Críticas

El camino hacia la redención

Cry Macho

Clint Eastwood. EUA, 2021.

No puede pasar inadvertido. Cada nuevo film de Clint Eastwood es una nueva oportunidad para verlo en pantalla. Es una leyenda que sigue haciendo películas, con todo y su fragilidad visible, con sus narrativas y secuencias deficientes, mejorables, pero oportunidad al fin. En marzo de este 2021 cumplió 91 años y su estilo sigue lúcido, con su reconocible puesta en cámara de paisajes crepusculares que en sus recientes películas parecen recorrer toda su filmografía.

En esta faceta de actuar y dirigir, lo vimos en 2008 en Gran Torino, personificando a un veterano de la guerra de Corea, viudo, jubilado, inflexible y tosco, cuidando como un tesoro su auto Gran Torino 72, un anciano que debe lidiar con la llegada de sus nuevos vecinos asiáticos, a quienes trata con desprecio, pero que lo orillan gradualmente a conocerlos y a replantearse sus ideas. Este personaje bien puede ponerse a dialogar con el de Mula (2018), que cuenta la historia de un hombre octogenario que fue un importante y destacado floricultor, pero que está punto de irse a la quiebra; su necedad por el trabajó lo llevó a descuidar a su familia y, con el fin de recuperar su trabajo y el amor de su nieta, se puso a trabajar como un traficante de drogas para un cártel mexicano. Son dos películas en las que se le ve ya como un hombre mayor, con fragilidad y lentitud, pero con mucha experiencia, con conductas que no han sido correctas y que parecieran buscar redimirse. Y así, como si se tratara de una trilogía, filmada totalmente en días de pandemia, este año llegó su reciente película que, como decía, bien puede charlar con estos dos trabajos anteriores.

De la mano del guionista Nick Schenk, y de la propia adaptación que hiciera el autor de la novela homónima Richard Nash en 1975, tras varios intentos fallidos de llevarla al cine en diversas ocasiones –una de ellas con Arnold Schwarzenegger, luego de gobernar California– finalmente se concretó la producción de Cry Macho (2021).

Ambientada en Texas, en 1979, Clint Eastwood personifica aquí a Mike Milo, un hombre adulto mayor, excampeón de rodeo y domador de caballos, retirado a causa de una lesión en la espalda y la pérdida de su familia en un accidente vehicular. Su jefe en el rancho, Howard Polk, interpretado por el tempestuoso músico norteamericano Dwight Yoakam, le pide la renuncia por sus constantes retrasos y descuidos, sin embargo, el propio Polk, quien rescató a Milo después de tocar fondo, luego de sus tragedias, le pide un año después que le devuelva el favor y que cruce la frontera para rescatar a su hijo Rafael, de 13 años, que está en manos de su esposa en la Ciudad de México.

Mike encuentra en la capital mexicana a Leta (Fernanda Urrejola), la madre de Rafael –conocido como Rafo–, una mujer involucrada con el crimen organizado; le propone llevarse a su hijo si lo encuentra, porque ella no ha podido controlarlo, pero sin hacerlo tan fácil manda sigilosamente a uno de sus matones a que les siga el paso.

La filmación de la película se realizó en Nuevo México, de ahí que lo que presuntamente es una zona de la ciudad parece más bien una localidad de un estado fronterizo. Mike encuentra al joven Rafo (Eduardo Minett) sin mayores contratiempos en una redada policial, y lo convence de irse con su padre a cambio de entrar al ambiente de caballos y vaqueros con los que el joven siempre ha soñado.

Así emprenden ambos el camino por tierra de la Ciudad de México a Texas, acompañados de un gallo nombrado por Rafo como “Macho” que, de acuerdo con la ambientación de la época, él idealiza al “Macho” como se describe al hombre vaquero, del cowboy, del hombre fuerte, valiente, entrón. “Solías ser fuerte, macho”, le dice Rafo a Mike a lo que él responde “solía ser muchas cosas”.

Sin dejar de lado las convenciones del western, se convierte en una road movie en torno a un camino hacia la redención. En medio de sus desencuentros, Mike y Rafo se identifican en una relación paterno-filial. Son dos personas solitarias, abandonadas por el amor de una familia. Un camino en el que Eastwood pareciera recorrer sus personajes icónicos del cowboy para, en cambio, enseñarle a un joven lo que significa ser un hombre de bien.

Cry Macho no puede evitar ser complaciente. El retrato mexicano es, desde la mirada norteamericana a lo Robert Rodríguez, folclórico, vintage y un tanto surrealista, que satiriza a la autoridad y acentúa la corrupción policial que ha perdurado durante años. Sus paradas obligadas para comer y conversar, hasta aquellos encuentros con el matón de la Señora Leta se mueven con debilidad en secuencias inverosímiles.

Sin embargo, en la medida en que Cry Macho avanza, nos damos cuenta de que no hay detrás una historia criminal, no es sobre la sustracción de menores ni del bien contra mal que marca el clásico western. Cry Macho no es más que el encuentro de Eastwood con sus propias convenciones, consciente de esa fragilidad visible que no busca más volverse un héroe, sino el hombre de la resiliencia. “Todos tomamos decisiones en la vida, tú debes tomar la tuya”, le dice a Rafo en algún momento.

En el camino, conocen a Marta (Natalia Traven), una mujer de la frontera, que es viuda, con su propio trayecto de vida, también de pérdidas, pues ha tenido en sus manos criar a sus cuatro nietas. Es la representación de la abuela mexicana con su propio carácter, capaz de defender su territorio de los abusos policiales. Es una mujer que toma decisiones. Eastwood acierta en esta representación valiosa de la mujer mexicana, en la que se permite una de las escenas sublimes de este film mientras lo vemos bailar con ella Sabor a mí.

Cry Macho es la oportunidad perfecta para volver a ver a Clint Eastwood portar sombrero de vaquero y montar a caballo en un paisaje crepuscular como desde aquella historia en Sin perdón (1992); es la oportunidad perfecta para volver a verlo enamorarse y bailar como no lo veíamos desde Los puentes de Madison (1995); también es la oportunidad de verlo tomar la siesta de los mayores en distintas escenas, porque se le mira consciente de una edad en la que no pretende volverse más un héroe, sino un hombre que disfruta lo que hace. “No tengo un remedio para la vejez”, dice en una de sus líneas, así que siempre será grato verlo de nueva cuenta.

Tráiler:

Ficha técnica:

Cry Macho ,  EUA, 2021.

Dirección: Clint Eastwood
Duración: 104 minutos
Guion: N. Richard Nash, Nick Schenk. Novela: N. Richard Nash
Producción: Malpaso Productions, Albert S. Ruddy Productions, Daniel Grodnik Productions, QED International. Distribuidora: Warner Bros., HBO Max
Fotografía: Ben Davis
Música: Mark Mancina
Reparto: Clint Eastwood, Eduardo Minett, Natalia Traven, Fernanda Urrejola, Dwight Yoakam, Sebestien Soliz, Horacio García Rojas, Daniel V. Graulau, Ana Rey, Brytnee Ratledge, Paul Lincoln Alayo, Alexandra Ruddy,

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