Críticas

Aves a la carrera

Aves de presa

Birds of Prey (And the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn). Cathy Yan. , 2020.

Cartel de la película Aves de presaDC vuelve a la carga. La aventura de la famosa editorial de cómic por las pantallas de cine es un continuo de palos de ciego a ver si consiguen apretar la tecla adecuada, con desconcertantes cambios de intensidad y tono que dificultan ver un objetivo en las intenciones de la productora. Por el camino, un puñado de películas que van de lo excesivo y pretencioso a lo inoperante, pasando por algún entretenimiento ligero que, curioso, es lo que mejor acaba funcionando en lo estrictamente cinematográfico. El último episodio de la atribulada odisea del sello es esta gamberrada brillante (por la purpurina y el neón) y sin complejos, protagonizada por uno de los grandes reclamos como icono de la editorial, la pizpireta Harley Quinn.

Aves de presa (Cathy Yan, 2019) nace como segunda parte oficiosa de ese desastre mayúsculo que fue Escuadrón Suicida (David Ayer, 2016), salida de madre de DC, que buscaba nuevos horizontes tras el traspiés del modelo impuesto por Zack Snyder. El tono humorístico no salvaba la película, sucesión de chorradas irreverentes sin pegamento argumental suficiente como para reír la gracia. El nuevo episodio de las correrías de Harley bebe del mismo modelo de comedia histérica en la frontera de lo políticamente correcto, pero funciona de manera mucho más cohesionada y eficaz que la pedrada fílmica de David Ayer.

Para la ocasión, Cathy Yan reivindica el papel en solitario de la protagonista, que ya llevaba la voz cantante en el pretendido reparto coral de Escuadrón Suicida. Alivia su identidad extirpando de raíz en la ecuación al enervante Joker, interpretado por Jared Leto, así que ya salimos ganando. Margot Robbie se hace dueña de la pantalla, estrella absoluta de la función, y lleva ese peso sin presión; se nota que la cotizada actriz disfruta en cada plano, con cada chiste o barbaridad que el salvaje carácter de Quinn explota sobre la pantalla. Transmite la esencia de divertimento bruto al espectador, al que permite desconectar para el disfrute de la pirotecnia sin rubor.

Harley Quinn, protagonista de Aves de Presa

Y es que la terrible payasa es el gran reclamo de la película, eso está claro, convertida en todo un icono. Pero es que, además, hay cierta astucia en el planteamiento de Aves de presa como estructura narrativa. Las idas y venidas temporales, el inteligente uso de la voz en off de Harley como pilar, dotan de ritmo infernal a la sucesión de acontecimientos, algo previsibles, por otra parte, al tener el alocado punto de vista de la antigua princesa del crimen de Gotham como referente. Si en Escuadrón Suicida teníamos la sensación de que el guion se había escrito una tarde de aburrimiento sobre una servilleta de papel, en Aves de presa encontramos un producto desarrollado con algo más de mimo. En ese sentido, es evidente la aportación al libreto de Chuck Dickson, viejo conocido de los aficionados a la viñeta, que añade elementos extraídos de la narrativa de los cómics, incrustados con bastante acierto en el universo visual de la película.

Las intenciones emancipadoras de Aves de presa son tan visibles que resultan reiterativas. Queda claro que Cathy Yan tiene como objetivo, jugando con principios bastante parecidos, dejar atrás el ambiguo universo DC visto hasta la fecha con algo excitante, exagerado con premeditación, histérico e hilarante. El derramamiento de sangre se mezcla con purpurina, y la mezquindad de la protagonista deja paso a un viaje de descubrimiento bastante evidente, pero no por ello menos atractivo en conjunto.

Aunque Harley eclipsa el espectáculo, lo cierto es que se quedaría en algo menos sustancial sin la presencia del resto de las aves, reparto femenino bastante potente y diverso, que, tengo que admitir, me sorprendió para bien. Uno no puede evitar los prejuicios de lector de cómics y la imagen prefijada que tenemos de los personajes. En principio, las caracterizaciones de las protagonistas no me convencían en absoluto. Pero, al ver como funciona en pantalla, retiro mis reservas y entiendo la revisión de estas contrapartidas fílmicas para dar mayor empaque a la esencia de comedia desquiciada que es de fondo Aves de presa.

Las Aves de presa al completo

Por supuesto, hay mucho de mensaje de sororidad femenina y girl power tras el despliegue de violencia gratuita. Por suerte, el eslogan no devora la película. La premisa es clara, presente en toda la cinta, pero sin incidir de forma panfletaria, con cierto espacio, incluso, para reírse de sí misma y conseguir la complicidad del público, con independencia de género (a no ser que venga uno con los complejos de casa, ahí poco se puede hacer si el veredicto está servido antes de empezar la función).

El gran pero de todo el desbarre es el imperdonable resultado en la creación de los villanos. Máscara Negra, interpretado por Ewan McGregor en modo desatado sin filtro, es una colección de clichés en la que el actor no acaba de sentirse cómodo. Victor Zasz, sí que está desdibujado respecto al aterrador asesino sociópata que vimos en los cómics y queda como carne de cañón sin mucho contenido. Si tenemos que hacer caso a esa premisa de que la película es tan buena como lo son sus villanos, Aves de presa pierde muchos enteros.

Aves de presa no es la salvación del cine de superhéroes (ni la redención de DC), pero sí es extrañamente libre, ligera, equilibrada y directa. Con todos sus fallos, me ha sorprendido gratamente. Avanza sin frenos, sabedora de que la frivolidad gamberra es la mejor aliada. Armada con personajes carismáticos, el resultón aspecto visual, escenas de acción que harán las delicias de los más belicosos y una agradecida falta de pretensiones, el último espectáculo DC se disfruta con la misma facilidad con la que se olvida. Un rato de cine desvergonzado siempre viene bien para rebajar intensidades, y en ese aspecto, Aves de presa es un triunfo.

Tráiler:

Ficha técnica:

Aves de presa (Birds of Prey (And the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn)),  , 2020.

Dirección: Cathy Yan
Duración: 109 minutos
Guion: Chuck Dixon, Jordan B. Gorfinkel, Christina Hodson
Producción: DC Entertainment / Clubhouse Pictures / Kroll & Co. Entertainment / LuckyChap Entertainment. Distribuida por Warner Bros
Fotografía: Matthew Libatique
Música: Daniel Pemberton
Reparto: Margot Robbie, Mary Elizabeth Winstead, Ewan McGregor, Jurnee Smollett-Bell, Rosie Pérez, Chris Messina, Derek Wilson, Steven Williams, Ali Wong, Matthew Willig, Charlene Amoia, François Chau, Greice Santo, Eric Michael Cole, Nico Greetham, Judy Kain, Eddie J. Fernandez, Robert Catrini, Dana Lee, Anthony Molinari, Ego Mikitas, Michael Masini, Gerald Downey, David Bianchi, Sara Montez, Mike Ferguson, Lenora May, Dominic Pace, David Anthony Buglione, Jeff Lipary, Joe Bucaro III, Eddie Alfano, Ryan Wicks, Pramod Kumar, Paul Lasa, William Guirola, Bruno Oliver, Karen Teliha, Zack Whyel, Julian Garcia, Nick Phillips, Bojana Novakovic, Jenelle McKee, Luis Richard Gomez, Ryan Watson, David Ury, Shad Gaspard, Adinett Nsabimana, Jason Catron, Jack Dourakos, Diezel Ramos

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