza de personajes quizás dificulten apreciar bien algunos momentos memorables de la trama. Uno de ellos es el misterioso trabajo de la Maga, personificada por Àstrid Bergès-Frisbey, cuyo rostro, de gestos lentos, bellos y lánguidos, acompaña las veloces y desordenadas acciones del personaje central, un rey Arturo en ciernes que se resiste a asumir su destino. Otro es el ambiente de la todavía romana ciudad de Londonium, plagada de pillos y de prostitutas, en la cual transcurre la vida de Arturo desde su niñez, entrenado por sus mentores como si fuera un ladronzuelo tomado de una novela de Dickens. Puede resaltarse también la laguna de las cuevas de las profundidades del palacio real del malvado Vortigen, en la cual un exuberante genio maléfico recrea su grueso cuerpo lleno de tentáculos, al cual abrazan hermosas ninfas que danzan en las oscuras aguas, mientras exige sacrificios femeninos a quien quiera que desee poderes sobrehumanos. O el oscuro bosque encantado, cuyos troncos se insinúan como mágicos personajes. Y sin duda los gestos y actuaciones del malvado Vortigen, en todo atrapado por la ambición y el poder.

Dado el carácter del director, pareciera que la película, con su riqueza de personajes y de historias que apenas quedan esbozadas, con el hecho de que se refiera a una leyenda rica en posibilidades, que poco se tocan, y con las insinuaciones temáticas y de diseño (que la sitúan de cierta forma en el campo de las superproducciones de superhéroes), es la preparación para el desarrollo de una saga de varios episodios, que desarrollarán las potencialidades de la historia en el futuro.

No obstante lo anterior, o quizás por ello, puede disfrutar el espectador de esta compleja trama, asociando su atención con una gran variedad de estados aparentemente conectados en formas difusas, pero todavía ricas y siempre presentadas con tecnología valiosa y ciertamente creativa. Si se logra trascender la agitación y se aprecia el filme en varias ocasiones, en verdad se valora que haya riquezas por descubrir, dado el gusto por el detalle que muestra el director a lo largo del filme, como bien se señala en Vortigern & 7 Details Of King Arthur Legend Of the Sword2  

 

Notas: 

1 Jackie Kennedy o la invención de Camelot, en http://internacional.elpais.com/internacional/2013/11/20/actualidad/1384977501_892029.html

2 http://thefineartdiner.blogspot.com.co/2017/05/vortigern-7-details-of-king-arthur.html

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