Críticas

Un día de playa

Tiempo

Old. M. Night Shyamalan. EUA, 2021.

Cartel de la película TiempoEn los más de veinte años transcurridos desde el estreno de El sexto sentido (The Sixth Sense, 1999), M. Night Shyamalan no ha perdido su capacidad de inquietar, sorprender y, sobre todo, transformar la realidad cotidiana en algo perturbador y hostil. Por desgracia, el mundo pandémico y distópico en el que llevamos instalados desde 2020 se ha convertido, en muchos sentidos, en una película de Shyamalan. Hay quien ha encontrado similitudes entre Tiempo y la serie Perdidos (Lost, 2004-2010), pero lo cierto es que el propio Shyamalan ha señalado otros referentes, como Picnic en Hanging Rock (Picnic at Hanging Rock, Peter Weir, 1975) o Walkabout (Nicholas Roeg, 1971), dos títulos de culto del cine australiano, y la imprescindible El ángel exterminador (Luis Buñuel, 1962). Señalaba Gregorio Belinchón en El País que el cine actual juega mucho con el tiempo, y que eso se ha acentuado ahora con la pandemia, tal como se puede comprobar en películas como Bliss (Mike Cahill, 2021), Oxígeno (Oxygen, Alexandre Aja, 2021), Chaos Walking (Doug Liman, 2021) o Reminiscencia (Reminiscence, Lisa Joy, 2021). Ahora bien, si hay un cineasta preocupado por el tiempo, ese es Christopher Nolan, pero Tiempo tiene más de El ángel exterminador que de Interstellar (2014) o de Tenet (2020).

Tiempo se rodó entre septiembre y noviembre de 2020 en la playa de El Valle, en República Dominicana, y todo el equipo conformó un grupo burbuja durante las diez semanas que duró el rodaje. Es la primera vez que Shyamalan abandona Philadelphia para rodar, pero esta historia así lo requería, ya que, en esta ocasión, al contrario de lo que suele ser habitual en su cine, la historia no es suya, sino que parte de una novela gráfica, Castillo de arena, de Pierre Oscar Lévy y Frederik Peeters, que sus hijas le regalaron el Día del Padre de hace tres años.

Shyamalan no siempre acierta en sus proyectos, pero no suele dejar indiferente a nadie. Es radical en sus propuestas, pero coherente con ellas. Al salir del cine, uno no sabe bien si se encuentra ante una obra maestra (algunas de sus películas lo son) o ante una obra fallida y llena de trampas de guion. Puede que Tiempo no se encuentre entre sus mejores trabajos, pero es, desde luego, una propuesta muy interesante, no solo en el panorama cinematográfico actual, sino dentro de su propia filmografía.

El tema del paso inexorable del tiempo (no desde un punto de vista filosófico, sino literal) resulta fundamental en esta película, pero el título en español (el original es Old) acaso se centra demasiado en un aspecto que, más que tema de la historia, funciona como recurso para contarla. Que la vida va demasiado rápido es uno de los grandes males de nuestra época, y, aunque la pandemia en curso lo desaceleró todo, parece que el mundo quiere volver a acelerar, pero no deberíamos tener prisa en llegar al borde del abismo hacia el que nos encaminamos. Hemos convertido nuestra existencia en una huida hacia delante, pero no nos persigue nadie y enfrente tenemos un precipicio.

A Tiempo le pasa como a muchas otras películas en las que la premisa argumental resulta tan brillante que, a la hora de desarrollar la historia, resulta difícil mantenerse a la altura de esa idea inicial. A mí me pasa eso con las películas de Jordan Peele, al que podríamos considerar heredero natural de Shyamalan, si bien con una mayor carga social. Tanto Déjame salir (Get Out, 2017) como Nosotros (Us, 2019) son mucho más brillantes al principio que al final. Shyamalan, como ya es habitual en su filmografía, plantea en Tiempo un giro argumental que, hasta cierto punto, deslumbra, pero que, en cuanto desaparece el destello, deja entrever algunas fisuras.

 

Es interesante el grupo humano interracial e intergeneracional que encontramos en esta playa de Shyamalan, sobre todo cuando sus componentes se dan cuenta de que el tiempo pasa muy rápido, y que no se trata de una forma de hablar, sino que un día (24 horas) es casi medio siglo de vida. En cierto momento, la película se convierte en un auténtico survival horror, pero, al final de la jornada, el grupo familiar protagonista se reúne en torno al fuego…

Tiempo es una de esas películas que te dejan con una sensación de vacío, de angustia vital, y, a estas alturas, todavía no sé si es una obra maestra o una película llena de trampas. El tópico horaciano del tempus fugit ha sido uno de los motivos angulares de la literatura y las artes de todos los tiempos, pero concentrar visualmente una vida en un día no es tarea fácil. La playa de Shyamalan se convierte en un reflejo del mundo, pero en pequeño, y un día de playa puede transformarse en toda una vida. De alguna manera, esa playa también somos nosotros, y puede que no hayan transcurrido todavía cincuenta años, pero sí más de veinte desde que conocimos a uno de los maestros del cine contemporáneo.

 

Tráiler:

Ficha técnica:

Tiempo (Old),  EUA, 2021.

Dirección: M. Night Shyamalan
Duración: 108 minutos
Guion: M. Night Shyamalan
Producción: Marc Bienstock, Ashwin Rajan y M. Night Shyamalan
Fotografía: Mike Gioulakis
Música: Trevor Gureckis
Reparto: Gael García Bernal, Vicky Krieps, Rufus Sewell, Thomasin McKenzie, Alex Wolff, Nikki Amuka-Bird, Abbey Lee, Ken Leung, Aaron Pierre, Eliza Scanlen, Emun Elliott, Embeth Davidtz, Alexa Swinton, Nolan River, Gustaf Hammarsten, Kathleen Chalfant, Francesca Eastwood, M. Night Shyamalan, Matthew Shear

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