Críticas

La anunciación en rojo

Tenemos que hablar de Kevin

We need to talk about Kevin. Lynne Ramsay. Reino Unido, 2011.

Tenemos que hablar de KevinDesde que Ana Spencer entrara en un colegio de San Diego en 1979 y asesinara a más de diez personas “porque odiaba los lunes”, las matanzas escolares se han sucedido con aterradora frecuencia en la historia reciente de los Estados Unidos. Los interrogantes que se plantean tras un suceso de estas características son difíciles de resolver, por mucho que Bob Geldof, cantante de The Boomtown Rats, se preguntará el porqué una y otra vez en la famosa canción I don´t like Mondays, donde caricaturizaba el suceso. Tampoco la respuesta de Kevin arroja en este sentido nueva luz al respecto, ya que la realidad en la historia que narra es que “There is not point, That’s the Point”.

Tenemos que hablar de KevinPocas son las películas que, como Tenemos que hablar de Kevin,  han sido capaces de mostrar de manera tan visual, tan cromática, el destino de un personaje en unos pocos planos iniciales. La imagen de Tilda Swinton extasiada, en posición de crucificado en medio de la tomatina de Buñol, es una excepcional metáfora de la suerte que va a correr la protagonista durante la película. La fuerza simbólica del color rojo no la abandonará jamás, y va a estar presente en casi cada una de las escenas que conforman el filme de Lynne Ramsay (Ratcacher, 1999).

We need to talk about KevinBasada en la novela de éxito escrita por Lionel Shriver, la cinta cuenta la historia de Eva Khatchadourian, una mujer culta y cosmopolita, escritora de guías de viaje. Después del típico “se enamora y se casa”, ya casi en su madurez, Eva se queda embarazada, dando así comienzo su tragedia particular. Tras el parto, todo empieza a ir mal con Kevin. Eva no se siente capaz de calmarlo, siente que no está preparada para la maternidad. La actitud de su hijo, a medida que va creciendo, tampoco ayuda a que la relación que se establece entre ambos sea buena. El niño parece haber desarrollado desde pequeño una personalidad extremadamente manipuladora y sociópata.

Tenemos que hablar de Kevin, críticaLa película se compone de diferentes hilos temporales y escenas fragmentadas que aparecen como los recuerdos en la mente de Eva. Lynne Ramsay intenta simular la psique de una madre que ha quedado traumatizada por los acontecimientos. El hecho de centrar su interés en la madre es uno de los puntos a destacar del filme, ya que la directora nos presenta a la verdadera víctima, sin recrearse de manera morbosa en los acontecimientos finales. Como si de un collage se tratará, Ramsay entremezcla las tramas temporales para guiar al espectador por la mente de Eva. Nos permite así, ser testigos de cómo se han ido construyendo el dolor y la pena. Tenemos sus recuerdos, que ayudan (o no) a comprender cómo se ha llegado al momento fatal, y cómo continuará la vida para la Tilda Swinton, a la que Kevin, en un gesto extremo de crueldad, deja viva. Somos testigos del aislamiento social al que es sometida Eva: las pintadas en rojo en su casa, los golpes que le propinan por la calle… un último castigo que le infringe Kevin, mucho más doloroso que la muerte. La película se centra en clave de sátira, en la familia y la maternidad, en la figura de los padres y su influencia en el desarrollo de sus hijos y en las relaciones que se establecen entre ellos, algo que queda perfectamente plasmado en el título de la película.

Tilda Swinton en Tenemos que hablar de KevinEn Tenemos que hablar sobre Kevin, el espectador se convierte en un voyeur, participamos de los recuerdos de Eva y, mediante su memoria, intentamos reconstruir cada momento, cada decisión tomada desde el nacimiento de su hijo, para tratar de encontrar ese momento, esa grieta por la que todo ese sadismo empezó a surgir. No hay respuesta en la película para todos esos interrogantes: ¿Es Kevin un Natural Born Killer? ¿Ha nacido así o ha fallado su educación? ¿Qué es lo que han hecho mal sus padres?

