Críticas

Sintiendo el frote de las maravillas del cine

Aladdin

Guy Ritchiel. EUA, 2018.

Cartel de la película AladdinEl cine tendrá en las historias de Las Mil y una Noches una inagotable reserva de temas para elaborar películas llenas de aventuras y de drama. Desde los tiempos de la niñez nos ha desafiado la imaginación el cuento de Aladino y la lámpara maravillosa, en el cual un humilde muchacho se topa con la fortuna encerrada en la lámpara, como se diría hoy en día, a la vuelta de un click. Basta con sobarla ligeramente para que aparezca un poderoso genio encerrado, que concede los deseos. Naturalmente, podemos asociar esta magia con la de nuestro sistema nervioso, cuyas geniales capacidades insospechadas y maravillosas se desatan cuando nos atrevemos a frotar la lámpara de nuestra creatividad y de nuestras capacidades de relacionarnos, abriendo con ello una fuente inagotable para que se cumplan nuestros deseos.

La productora Disney conoce bien la minería de las fábulas que adornaron nuestra niñez y posee una extraordinaria experiencia y una capacidad tecnológica casi ilimitada para hacer de ellas películas exitosas. En Aladdin utiliza una gran riqueza de recursos sin escatimar juegos de sonidos, luces y colores; efectos especiales; música; movimientos y drama. Ya lo había hecho en el clásico de dibujos animados Aladdin (Ron Clements, John Muskerde), 1992, que tuvo gran éxito y reconocimiento, especialmente por su música. La nueva versión conserva muchos elementos y se enfrenta al desafío de trabajar con personajes de carne y hueso, manteniendo buena parte de la fantasía y los trucos que se facilitan en la versión anterior con las animaciones. El resultado es bastante bueno, habiéndose conseguido un filme que se disfruta de principio a fin, con una equilibrada proporción de momentos musicales y una totalidad rica en variadas aventuras, inesperados sucesos y divertidas escenas.

Cabe destacar diversos aspectos. Tratándose de una historia que transcurre en alguna ciudad del oriente árabe en épocas de sultanes y de palacios, hemos de esperar escenas en los mercados populares típicos de esas ciudades, con sus calles estrechas y la abundancia de ventorrillos que ofrecen especias, bisutería y alimentos. Aladino, el protagonista, es un joven pillo que se mueve con entera libertad por las callejuelas, trepando por muros y por techos, huyendo de la guarda que lo persigue cuando hace truculentos raponazos. En uno de esos episodios conoce a la hija del sultán, y se enciende la llama del amor entre los dos jóvenes, que será avivada por la maravillosa lámpara cuando llegue la ocasión, dando lugar a la clásica historia del enamorado humilde que pretende a la noble sultana.

Aladdin, imagen de la película

Como ha sido tradición en las antiguas costumbres, se da importancia a los talismanes y a los objetos mágicos y sagrados, no solamente a la lámpara maravillosa, sino a los bastones embrujados que el artero visir Jafar utiliza para encantar y engañar al sultán. La lámpara, de dorado y elegante aspecto, es el hogar de un antiguo genio, que ha estado atrapado en ella por miles de años, a la espera de cualquier amo que la active y lo libere momentáneamente cuando la frota. La acción de acariciar objetos confiere vida y actividad a los mismos y aún hoy en día se acostumbra, como cuando frotamos los dados antes de lanzarlos. El bastón que Jafar emplea cuando quiere ejercer de hechicero tiene forma de serpiente, animal de la magia y del artilugio desde el comienzo de los tiempos.

También hay tres animales compañeros de vida, que se constituyen en personajes bastante importantes en el filme: el mono capuchino Abu, inseparable e inteligente compinche de Aladino, quien salva a su dueño en las situaciones perdidas con su siempre oportuna agilidad; el malicioso pajarraco Iago, tan perdulario como Jafar su dueño, un macaco de vuelos omnipresentes, dispuesto al espionaje y a la traición; y un enorme tigre de bengala que funge de mascota de la princesa, circulando a sus anchas por el palacio, con reposado paso y actitud amenazante y protectora cuando siente que alguien pone en peligro a su dueña. Estos personajes no son meras decoraciones del filme, puesto que asumen papeles decisivos e inesperados en más de uno de los muchos quiebres de la historia.

Hay que hacer mención especial del genio de la lámpara, que como en la versión animada de 1992, es un personaje de piel azulada, gran sentido del humor, bromista en cada ocasión, de actitudes nobles y pacientes, dispuesto a orientar a su amo cuando este lo permita, o a sufrir las impertinencias de cualquier dueño que se aproveche de la lámpara para el mal. Acá está protagonizado por Will Smith, en verdad un consagrado actor que asume cada rol con categoría y efectividad, disfrutando a tope esa misión de artista que, como la del genio que protagoniza, transcurre entre la mentoría amorosa y paciente y la capacidad para enseñar a base de buen humor y de las bromas.

La suntuosidad y el lujo se hacen presentes en las escenas ceremoniales de la película. Desfilan personajes vestidos con todos los colores y con toda la espectacularidad; la música y los tambores resuenan; las bailarinas danzan al ritmo de la excitante música oriental; las calles se llenan de multitudes admiradas y los espectadores disfrutan de esos momentos, llenos de curiosidad y de gusto, sintiendo la magia de las paradas en las cuales brilla Disney con excelencia y que dan continuidad a esa antigua costumbre de la humanidad, la de marchar y desfilar, que hace que se olviden los diarios pesares y los apuros. Pienso que Aladinn nos frota a los que creemos en la magia de dos horas de cine variado y entretenido y nos concede más de un deseo, simplemente dejando que el disfrute nos inunde.

 

Trailer

Ficha técnica:

Aladdin ,  EUA, 2018.

Dirección: Guy Ritchiel
Duración: 128 minutos
Guion: John August, Guy Ritchie, Vanessa Taylor. Basada en Aladdín de Ron Clements, John Musker, Ted Elliott y Terry Rossio y en la historia de Aladino de Las mil y una noches
Producción: Dan Lin, Marc Platt
Fotografía: Alan Stewart
Música: Alan Menken
Reparto: Mena Massoud, Naomi Scott, Will Smith, Marwan Kenzari, Navid Negahban, Nasim Pedrad, Billy Magnussen, Numan Acar

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