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Crónica del Festival de Locarno 2018

Locarno Film Festival 2018

La 71° edición del Festival de Cine de Locarno quedará marcada por el relevo de Carlo Chatrian (Turín, 1971) como director artístico. A partir de esta edición, será Lili Hinstin quien asuma la responsabilidad como nueva directora artística. Chatrian ha estado vinculado al certamen suizo desde 2006. En 2012, fue nombrado director artístico. El nuevo desafío asumido es la dirección artística de La Berlinale a partir de la edición que se celebrará en 2020. Por su parte, Lili Hinstin (París, 1977) es, desde 2013, la directora artística del Festival EntreVues de Belfort. También ha sido programadora de la Academia Francesa en Roma y, entre 2011 y 2013, directora artística adjunta del Festival Internacional de Cinéma du Réel, con sede en el Centre Pompidou de París.

Esta decisión es una firme y coherente apuesta del Festival de Locarno, que encaja con uno de los hilos temáticos que albergan diversas películas que se proyectaron. Una fuerte orientación hacia la reivindicación de la figura de la mujer, poniendo de manifiesto la todavía desfavorable posición que tiene dentro de la sociedad. El nombramiento de Hinstrin como directora artística se suma, por ejemplo, al de la figura de las heroínas de las películas proyectadas durante el festival. Películas como Yara o Alice T., cuyos personajes luchan por ser entendidos y por buscar su posición en el microcosmos, en el que viven. Del mismo modo, esta idea entra en un claro diálogo, como una confrontación, con el cortometraje Los que desean, de Elena López Riera, retrato de una sociedad arcaica y machista, donde también existe la exclusión social de aquellos que tengan tendencias sexuales que se desvíen de lo que se entiende como normal. Este nombramiento se suma a otros relevantes y también recientes, como son Eva Sangiorgi (Directora Artística de la Viennale) o Cecilia Barrionuevo (Directora Artística del Festival de cine de Mar del Plata). Tampoco debería entenderse como algo casual que el jurado de la principal sección competitiva del festival (Concorso Internazionale), presidido por Jia Zhang-ke (China), y junto a Emmanuel Carrère, (Francia), Sean Baker (EEUU), Tizza Covi (Italia/Austria), Isabella Ragonese, (Italia), haya otorgado el premio a la Mejor Dirección a una mujer, Dominga Sotomayor, por su fantástico trabajo en Tarde para morir joven. Sotomayor tiene, de este modo, el honor de haber sido la primera directora de cine en recibir esta distinción en la historia del Festival de Cine de Locarno.

Dominga Sotomayor
Foto: María Carmen Muñoz

El certamen ya tiene su punto de mira en las próximas ediciones y trabaja, sobre todo, para que, llegado el momento de la celebración del 75° aniversario del festival, en el año 2022, sin negar el pasado, se haya sabido interpretar los cambios en la sociedad y en el cine adecuadamente, gracias a la figura esencial del director artístico.

Carlo Chatrian no tiene dudas de que el rugido del leopardo seguirá siendo fuerte y claro, y allá donde le lleve la vida, su eco le dará el coraje, “recordándome que el cine, como cualquier otro arte, es una oda a la libertad de expresión”. 

Tras la proyección de 293 películas en menos de 2 semanas, 18 en Piazza Grande y 15 filmes del Concorso Internazionale, el festival se ha seguido manteniendo a la línea de los últimos años. Un certamen capaz de hacer compatibles el entretenimiento con un cine de autor radical, con la reflexión. Es tener presente a Hollywood con el contraste de las películas asiáticas o de otras cinematografías diferentes, gracias a la aguda mirada de su equipo de programación. El mejor ejemplo posible que explica esta idea es la presencia de los diversos invitados que desfilaron por el festival, algunos de los cuales fueron Ethan Hawke y Ted Hope en Piazza Grande, o Meg Ryan y Bruno Dumont.

Ethan Hawke
Foto: María Carmen Muñoz

Ethan Hawke recibió el Excellence Award, una distinción que rinde homenaje a aquellos que, con su trabajo y talento, han enriquecido el cine con una contribución única. Es su figura, por tanto, la que revela con mayor claridad la idea que esconde el Festival de Locarno tras de sí, y el modo de entender el cine por parte de Carlo Chatrian, que ha sabido formular, año tras año, la programación de cada edición con gran agudeza y diversidad. Hawke, cuya carrera se inició hace más de 30 años, tras su debut como actor a los 14 años en Explorers (1985), ha sabido renovarse con el paso del tiempo y mantener el compromiso vital de la reflexión, con una mirada inquieta hacia lo experimental. Sus trabajos con Richard Linklater dan fe de ello y son la clave para entender mejor esta idea.

