Bandas sonoras: 

Los sonidos del virus (primera parte)

Título: BSO – Contagio | La amenaza de Andrómeda | 28 días después | El puente de Casandra

Autor/es: Cliff Martínez - Gil Mellé - John Murphy - Jerry Goldsmith

Sello: Water Tower Music - Intrada - Beggars Banquet - Prometheus.

Año: 2011 - 1971 - 2002 - 1976

 

Estos tiempos de cuarentena nos invitan a reflexionar sobre muchas cosas de la vida y el cine, vehículo evocador como pocos, tiene en nómina muchas producciones que han tocado, con mayor o menor profundidad y realismo, estas situaciones críticas que el mundo hubo de sobrellevar. La música de esas películas ha hecho su parte, exacerbando el dramatismo y la emoción, con diferentes recursos, estilos y sonoridades, que trataremos de exponer a continuación.

Contagio (Contagion, Steven Soderbergh, 2011)

Elegimos comenzar por Contagio, porque impacta la aterradora similitud de su argumento y desarrollo con la cruda realidad actual que nos toca vivir. Basada en la pandemia de gripe A (H1N1) que golpeó al mundo en 2009/2010, a través de la mirada de Mitch (Matt Damon) muestra la tremenda propagación del virus, su letalidad, los esfuerzos de científicos y médicos para controlar la epidemia y encontrar una vacuna, las miserias, y lo mejor y peor que la crisis saca del ser humano. En la cinta, el virus provenía de los murciélagos y los cerdos. Cualquier parecido con el presente NO es pura casualidad. Soderbergh logra imprimir un dramatismo sobrio a su relato, y para construir la banda sonora volvió a confiar en Cliff Martinez, con quien mantuvo una larga colaboración al mejor estilo de los más célebres tándems director/compositor (como Hitchcock-Herrmann, Spielberg-Williams o Leone-Morricone). Martinez, nacido en el Bronx, Nueva York, que fuera baterista de la banda Red Hot Chili Peppers (1984-1986), y de otros grupos como The Dickies, compuso su primera banda sonora para Sexo, mentiras y video (1989), también para Soderbergh, y desde Solaris (2002) no trabajaba con el realizador. Para Contagion logró una partitura que combina la música electrónica con una percusión de sonoridades metálicas que interpreta eficazmente el lenguaje narrativo del film. Soderbergh no se lo hizo fácil. Cambió el montaje de la película tres veces, lo que hace más notable el resultado de la partitura, pues Martinez tuvo que ajustarla sobre la marcha. «La paleta de sonidos de Contagio surgió a partir de la combinación de tres enfoques muy diferentes por los que pasó Steven mientras montaba la película», dijo. Recibió un primer montaje en octubre de 2010, que contenía música imbuida de elementos de The French Connection (1971) y Marathon Man (1976), y como le gustaban esas dos bandas sonoras compuso algunas piezas en ese estilo. Meses después, le enviaron un nuevo borrador que tenía música influenciada por el grupo electrónico alemán Tangerine Dream. Hacia el final le llegó un tercer montaje del director con música más contemporánea como temp tracks, que le modificó todo el trabajo ya hecho. Soderbergh le pidió que escribiera una banda sonora «más energética y más rítmica». Así, finalmente, Martínez empleó aspectos de los tres enfoques: «Razoné que fusionarlos no solo sería efectivo sino que le daría a la partitura un estilo propio».

La amenaza de Andrómeda (The Andromeda Strain, Robert Wise, 1971)

El clásico del oscarizado Robert Wise, varios años presidente de la Academia de Hollywood, contaba las peripecias de un equipo científico de élite que investigaba un letal germen de origen extraterrestre liberado tras el choque de un satélite americano en Nuevo México, que provoca la muerte de todos los habitantes de un pueblo, pero deja dos sobrevivientes: un hombre de 62 años y un bebé de 6 meses. La película, más cerca de la ciencia ficción que del cine de epidemias, basada en la novela de un joven Michael Crichton, hacedor de futuros best sellers adaptados a la pantalla como Westworld (1973), Coma (1978) y Jurassic Park (1993), y protagonizada por Arthur Hill y David Wayne, contó con la música del saxofonista y músico de jazz neoyorquino Gil Mellé. Está considerada la primera banda sonora compuesta exclusivamente con instrumentos electrónicos, pero ello no es cierto, porque en 1956, el matrimonio de compositores Louis y Bebe Barron habían creado el maravilloso paisaje sonoro del clásico Planeta prohibido (Forbidden Planet, Fred M. Wilcox). Sin embargo, entre estas dos obras hay dos diferencias. La primera es que la de los Barron no se considera, en realidad, una partitura, sino un conjunto de “tonalidades electrónicas” e, incluso, no son acreditados como compositores en la película, sino como integrantes del Departamento Musical. La segunda: Mellé fabricó él mismo muchos de los instrumentos, ya que creía que el sonido en sí mismo no existía, y que él podía construirlo con instrumentos de su propia creación, y experimentó con sonoridades que oscilaban, modulaban, ecualizaban y reverberaban. Su taller de música parecía el laboratorio del Frankenstein clásico de la Universal. Melle usó igualmente instrumentos convencionales así como todo tipo de sonidos naturales y artificiales, aunque muestreados, manipulados y sintetizados en su crisol electrónico, muy en la línea de lo que se denomina “música concreta”, algo que los Barron no habían hecho. Pero la atmósfera resultante de pulsos elípticos, ritmos metronómicos, zumbidos neo-industriales y futuristas, frases ondulantes y cíclicas, y capas de texturas, forjó un nuevo territorio musical, y capturó la esencia del mundo estéril en el que los científicos del film se veían obligados a luchar contra los mortíferos gérmenes.

