Críticas

Las elegantes cloacas del poder

El caso Sloane

Miss Sloane. John Madden. EUA, 2016.

Cartel de la película El caso SloaneEl caso Sloane invita al espectador a un intenso viaje por las cloacas del poder. El sofisticado envoltorio de altos ejecutivos, ropa cara y olor a dinero no esconde que el ambiente en el que se desarrolla la película apesta a corrupción, a traiciones y a juegos siniestros ajenos al más mínimo humanismo. John Madden nos obliga a mirar de reojo las esquinas miserables del patio político, los recovecos donde la legalidad choca con la ambición. Elegante pero despiadado, El caso Sloane es un triste recordatorio de cómo funcionan las cosas en ese mundo tan alejado del ciudadano de a pie, pero no por ello menos real.

La propuesta de John Madden nos conduce al nebuloso mundo de los grupos de presión en la política americana. Para este acercamiento, Madden y su equipo ponen en el centro del huracán a Elizabeth Sloane, una implacable ejecutiva capaz de cualquier cosa con tal de conseguir la victoria. Siempre al filo, Sloane rige su vida a partir de principios morales más que dudosos, armada con la convicción de que la única batalla que se merece luchar es en la que se gana, sin importar el método. Ha renunciado a cualquier atisbo de vida personal. Es un témpano, movida tan solo por su desmedida adicción al trabajo, por el que ha renunciado a principios básicos de humanidad. El mundo es una herramienta para conseguir la victoria.

Sloane decide poner su talento al servicio de un grupo a favor del control de armas, que la pone al otro lado del ring de sus antiguos jefes. Con todas las de perder, pondrá su propio mundo del revés cuando toda la maquiavélica maquinaria del lobby pro armamentístico caiga sobre su cabeza.

La protagonista es un personaje complejo, que no cae precisamente simpático. Sus principios mutan respecto a sus propias obsesiones, su posición es tan sólida como lo exija el momento, y sus convicciones dependen del desafío profesional que defienda en el momento. Siempre va un paso por delante del resto. No arriesga en relaciones personales que puedan nublar sus intenciones. Lo único que permanece inamovible en su ideario es que a los enemigos hay que aniquilarlos.

Para dar rienda suelta a un personaje así, hace falta alguien que sea capaz de ponerse la película a las espaldas, porque todo el peso de la propuesta se sostiene en esa columna poderosa que es el carácter de Elizabeth Sloane. Madden ha encontrado la aliada perfecta en Jessica Chastain, actriz que hasta el momento ha dado muestras más que sobradas de solvencia, pero que aquí encuentra la oportunidad de protagonismo absoluto sin paliativos. Esta omnipresencia en la carga dramática del filme es, al mismo tiempo, la gran fuerza de El caso Sloane, y su más notoria debilidad.

Efectivamente, el torrente interpretativo de Chastain se amolda a la perfección a las hechuras de la película. Las contradicciones del personaje, la batalla que sostiene contra el mundo y contra sí misma, enganchan al espectador, que alberga sentimientos encontrados con respecto a la protagonista. Por un lado, es repugnante su tendencia a considerar al resto de la humanidad como un recurso para la victoria y sus intereses personales. Por otro, el infierno que oculta esa actitud inhumana no nos hace sentir otra cosa que lástima y compasión. La evolución del personaje, rubricada de forma más que eficiente en los compases finales de la película, todavía nos hacen dudar de si tratamos con una justiciera o con una obsesa dispuesta a dinamitar el mundo antes que rendirse.

John Madden, director de la cinta, y con grandes éxitos en su haber como la entrañable Sheakespeare in love (John Madden, 1998), consigue con elegancia la tensión del mejor thriller. El caso Sloane no es más que un ir y venir de situaciones corporativas que, en manos de un director menos intuitivo, sería de un aburrimiento mortal. Sin embargo, Madden consigue emoción en cosas tan aparentemente insulsas como una reunión ejecutiva o el recuento de votos en una pizarra. Gracias a una cámara inquieta, casi invasiva, nos mete de lleno en el equipo de Sloane, y hace de su batalla la nuestra. Madden mide los tiempos de la película de manera magistral, con algo más que oficio, mostrando control sobre todas las piezas que componen su apuesta narrativa, dando alas a una Chastain desatada que pasa como un huracán sobre la historia.

Imagen de El caso Sloane

Si en la cuestión visual El caso Sloane es de sobra eficaz, el guion está plagado de diálogos rápidos y chispeantes, de réplicas y contrarréplicas, de agilidad narrativa, que transforma la mínima interacción humana en pura competición. En el mundo de Sloane no hay lugar para la inocencia y nadie es puro. En ese sentido, la astucia en la escritura de estos momentos imprescindibles para entender la propuesta de Madden se descubre como otro de los pilares que sustentan la consistencia de El caso Sloane.

Por desgracia, a pesar de estas virtudes, el resultado final está muy lejos de la perfección. Los secundarios dan la impresión de estar incrustados en la trama sin otra misión que dar la réplica a Sloane. No existen por sí mismos, salvo honrosas excepciones, y rebotan por la historia para engrandecer los defectos y virtudes del carácter principal. Apenas tienen trasfondo, construidos como meras herramientas para avanzar en la trama o rellenar los huecos que una fuerza de la naturaleza como Chastain deja en la narración.

Además, después de una apuesta tan dura por la coherencia y la lección de tensión, El caso Sloane se desinfla en su tramo final por una resolución algo tramposa, lanzada como sorpresa definitiva y que deja cierta sensación de pereza en el espectador por el quiebre algo facilón y falto de fuerza que es el giro final de los acontecimientos. No es que destruya el ambiente creado a lo largo de toda la película, pero se queda en un impacto de telefilme barato muy por debajo del contexto global de El caso Sloane.

Buenas formas y buen fondo, algo desdibujado por el efectismo, aunque con todas sus desgracias bien camufladas por el excelente ritmo marcado por Madden. A pesar del sabor agridulce, entretiene en todo momento, y además se arma con un espíritu crítico bastante serio y alejado de la demagogia barata a la que invita cualquier obra de tintes políticos. Aunque, para que negar la mayor, el espectáculo lo pone Jessica Chastain, sobresaliente en todo momento, sin perder las riendas de su personaje. Un personaje complejo, odioso y valiente a partes iguales, que vale su peso en oro como carácter de ficción. Aunque no quisiera yo encontrarme en la vida a alguien como la señorita Sloane. Bastantes desquiciados tenemos ya alrededor.

Tráiler

Ficha técnica:

El caso Sloane (Miss Sloane),  EUA, 2016.

Dirección: John Madden
Duración: 132 minutos
Guion: Jonathan Perera
Producción: Transfilm / Archery Pictures / FilmNation Entertainment
Fotografía: Sebastian Blenkov
Música: Max Richter
Reparto: Jessica Chastain, Mark Strong, Gugu Mbatha-Raw, Michael Stuhlbarg, Alison Pill, John Lithgow, Jake Lacy, Douglas Smith, Sam Waterston, Ennis Esmer, Alexandra Castillo, Meghann Fahy, Noah Robbins, Lucy Owen, Raoul Bhaneja, Dylan Baker

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