Críticas

El otro lado de la ley

Triple 9

John Hillcoat. EUA, 2016.

Póster promocional de Triple 9Vuelve John Hillcoat a las pantallas de cine con su nueva obra bajo el brazo, esta Triple 9 que, me temo, va a quedar para el recuerdo como una de sus películas más olvidables. Lo cierto es que tiene un buen puñado de obras más que decentes a las espaldas, como la adaptación La Carretera (2009), de Cormac McCarthy, aunque yo prefiero recordar su buen hacer en la extraña y magnífica La Propuesta (2005) . Hillcoat se las apañó para trasladar todos los elementos mitológicos del western a las inhóspitas llanuras australianas, en una historia bastante cruda que redondeó con grandes cantidades de realismo mágico. Sin duda, uno de los ejercicios de género más atrevidos de los últimos tiempos, anclado en una tradición cinematográfica en peligro de extinción.

En Triple 9, el director australiano se adentra en el lado oscuro de la ley, en una película de personajes al límite, que han cruzado sin miramientos la frontera entre el bien y el mal. A  medio camino entre el espectáculo de acción y la intriga neo noir, Hillcoat navega por este mundo turbio y destructivo a base de realismo y algunas de las escenas de acción más emocionantes que hemos visto en una pantalla de cine, en mucho tiempo. Sin efectismos ni trucos baratos con la cámara, el director sabe medir el pulso de la calle. La ciudad de Triple 9 es una pesadilla urbana, donde cada día hay un motivo para jugarse la vida. Los policías de esta película han comprendido la naturaleza de la jungla urbana, y han cedido a la llamada de sus ambiciones. En el mismo grupo hay ex marines, mercenarios de ejércitos privados y agentes de la ley que han dado este paso hacia el abismo. Juntos, conforman una banda de ladrones de bancos, tan eficaz como metódica, que trae en jaque los agentes encargados de su captura.

Llega un momento en el que estos criminales se ven atrapados en su propio juego, amenazados por la mafia rusa. Es entonces cuando las pocas barreras morales que definían a esta banda desaparecen del todo, y planean la muerte de otro policía para provocar el código triple 9 (agente herido) que les dejará vía libre para cometer el que se promete como último trabajo.

Imagen de Triple 9Hillcoat tiene ritmo y talento visual de sobra para mantener viva la película. No hay respiro en su propuesta, y la tensión se mastica hasta en esos momentos en la barra de un bar, donde los personajes tratan de relajarse, sin mucho éxito. Incluso en sus descansos, están al límite, sin otro consuelo que emborracharse, al encuentro de la extraña camaradería, entre unos tipos que sólo tienen en común el hecho de que, quizá, se lleven un balazo al día siguiente. El director tiene claros sus referentes, y no es extraño el paralelismo con grandes éxitos recientes del policíaco, como la magnífica serie The Wire, pero arrastrada al género de acción a la hora de tomar decisiones estilísticas y el planteamiento de soluciones para la trama. Incluso los caracteres que se adaptan a la perfección a su papel de representantes de la ley tienen sus propias miserias, una evidente cara perturbada, carcomidos por la tensión del día a día. Esta ambigüedad es el precio que paga cada uno de los personajes tras años mirando al abismo, aunque el alma de cada uno explote de manera diferente.

Hillcoat ha encontrado buenos aliados en sus actores, plantel masculino de los de aplauso, perfectamente encajados en sus papeles. Los claroscuros morales de esta banda de depredadores no tendría sentido sin una buena colección de motivaciones, y la consecuente interpretación por parte de este casting comprometido con el resultado final. Es de agradecer el esfuerzo; tenemos, por ejemplo, la siempre estimulante presencia de Woody Harrelson, en uno de esos papeles que rozan la patología mental y que tan bien defiende este veterano intérprete.

Hasta ahora, tocaba hablar de la cara brillante de Triple 9. Como decía al principio, a pesar de sus virtudes, el filme se resuelve como una película trepidante en según qué momentos, pero olvidable si tenemos en cuenta el total de la ecuación. A pesar de su ritmo infernal, de los referentes de primer orden, de la habilidad visual de Hillcoat, de una primera secuencia que quita el aliento, de los esfuerzos del grupo de actores, hay algo que no funciona, que impide la sensación de totalidad de la película. Algunas piezas brillan cuando las sacamos del total, pero no todo encaja como debería en su conjunto. El problema de Triple 9 es que hay una obsesión exagerada por marcar los límites entre el poli bueno y los malos, casi infantil y agobiante. Hillcoat y su equipo transforman su película en el mensaje machacón que diferencia al hombre honrado de familia, todavía sin malear por la dureza del trabajo policial, con fe en el sistema, del resto de protagonistas, sin ningún tipo de duda moral con respecto a su trabajo. El único que se encuentra entre dos aguas en el personaje interpretado por Casey Affleck, un despojo humano carcomido por la culpa.

Triple-9-imagenEste interés reiterativo consume la película, deja en evidencia la manipulación ejercida por un guion un tanto tramposo, empeñado en que el protagonista nos caiga simpático, con el único interés en convertir el complot de los policías corruptos en algo todavía más espantoso y repugnante. Los giros finales de la película tampoco ayudan, en los que se pasa con demasiada brusquedad de la acción desmedida a las formas del policíaco al uso, quizá con demasiadas prisas para cerrar la trama.

Triple 9 esconde con dramatismo y potencia visual el trillado mensaje que sustenta este tipo de películas desde sus inicios: el crimen no compensa. En el fondo, cae en cierto moralismo, pero lo ofrece desde un punto de vista tan convincente que no resulta indigesto. Hay momentos de gran interés en la propuesta de Hillcoat, y es una lástima que los pequeños detalles impidan un resultado más redondo. Aún así, es de esas películas que pegan al sillón durante todo su metraje, gracias a un espectáculo de acción que evita casi todos los clichés de los directores mercenarios al uso, por lo menos en su envoltorio visual. No será de las mejores películas del año, pero no es un desastre. Hay veces que eso salva el día.

Tráiler:

Ficha técnica:

Triple 9 ,  EUA, 2016.

Dirección: John Hillcoat
Guión: Matt Cook
Producción: Worldview Entertainment / Anonymous Content
Fotografía: Nicolas Karakatsanis
Música: Atticus Ross
Reparto: Casey Affleck, Chiwetel Ejiofor, Anthony Mackie, Aaron Paul, Norman Reedus, Woody Harrelson, Kate Winslet, Clifton Collins Jr., Gal Gadot, Teresa Palmer, Michael Kenneth Williams, Luis Da Silva Jr., Michelle Ang

Santiago Negro

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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