28 días después / Exterminio (28 Days Later, Danny Boyle, 2002)

Un grupo de activistas pro-animales ingresa a un laboratorio y libera a un chimpancé que ataca a uno de ellos, infectándolo con un incurable virus, variante de la rabia que, en escasos segundos, provoca una enfermedad nerviosa que se manifiesta en forma de agresividad y violencia, que se esparce rápidamente por el Reino Unido. Cuatro semanas después, Jim (Cillian Murphy) y un grupo de gente intentan sobrevivir al ataque de los contagiados. 28 días después significó una renovación del género zombie aunque, en realidad, los infectados no lo son pese a las similitudes. Se rumoreó que la banda canadiense de post-rock Godspeed You Black Emperor le pondría música a la película, pero Danny Boyle se decidió por John Murphy, compositor británico nacido en Liverpool que comenzara su carrera en los 80 como músico multi-instrumental para varios grupos y se dedicara a las bandas sonoras a partir de los 90. De todas formas, Murphy se vio muy influenciado por la música de GYBE e, incluso, acordó con Boyle incorporar el tema East Hastings del grupo canadiense, así como temas de Brian Eno, y las bandas Grandaddy y Blue States. El score de Murphy captura la desolación y paranoia del relato post-apocalíptico de Boyle a través de una orquestación que privilegia el sonido climático, casi demoníaco, de GYBE, y reemplaza un uso convencional de la sección de cuerdas y percusión, con sonoridades de guitarra y pasajes vocales a cargo de la soprano Perri Alleyne. Sin duda, el mejor corte es In the House, In a Heartbeat, un tema instrumental post-rock en tono de crescendo con una base de piano exacerbada por arpegios en guitarra, que fue reutilizado en la secuela de la película (28 Weeks Later, 2007) de manera más extensa.

El puente de Casandra / Pánico en el puente (The Cassandra Crossing, George Pan Cosmatos, 1976)

Un grupo terrorista ataca a un laboratorio de la OMS en Ginebra, en el que se almacenan cepas de un virus muy contagioso y letal y, por su propia torpeza, dos asaltantes se infectan. En la fuga, uno de ellos logra subirse a un tren de pasajeros. Lo que sigue es un típico exponente del cine “catástrofe” de la época, con gente contagiándose en el tren en cuarentena, dirigiéndose, a toda velocidad, al puente de Cassandra, al abismo, mientras los militares intentan “limpiar” la situación. El productor Carlo Ponti reunió a un elenco multiestelar impresionante, con Burt Lancaster, Sophia Loren, Ava Gardner y Richard Harris a la cabeza, y contrató a Jerry Goldsmith para escribir la música, convertido en el compositor más requerido de Hollywood, luego de sus exitosas partituras para Patton y Chinatown. Sin dejar de ser efectivo, Goldsmith no se esfuerza demasiado, ya que consideraba el film como de segunda línea, y construye una banda sonora repleta de sus más típicos y habituales recursos, que fácilmente remite a sus trabajos en Planet of the Apes (1968) y The Sand Pebbles (1966). También compone la canción It’s All a Game con letra de Hal Shaper, y una inspirada melodía para el tema de amor a base de harpsichord, una sección de cuerdas y piano, que utiliza en los títulos principales y finales. En la película aparece otra canción, I’m Still on my Way, que no tiene nada que ver con Goldsmith, sino que fue compuesta por Dave Jordan e interpretada por Ann Turkel, bastante mediocre por cierto.

En próximos trabajos seguiremos recordando otras bandas sonoras de películas relacionadas con la temática, tan actual, de las epidemias, como Estallido (Outbreak, 1995), 12 monos (Twelve Monkeys, 1995), La invasión de los ultracuerpos (Invasion of the Body Snatchers, 1978), El incidente (The Happening, 2008) y Guerra mundial Z (World War Z, 2013).

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