Críticas

Trazos lejanos

Destello bravío

Ainhoa Rodríguez. España, 2021.

El primer largometraje de la directora madrileña Ainhoa Rodríguez, Destello bravío, es un trabajo novedoso y arriesgado, que se sumerge con profundidad en atmósferas de desolación, soledad, así como también de sororidad.

Se trata de una ingeniosa narrativa no lineal, que se construye a partir de episodios, o fragmentos de conversaciones entre los pocos habitantes –especialmente mujeres– que viven en un pueblo del sur de España, que, podemos intuir, ha sido abandonado por los más jóvenes, quienes, a falta de oportunidades dejaron atrás a sus viejos para labrarse un futuro en otro lugar.

Estas enigmáticas viñetas, que en todo momento nos asoman a lo cotidiano, comparten instantes de varios personajes hablando sobre sueños, desazones y preocupaciones, para desplegar de forma veraz un inquietante panorama.

Las situaciones se presentan a medias, se muestran veladas, las podemos observar a través de los marcos de las puertas que dividen el encuadre en dos o más partes. La cámara se esconde dentro de las capillas, en los interiores de las cocinas o recámaras, custodiadas con telas o cortinas ondeando con el viento que cuela por las ventanas. Gran parte de los monólogos, las pláticas casuales y las frases entrecortadas que escuchamos provienen de algún cuerpo que da la espalda al espectador o que mira a otro lado, que suelta discursos al aire o hacia algún escucha diegético, sin preocupación por inmiscuirnos en sus asuntos. Por el contrario, Destello bravío es una invitación a compartir tan solo sensaciones, emociones y ambientes, marcados por el transcurrir del tiempo y la vejez. Ainhoa Rodríguez logra certeramente descifrar los juegos complejos de la memoria y el dolor de los recuerdos.

Destello bravío, fotograma

Los personajes tan humanos y reales que no siempre encuentran lugar en las pantallas, despiden un aire de autenticidad. Gente común que vive en el sitio retratado, y que audicionó para participar en el filme, consigue aportar un sentimiento documental a la historia.

Rol primordial es el que toman las mujeres –la mayoría de edad avanzada–, que son parte de este pueblo y se han deteriorado y envejecido con él; unas a otras se apoyan, se escuchan y se comprenden, cómplices de una soledad acompañada. Buscan el acercamiento para cobijarse en espacios de camaradería, en eventos de mujer a mujer, en los que se habla en tono alto, encimando las palabras para dejar estallar la risa sanadora, permitiendo así, aflorar la libertad y la sexualidad de lo femenino.

Destello bravío, imagen

El aspecto visual es poderoso, se busca que el encuadre sea bloqueado por algún elemento, para que la mirada no alcance a percibir su completitud. Las líneas formadas por los caminos y carreteras determinan los encuadres y los organizan, para pasar de las enormes y estremecedoras panorámicas que nos da a conocer el pueblo, a los planos mucho más cerrados, casi claustrofóbicos de las pequeñas habitaciones en el interior de las sencillas casas, a las que, de incógnito, nos asomamos para espiar trozos de vida y pensamiento.

De la misma forma, el manejo de los reflejos en los cristales y espejos sirven como elementos tanto distanciadores como confrontantes, funcionan como obstáculos que desvían la mirada y refractan la imagen. Así, las palabras sin consuelo llegan a nuestros oídos, mientras el ojo busca la fuente de las mismas en el fragmento del rostro que un espejo captura.

La realizadora busca proyectar la radiografía rural de un poblado atravesado por la religión, la fe y el abandono. Lo hace con tono narrativo cambiante y sorpresivo, incluso parece como si por momentos el espíritu del cine de Buñuel se asomara para asombrarnos y guiarnos por rumbos no anticipados, demoliendo los límites de la realidad y la ficción.

A la postre, Destello bravío resulta una experiencia completamente distinta, a partir de una aproximación aventurada al ejercicio clásico de contar historias, y en ello radica la originalidad de su propuesta. Más que un relato, el filme se vive como un viaje hacia un ambiente desconocido, como una inmersión en una atmósfera emocional; nos confina en un rincón abandonado y suspendido en el tiempo, para incitarnos a mirar –y a mirarnos–, a través de sus espejos.

 

Ficha técnica:

Destello bravío ,  España, 2021.

Dirección: Ainhoa Rodríguez
Duración: 98 minutos
Guion: Ainhoa Rodríguez
Fotografía: Willy Jauregui
Música: Paloma Peñarrubia, Alejandro Lévar
Reparto: Guadalupe Gutiérrez, Carmen Valverde, Isabel María Mendoza

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