Críticas

La impresionante aura de un actor, que da credibilidad a las hazañas imposibles

El rascacielos

Otros títulos: Rascacielos: Rescate en las alturas.

Skyscraper. Rawson M. Thurber . EUA, 2018.

Cartel de El rascacielosLos rascacielos constituyen presencias prevalentes en las ciudades modernas, no solamente en Estados Unidos, donde nacieron y dominaron los paisajes de ciudades como Nueva York y Chicago, sino en muchas ciudades icónicas, como Hong Kong, Shanghái, Tokio y Dubái. Sus alturas desafiantes, sus necesarios artilugios de modernidad (aires acondicionados, ascensores, sistemas de comunicaciones, de alarmas y de protección contra incendios), sus atrevidos diseños y las formas compactas en que manejan los espacios y la densidad de ocupación, los hacen protagónicos en cualquier discusión que se tenga sobre urbanismo o sobre el futuro. También han sido protagónicos en el cine, especialmente en asuntos relacionados con su seguridad y su altura, que se prestan para arriesgadas escenas y fascinantes efectos que ponen en vilo al espectador y también para excusas para el romance.

Nos podemos remontar al Metrópolis (1927), el clásico de la ciencia ficción con su rascacielos de la Nueva Torre de Babel, dominando el paisaje de la imaginada ciudad de Metrópolis, para encontrarnos con una gran riqueza de películas relacionadas con estos imponentes edificios. En ellas no podría faltar otro clásico, King Kong (1933, y luego en muchas versiones), con la escena del enorme mono colgando del Empire State Building de Nueva York; o las impresionantes hazañas del cómico Harold Lloyd en El Hombre Mosca (1923) colgado de un reloj en el Black Stone Building de Los Ángeles. En Misión Imposible: Protocolo Fantasma (2011), atestiguamos las increíbles maromas de Tom Cruise en el rascacielos Burj Khalifa de Dubái; en Batman: el caballero de la noche (2008), el superhéroe contempla la ciudad desde el International Finance Center, de Hong Kong; en Algo para Recordar (1993), se nos cuenta cómo una mochila olvidada por un niño en lo alto del Edificio Empire State de Nueva York, permitió que Sam (Tom Hanks) y Annie (Meg Ryan) se conociesen, dando origen a una de las mejores comedias románticas del cine; en Un Golpe de Altura, (2001), escenificado en la Torre Trump, de Nueva York, se utiliza este edificio, que tanto se menciona en la actualidad, como pretexto para una comedia de acción; en La Trampa (1999) se utilizan las Torres Petronas de Kuala Lumpur, en su momento el edificio más alto del mundo, como lugar para las aventuras amorosas y económicas de dos arriesgados ladrones, protagonizadas por Sean Connery y Catherine Zeta-Jones; en Man on Wire (2008), atestiguamos documentalmente las aventuras del trapecista de alturas Philippe Petit en 1974, cruzando a toda costa, en la cuerda floja, los espacios entre las terrazas de las desaparecidas Torres Gemelas de Nueva York. Y así, podemos mencionar muchas más.

Skyscraper

Pero hay que hablar de dos filmes adicionales, ya que son, de alguna forma, el modelo que se ha utilizado para la película que nos ocupa. El primero es Infierno en la torre (The Towering Inferno, 1974), protagonizada por Steve McQueen y Paul Newman y ganadora de tres premios Oscar. En ella se incendia el que sería el rascacielos más alto del mundo en San Francisco, debido a fallas en la instalación eléctrica y en las medidas de seguridad, mal diseñadas por causa de la corrupción. Se refiere a un edificio imaginado, pero se filmó con base en lugares existentes en algunos edificios de California. La segunda película es Die Hard (1988), filmada en el edificio Nakatomi Plaza de Los Ángeles, muy elogiada, con cuatro nominaciones a los Oscar y que dio origen a varias secuelas. En ella, Bruce Willis protagoniza a un héroe solitario que lucha contra las más adversas probabilidades para rescatar a su esposa de las garras de despiadados terroristas, en medio de confusiones y sospechas por parte de las autoridades la policía.