El propio Carlo Chatrian lo define del siguiente modo: “Ethan Hawke está en línea con el concepto de cine que queremos presentar en Locarno. Un arte en el que el entretenimiento va de la mano de la investigación visual, donde la emoción está indisolublemente unida a la reflexión sobre temas cruciales y personalidades capaces de interpretar nuestro tiempo. Desde su fructífera colaboración con Linklater, hasta su asombrosa actuación en First Reformed, de Paul Schrader, Hawke ha demostrado que hay más un actor que un cuerpo, por más atractivo que sea, frente a la mirada de la cámara».

Es importante el legado de Carlo Chatrian como director artístico, que ha armonizado la programación tan diversa seleccionada cada año, con alguna sorpresa siempre, impulsando además el programa de capacitación de la Academia de Locarno, en la que se encuentran la Academia de Cineastas y de Críticos Cinematográficos. Especialmente destacable es la potenciación de la emergente sección paralela competitiva Signs of life con capacidad de albergar obras experimentales, con nuevas formas narrativas. Esta sección es una de las que mejor distingue la identidad del festival.

La película ganadora de esta edición, The Fragile House, de Lin Zi, es una potente obra que revela las diferentes formas que puede seguir adoptando el lenguaje cinematográfico, en la que destaca especialmente el uso del blanco y negro y del color, junto a diferentes tamaños de pantalla dentro del encuadre, para elaborar, en palabras del jurado, un retrato “desconcertante del distanciamiento y la avaricia de una familia dentro de la floreciente clase media alta de China”.

A las retrospectivas dedicadas en los últimos años a Jacques Tourneur, Lubitsch, Minnelli o Cukor, se ha unido este año la de Leo McCarey (1898 – 1969), que se ha vuelto a acompañar con la publicación de un libro sobre su figura, recopilación de diferentes textos sobre el autor y editado por Capricci. Se trata de una retrospectiva que ha sido comisariada por Roberto Turigliatto y ha sido organizada en colaboración con la Cinémathèque Suisse y la Cinémathèque Française, con aportaciones puntuales del Pordenone Silent Film Festival, y que no queda tan solo dentro del Festival de Locarno, sino que gracias al apoyo de otras instituciones suizas, la retrospectiva podrá recorrer un prestigioso circuito hasta 2019.

McCarey fue una figura esencial de la comedia muda estadounidense, y la retrospectiva incluyó trabajos realizados con máximos exponentes, como Laurel & Hardy, trabajos donde brillaba una singular armonía entre ambos, generando siempre una carcajada a base de situaciones maravillosas coreografías.

Palmarés – Concorso Internazionale

En cuanto al propio palmarés, su lectura dejó un sabor de boca agridulce en cuanto a la principal sección competitiva del festival. La interpretación lleva a pensar en la razonabilidad de que, siendo presidente del jurado Jia Zhang-ke, el Leopardo de Oro fuese a manos del thriller de Singapur, firmado por Yeo Siew Hua, A Land Imagined.

Foto: María Carmen Muñoz

No obstante, lo que no parece razonable, ni tampoco justo, es que el filme monumental La Flor, de Mariano Llinás, se vuelva con una Mención Especial del Jurado de la Juventud. Sin embargo, la película de Llinás tuvo una calurosísima acogida por parte de la crítica, aunque el jurado no interpretara ni viera en la película nada más. Del mismo modo, se ha echado de menos en el palmarés menciones para Yara, de Abbas Fahdel y Genése, de Philippe Lesage.

El palmarés ha revelado también la apuesta del jurado por Tarde para morir joven, de Dominga Sotomayor. Un tipo de cine lleno de sensibilidad y de decisiones que muestra el realismo mágico del cine de la directora chilena.

La brutal M, de Yolande Zauberman, Premio Especial del Jurado, es otra potente obra que muestra el regreso de Menahem Lang al corazón de Bnei Brak, la capital mundial de los judíos ortodoxos. La película es un rito de iniciación, de volver al mundo del que se alejó, tras sufrir durante años violaciones por esta comunidad. La película es aterradora por los hechos que pone de manifiesto y Yolande Zauberman se consolida también como uno de los mejores valores de esta edición.

En este enlace se puede consultar el palmarés completo de la 71° edición del Festival de cine de Locarno.

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