Trailer:

Ficha técnica:

Tenemos que hablar de Kevin (We need to talk about Kevin),  Reino Unido, 2011.

Dirección: Lynne Ramsay
Guion: Lynne Ramsay, Rory Kinnear, sobre la novela de Lionel Shriver
Producción: Suzanne Baron, Michael Corso
Fotografía: Seamus McGarvey
Música: Jonny Greenwood
Reparto: Tilda Swinton, John C. Reilly and Ezra Miller

8 respuestas a «Tenemos que hablar de Kevin»

  1. La verdad la película, deja un sentimiento de contrariedad, que es lo que pasó, que hizo mal la madre?, el hijo al parecer nació con problemas, pero la madre estuvo a la altura?. A cualquiera le puede pasar tener un hijo siendo uno normal, dentro de un matrimonio, una familia constituida, en un ambiente sano y sin embargo el hijo es un sicópata.

  2. A veces los niños nacen con ciertas condiciones que necesitan ser tratadas psicológicamente o psiquiátricamente.
    Porque una madre o padres, deben observar los compartamoentos extraños o diferentes de los hijos. Se capaces de ver qué algo no está bien, por qué el niño actúa diferente al resto. Es algo neuronal, que necesita tratamiento.
    Hubo un caso de una niña que asesinó a su hermana, la niña padecía de cierto trastorno que se manifiesta en el comportamiento, que incide en la forma en que estos niños entienden su entorno y la dificultad que tienen para interrelacionarse con sus iguales.

    1. Excelente adaptacion al Cine, la negacion del padre y la tolerancia de la madre ante las señales dadas por el mismo.hijo, sociopata , desde niño debieron haberle.buscado ayuda

  3. El primer aspecto determinante en la personalidad de Madre e Hijo se desarrolla y genera, en uno y otro respectivamente por la incontenible CONTAMINACIÓN AUDITIVA. Dónde, dónde, dónde se encuentra el silencio? Fue la búsqueda pionera en infructuosa.
    Ya después aparecen otros aspectos …

  4. Odio que alguien justifique ser como es por culpa o influencia de otros. Uno mismo decide siempre ser como es y hace lo que quiere hacer, porque si realmente fuera tan fácil crear una personalidad, todos los niños, que luego se convierten en adultos, serían perfectos y no es así. Hay una famosa frase que dice: Educad a los niños y no tendréis que castigar a los hombres. Pues incluso educando, los hombres llegan a hacer barbaridades. La educación no basta, hay que tener vivencias para interiorizar eso que nos enseñan y entender en primera persona porqué algo es correcto o incorrecto, bueno o malo, hay que conseguir comprender lo mal que sientan las cosas. Y este sentimiento o conocimiento los psicópatas no lo tienen, no son capaces de entenderlo ni comprenderlo, no pueden tener empatía, les falta esta parte, carecen de ello, por lo que están vacíos en cierto modo.

  5. He visto más webs que afirman que la madre no lo querría. No sé de dónde sacan eso, pues si no para empezar no le habría tenido y mucho menos habría tenido una segunda hija. También al final se ve cómo le abraza y le visita. No creo que una madre haga eso si realmente no le quisiera. No quiere sus actos, pero sí que a su hijo, no lo que representa.

  6. Yo siento que ella desde el inicio no era feliz con su embarazo. Se ve triste en varias escenas desde que queda embarazada y se da a entender que no fue un embarazo deseado. Ella quería viajar y seguir con sus cosas del trabajo y el niño llegó a cambiarle la vida. Se nota que a ella le cuesta calmarlo, su sonrisa al inicio es fingida. Pienso que la relación de ambos mejoró tristemente luego de lo que hizo Kevin y que ella lo iba a visitar más por culpa que por cariño.

  7. Claramente se ve que la falta de correccion de un padre hacia su hijo es un problema que termina desarrollando a un monstruo para la sociedad, es triste ver padres que no tienen el caracter para disciplinar a sus hijos, bien dice la palabra de Dios en proverbios 24:13 «El que detiene el castigo, a su hijo aborrece;
    Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige»,

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