Críticas

Jóvenes que jugaron en la ruleta equivocada del juego de la vida

Chicas perdidas

Lost Girls. Liz Garbus. EUA, 2020.

Cartel de la película Chicas perdidasEsta es una película sobre la disfuncionalidad social, originada en las situaciones familiares conflictivas y sus impactos, que tocan todos los espacios de la convivencia comunitaria. Con cierta frecuencia, la prostitución, el maltrato, la violencia, las comunicaciones pobres, la desunión, la infelicidad, todas estas cosas se van regando como infecciones sociales, a partir de las familias en las cuales hay abandonos y maltratos. Obviamente, no es solamente un asunto familiar, detrás de todo ello hay individuos que experimentan desbalances: que sufren problemas de salud mental; que se dejan llevar por los demonios del egoísmo; que disfrutan haciendo sufrir a otros; que asumen actitudes de víctima, perseguidor o salvador. Obviamente, tampoco es un asunto exclusivamente individual y familiar, en el trasfondo hay situaciones sociales y comunitarias que estimulan las crisis y no permiten que se las enfrente debidamente, constituyéndose en grandes problemas no resueltos.

Acá se hace un recorrido por, al menos, cinco grandes problemas de disfuncionalidad: el maltrato familiar, el abandono juvenil del hogar, la trata de mujeres por las redes de prostitución y de drogas, el crimen y, especialmente, el femicidio y la falta de respuesta efectiva de las autoridades y de la sociedad ante el crimen y el delito. Todo esto, en un ambiente también disfuncional, el de una comunidad cerrada e indiferente que tolera por años que se desarrolle toda una cadena de crímenes en su medio sin que salten las alarmas preventivas.

Mari, una madre ya madura, que ha sido abandonada desde hace años, ha levantado tres hijas, ahora adolescentes, con grandes dificultades. Sus comunicaciones son conflictivas, tiene tendencia a estar mal encarada, a no escuchar, a imponer sus criterios. Goza de inteligencia y de capacidad para decir cosas de una vez, sentencias lapidarias que dejan al otro desconcertado. Su hija mayor, Shannan, ha abandonado el hogar hace años y está atrapada en una red de prostitución, quizás consume drogas, quizás se deja someter también a la violencia sexual, como parte de su parafernalia para manejar a sus clientes. La madre recibe ayudas de dinero de su hija. En el fondo, sabe que vienen de sus trabajos sexuales, pero prefiere no darse por enterada y pretender que vienen de actividades normales, aunque desconocidas, ya que es pobre o nula su comunicación con ella. La película pinta este ambiente familiar inestable y conflictivo, que carece de proyectos de vida, que no se resuelve, que hace presentir futuros desastres.

Lost Girls

De pronto, todo trasciende la esfera social. Su hija desaparece. Mari tiene negros presentimientos y trata de buscarla, tímidamente al principio. Nadie responde, no aparece. Por razones casuales, no originadas en investigaciones intencionales, por esos días, se descubre una serie de crímenes, evidenciados por cadáveres arrojados desde hace tiempos en terrenos incultos en las cercanías de un pueblo marino en Long Island. Todos son de mujeres jóvenes, identificadas, una a una, como trabajadoras sexuales. Mari se entera y tiene la corazonada de que su hija ha sido asesinada y que debe estar en alguno de esos terrenos.

Se va tejiendo, a partir de estos hechos, una historia llena de giros y de sorpresas, que nos va llevando por todos los conflictos que he señalado al principio y que nos somete a inquietantes preguntas sobre nosotros mismos como individuos y como sociedad. Mari se convierte en una mujer líder, que evoluciona en medio del desastre, descubriendo todo tipo de recursos y de persistentes medios para que la sociedad responda y contribuya en su desesperada saga por encontrar qué ha pasado con su hija. Esta es una historia que se repite una y otra vez en nuestra sociedad y que el cine utiliza con ventaja en muchas películas y que nunca dejará de sorprendernos: la energía femenina, la terquedad y la persistencia ilustradas, la intuición sabia, la agudeza de la visión de mujeres decididas, arrastran el cambio social positivo. Por ello nos debemos preguntar en qué forma podemos alentar el liderazgo femenino en la sociedad para lograr resolver los grandes desafíos sociales. Sin embargo, la historia de Mari, que es sacada de la vida real, termina en una tragedia personal, de origen femenino y familiar, posterior a los hechos que se narran en el filme. Estamos advertidos de que las circunstancias también pueden ser azarosas y dar al traste con los mejores proyectos e intenciones. Por otra parte, me atrevo a señalar, que, en el contexto general, las historias de sacrificio personal y de liderazgo tienen conclusiones alentadoras, más allá de las perturbaciones propias del azar y de las circunstancias.

Chicas pedidas, fotograma

Uno de los asuntos centrales en el filme es el de los grupos de autoayuda ante la tragedia y la disfunción, que funcionan siguiendo los esquemas propuestos por Alcohólicos Anónimos, en los cuales se reúnen personas afectadas por situaciones dolorosas y tragedias comunes, con el fin de elaborar duelos, comunicar sentimientos y percepciones, ser escuchados y escuchar. Lo que sucede en estos grupos, en sus reuniones y en sus actividades, es también tema que el cine trata con cierta frecuencia, dándonos a entender que es otro asunto de interés colectivo, que en general solo se usa en tiempos de crisis, pero que quizás se puede emplear para evitar conflictos y prevenir las mismas crisis que se pretende enfrentar con ellos. Cuando el cine trata de estas reuniones y acciones, se generan escenas que siempre sorprenden y atraen, indicando la naturaleza imaginativa y creativa de estos grupos y su poder para generar empatía, porque en el fondo, todos nos podemos identificar con las situaciones descritas, con los variopintos personajes, con las formas en que expresan sus experiencias y sus frustraciones.

Al final, se desatan las acciones, se teje la trama, se le va viendo el sentido a las tristes historias de un grupo de chicas perdidas, de mujeres, potencialmente brillantes, hermosas todas, que apostaron en la ruleta equivocada del juego de la vida y que se perdieron en la nada y el olvido social.

 

Trailer

Ficha técnica:

Chicas perdidas (Lost Girls),  EUA, 2020.

Dirección: Liz Garbus
Duración: 95 minutos
Guion: Michael Werwie, basado en libro escrito por Robert Kolker
Producción: Anne Carey, Carrie Fix, Liz Garbus, Rory Koslow, Kevin McCormick, Amy Nauiokas, Vinay Singh Livingstone
Fotografía: Igor Martinović
Música: Anne Nikitin
Reparto: Dean Winters, Kevin Corrigan, Reed Birney, Miriam Shor, Lola Kirke, Oona Laurence, Gabriel Byrne, Thomasin McKenzie, Amy Ryan

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