Críticas

La insoportable levedad de Oliver Tate

Submarine

Richard Ayoade. Reino Unido, EUA, 2010.

Cartel de la película SubmarineUn paneo de 360º, interrumpido por los títulos de crédito, recorre una habitación abuhardillada, donde encontramos a la vista objetos que nos hacen pensar en una personalidad con interés por la ciencia y la naturaleza. Este recorrido termina cuando la cámara repara en un chico adolescente, sentado en el suelo, al lado de una ventana. Una voz en off reflexiona sobre la noción que algunos individuos tienen de sí mismos y se presenta. Su nombre es Oliver Tate (Craig Roberts) y es el protagonista de Submarine. Mediante jump cut zooms nos aproximamos hasta un primer plano, momento en que ėl mira a cámara. Esta primera escena es una perfecta sinopsis conceptual del sello de identidad de la primera película de Richard Ayoade, quien según la revista musical NME, es uno de los tipos más cool de la actualidad londinense. Aunque su trabajo interpretativo más mediático ha sido el del informático más geek de todos los tiempos para la brillante serie televisiva The IT Crowd (2006), cuenta con una importante carrera como realizador audiovisual y creativo de videos musicales para grupos tan conocidos como Arctic Monkeys (de los que realizó un documental musical para un DVD llamado At the Apollo, 2007), Super Furry Animals, Kasabian o los Yeah Yeah Yeahs.

Submarine no escapa de ese marcado “estilo videoclip”, representado no solo por el tipo de planos característicos o algún efecto surrealista con reminiscencias a los audiovisuales de Michel Gondry o Spike Jonze, sino también por la utilización de la banda sonora ( compuesta por Andrew Hewitt y Alex Taylor -Arctic Monkey-) como elemento omnipresente en fragmentos, en los que la narración hace un paréntesis con una sucesión de imágenes aisladas, donde los personajes se sumergen en un collage audiovisual de los mejores momentos vividos. La estética, marcada por una fotografía que nos lleva a esos últimos años de la década de los setenta, está compuesta por colores absolutos, como los fundidos en rojo y azul que transitan toda la cinta.

Fotograma de la película SubmarineOliver es un protagonista peculiar desde el momento en que se desmarca mirando fijamente al espectador, saltándose uno de los principios básicos del cine, que es la invisibilidad de la cámara. Se descubre sin complejos como el antihéroe de esta historia, en un juego sutil de metacine, donde la consciencia que tiene de sí mismo le eleva a una posición privilegiada, casi como si pudiera valorar en retrospectiva la importancia del momento de la pubertad que está viviendo, como etapa de cambios y descubrimientos. Él fija las reglas y nos guía en su mundo interior. Nos deja ver sus preocupaciones, deseos y las fantasías más extravagantes que sobrevuelan por su cabeza, como cuando imagina la reacción de la gente ante su muerte en formato ocho milímetros. Su lucha por pasar inadvertido y ser aceptado, enfrentado a su necesidad por sentirse diferente a los demás, le confiere una inquietud en constante exploración de un estereotipo que ha formulado y del que no está seguro. En realidad, Oliver Tate no es uno de esos personajes con el que el espectador siente una gran empatía. No es simpático, es bastante despegado y algo egoísta. La relación que inicia con Jordana (Yasmin Paige) parece bastante forzada ante la necesidad de no sentirse solo y no duda en apartarla de su vida en el momento en que no encuentra el apoyo necesario para lo que él requiere.

Submarine, la películaEl film está dividido en un prólogo y tres partes referidas a aquellas personas que rondan sus pensamientos, pero también podríamos dividir la película en dos bloques que estarían relacionados a las dos causas u objetivos que Oliver se marca a lo largo de la película: la premura por encontrar a un primer amor que le permita llevar a cabo las primeras experiencias sexuales, con todos los vaivenes e inseguridades que esto significa, y la búsqueda de la estabilidad familiar ante una posible infidelidad de su madre. Es precisamente en este segundo bloque donde la película decae en su ritmo, cuando la trama se centra casi al completo en el affaire de la madre con el estrambótico vecino y su mundo esotérico de conferencias, libros y programas de televisión para gente con mucha necesidad de ayuda espiritual.

Submarine, portadaLos personajes que comparten la vida con Oliver son, de igual forma, extraños. Su excéntrico comportamiento  puede recordar a los marcianos que habitan algunas de las películas de Wes Anderson. Sin embargo, Ayoade no explora tanto la vis cómica del perfil de sus personajes y las cotas de rareza no superan cierto límite.

Hay un poso en Oliver Tate con el que todos podríamos conectar, porque quién no se ha sentido alguna vez como en el epílogo de Submarine, cuando todo parece haber acabado para siempre y lo único que queda es la esperanza de un reencuentro al atardecer. Algo que has imaginado incontables veces y, por fin, todos esos anhelos que se habían agolpado en tu cabeza como ensoñaciones, ocurren. Y de repente, todo vuelve a estar bien. A veces es agradable ser protagonista de un happy end.

Tráiler:

Ficha técnica:

Submarine ,  Reino Unido, EUA, 2010.

Dirección: Richard Ayoade
Guion: Richard Ayoade (Novela: Joe Dunthorne)
Producción: Film4 / Film Agency for Wales / Red Hour Films
Fotografía: Erik Wilson
Música: Andrew Hewitt (Canciones: Alex Turner)
Reparto: Craig Roberts, Yasmin Paige, Sally Hawkins, Paddy Considine, Noah Taylor, Darren Evans, Elinor Crawley, Steffan Rhodri, Gemma Chan

8 respuesta a “Submarine”

  1. Siento que equiparas a Oliver con Tomas en la Insoportable levedad del ser de Kundera, entiendo por el titulo. ¿me podrías explicar mejor las similitudes que encuentras?

  2. Entiendo que equiparas a Oliver con Tomas en la Insoportable levedad del ser de Kundera, asumo por el titulo. ¿me podrías explicar mejor las similitudes que encuentras?

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