Nos referimos ahora a la película que nos ocupa. Sin duda, se centra muchísimo en el protagonismo de Dwayne Johnson, el corpulento actor que se destacó ampliamente como deportista y luchador de espectáculo, antes de convertirse en uno de los más destacados y mejor pagados actores de la actualidad. El personaje protagonizado por Dwayne es Will Sawyer, un antiguo agente del FBI que ha perdido una pierna en un heroico incidente durante su trabajo como agente, habiéndose convertido en un hombre de hogar, con dos hijos y una bella esposa, a su vez militar retirada. Él es, durante la película, un experto en temas de seguridad, a quien se confía realizar una auditoría sobre los sistemas de seguridad y protección de incendios en el edificio Perla, un enorme rascacielos imaginado que domina los espacios de la ciudad de Hong Kong, construido bajo las más exigentes normas de protección. De elegante diseño, dotado de espectaculares atrios y jardines interiores, el edificio es el orgullo de un millonario chino, Zhao Long (Ji Chin Han), quien lo ha concebido para superar cualquier otro proyecto de este tipo.

Rascacielos: Rescate en las alturas

Dwayne encuentra muy bien el proyecto y se dispone a entregar su informe y a recibir el pago convenido, cuando se empiezan a generar eventos inesperados. Un grupo de criminales sin escrúpulos se adueña del edificio y de los sistemas de seguridad, dando origen a una terrible conflagración, en la cual queda atrapada la familia de Sawyer. Acá aparecen reminiscencias combinadas de Infierno en la Torre y de Die Hard, las cuales han servido para que muchos en la crítica especializada demeriten a El rascacielos. En este sentido se podría decir que es frecuente recurso en el cine trabajar ideas ya trajinadas y esto no necesariamente le resta méritos a una producción dada, pues siempre hay variaciones, novedades y sorpresas en el manejo recurrente de los temas.

Se resalta el característico buen humor y la creativa recursividad con los que el actor Dwayne afronta todas las complejas situaciones a las cuales se ve sometido para rescatar su familia y enfrentarse en solitario a los criminales y al pavoroso incendio. Su pierna faltante y la sofisticada prótesis que la reemplaza, por ejemplo, no son obstáculos, sino herramientas para resolver situaciones, ya sea como arma, o como palanca, o como trinquete o mecanismo. Las varias heridas que recibe no disminuyen en nada su increíble fortaleza, sino que más bien la magnifican. Los impedimentos, las alturas, el vacío, el fuego, las paredes y los espacios no lo detienen en sus propósitos, y su inteligente mente descifra todos los acertijos y encuentra las claves escondidas. Es que, en esta película, como corresponde a esta era digitalizada y sistematizada, las aventuras ocurren en buena parte en salas de cómputo y de control, sujetas a las manipulaciones de los hackers. Los héroes requieren no solamente de fuerza y habilidad física, sino de recursos mentales y tecnológicos. Esto sin hablar de fortalezas emocionales y de capacidades para descifrar a los seres humanos, a sus intrigas y comportamientos. Es mucha la fantasía, pero igualmente es impresionante el aura de este actor, que da credibilidad a tanta hazaña imposible y variada en un único personaje. Seguramente ello tiene que ver con la propia vida del actor, tan impresionante como cualquier película.

El rascacielos, fotograma

Es agradable sentarse en una buena sala de cine, de pantalla grande, y dejarse atrapar por las variadas aventuras de este filme, que al final, a diferencia de Infierno en la Torre, nos dan el mensaje de que la tecnología y el buen diseño tienen capacidad suficiente para evitar el desastre, aún bajo el impacto de las mentes criminales, y ojalá sin las intervenciones fantásticas e imposibles de personajes de fábula como Sawyer.

 

Trailer:

Ficha técnica:

El rascacielos  / Rascacielos: Rescate en las alturas (Skyscraper),  EUA, 2018.

Dirección: Rawson M. Thurber
Duración: 102 minutos
Guion: Rawson M. Thurber
Producción: Beau Flynn, Dwayne Johnson, Hiram Garcia
Fotografía: Robert Elswit
Música: Steve Jablonsky
Reparto: Dwayne Johnson, Neve Campbell, Chin Han, Roland Møller, Pablo Schreiber, Byron Mann, Hannah Quinlivan, Noah Taylor

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