Críticas

Frenéticamente delirante

Diamantes en bruto

Uncut Gems. Ben Safdie, Joshua Safdie. EUA, 2019.

Uncut Gems, posterCon su nueva cinta, Diamantes en bruto (Uncut Gems), los hermanos Josh y Benny Safdie (Good Time: Viviendo al límite, 2017; Heaven Knows What, 2014), nos brindan 135 minutos de adrenalina pura, al hacernos partícipes de los momentos de enorme tensión y estrés agudo que pasa su protagonista Howard Ratner (Adam Sandler), un joyero neoyorkino, ante la urgencia de conseguir dinero para pagar sus deudas mientras su gusto por las apuestas lo alejan cada vez más de la sensatez y la realidad.

De tal forma que Diamantes en bruto, a través de un guion escrito por ellos mismos en colaboración con Ronald Bronstein, con quien ya habían trabajado anteriormente, se percibe y –aun más– se vive como un atropellado viaje contra el reloj, en el se juega el todo por el todo. Los espectadores podemos de antemano prever el desastre que se acerca y acecha en todo momento, asistimos a una inminente caída en picada, mientras observamos con impotencia a Howard tomando decisiones cada vez menos acertadas; estas por supuesto nos provocan, en primer lugar, una risa nerviosa, debido al tono de humor negro que maneja el filme, pero sobre todo, en segundo lugar, una fuerte inquietud que perdura y se instala en nosotros durante toda la película, lo que se torna en una experiencia verdaderamente aguda y entretenida.

Este ritmo tan acelerado y devastador que aturde y no da respiro al espectador, que de pronto y de manera tácita nos remite al cine de John Cassavettes (Una mujer bajo la influencia, 1974), se construye a lo largo del filme con la suma de varios recursos cinematográficos. Se conjugan distintos elementos, como lo son los diálogos entrecortados y solapados, en los que la rapidez con la que se suceden hacen incluso difícil la labor de seguirlos y capturarlos por completo, además, los tonos y las voces de los personajes en algunas escenas son tan elevados que se vuelven casi gritos, incrementando la fuerza de las mismas; a su vez, la música a cargo de Daniel Lopatin, a ratos se vuelve estridente y escandalosa para así acompañar los estados emocionales de Howard, cuando, por ejemplo, se encuentra presionado por el resultado de sus jugadas o por las amenazas de sus deudores; percibimos también los cortes bruscos y rápidos, los cambios de planos cada vez más acelerados y, en especial, el movimiento violento de la cámara que sigue al protagonista por encima y por detrás, para mostrarnos su espalda, mientras camina por la ciudad de Nueva York –la cual funge como un personaje más en la historia– en su carrera contra el tiempo.

Y es que verdaderamente, Nueva York se convierte en el escenario ideal para el desarrollo de Diamantes en bruto, porque además de su fotogenia urbana, se le muestra prendida y llena de vida, tanto de día como de noche; atestada de gente en constante e impetuoso movimiento, casi en una fase de ebullición, que en definitiva emula el estado interno de Howard, completamente arrastrado por su descontrolada adicción al juego y las apuestas.

En cierto sentido, esta turbación tan envolvente del protagonista es el pretexto para inmiscuirnos y arrastrarnos hasta un interesante mundo subterráneo –continuamente visitado en el cine norteamericano de los setenta–, para encontrar aquella capa interna de la sociedad neoyorkina en el que afloran la mentira, el vicio, la violencia y, por supuesto, también el racismo y el machismo. A través de los estereotipados personajes se hace una tragicómica radiografía de la ciudad, de las implacables leyes de la calle y de sus grupos urbanos, tan mezclados y, a la vez, tan segregados.

No hay duda de que Adam Sandler (La doble vida, 2016) nos regala una grata sorpresa con su hábil interpretación, la cual podría incluso calificarse como la mejor de su carrera; muy alejado esta vez de la comedia, género en el que lo vemos normalmente. Los matices y manías, las intenciones inciertas, los múltiples arrebatos e imperfecciones de su personaje lo hacen sumamente irritante, a veces hasta exasperante, aunque por otro lado no podemos dejar de sentir cierta empatía por él. En cierto momento de la película, Howard comenta que nada le sale como él quisiera y, ciertamente, los espectadores podemos constatarlo, deseando sinceramente que, de pronto, algo le salga bien.

Asimismo, muchos otros personajes suman sus atinadas interpretaciones para hacer de Uncut Gems una obra completa, divertida y redonda, en la que todo funciona en rigurosa y veloz sincronía, para dar el resultado que obviamente desean sus realizadores. Vemos, por ejemplo, a Idina Menzel (Pregúntale al viento, 2006), como una esposa completamente harta del comportamiento irracional de Howard, a Julia Fox como una amante sexy, un tanto aniñada y superficial, pero quien agrega un certero golpe entre cómico y trágico a la historia es Eric Bogosian (El rebelde oculto, 2017), al presionar impávidamente al protagonista para que le pague su deuda, vigilando todos sus movimientos, haciéndolo seguir por dos violentos esbirros, que son quienes aportan el elemento de tensión extrema que mantiene al espectador en vilo durante todo el filme.

Resulta increíblemente sorprendente la habilidad de esta talentosa dupla de directores para lograr que la intensidad de la historia no disminuya en ningún tramo de la misma, sino que por el contrario, se vaya incrementando mientras la cinta avanza frenéticamente, consiguiendo que tanto la ansiedad como la emoción sigan creciendo en paralelo.

Así, los hermanos Safdie consiguen que Diamantes en bruto se vuelva toda una experiencia, un viaje delirante que realmente nos deja exhaustos, casi como si se tratara de un juego mecánico; y tal cual como nos sentimos al bajar de la montaña rusa, tras este golpe fuerte de adrenalina, quedamos entre sorprendidos y divertidos, quizá un poco alterados también, pero sobre todo, embriagados por la carga energética de un filme que resulta verdaderamente intenso.

 

Tráiler:

Ficha técnica:

Diamantes en bruto (Uncut Gems),  EUA, 2019.

Dirección: Ben Safdie, Joshua Safdie
Duración: 135 minutos
Guion: Ronald Bronstein, Ben Safdie, Joshua Safdie
Fotografía: Darius Khondji
Música: Daniel Lopatin
Reparto: Adam Sandler, Kevin Garnett, Idina Menzel, Keith Stanfield, Julia Fox, Eric Bogosian

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