Críticas

Viejos Rockeros

Rock the Kasbah

Barry Levinson. Estados Unidos, 2015.

Rockthekasbah-PósterEmpiezo esta crítica con un Yo confieso: Bill Murray es uno de mis cómicos favoritos, y su presencia en pantalla es siempre un aliciente. Su forma de entender el humor, a mi manera de ver, es tan clásica como imperecedera, y hay cierta elegancia macarra en su puesta en escena que me engancha desde mi más tierna infancia. Incluso tengo en los altares alguna de sus majaderías más impresentables de los primeros tiempos de su carrera por su mera aparición. Algunos de sus tics ya forman parte de la historia del cine. Esto es así.

Lo que ocurre es que hay veces que la admiración no es suficiente para nublar la objetividad, y con todo el dolor de mi corazón he de decir que Rock the Kasbah es un desastre de mucho cuidado, de esos que no salva ni el carisma a prueba de chapuzas de este actor que para muchos es algo parecido a una leyenda (y sí, me incluyo). Lo más triste de esta película es que está plagada de buenas intenciones, pero, por culpa de una falta de claridad hiriente, consigue transformarse en todo lo contrario a los evidentes deseos de encuentro entre culturas. Rock the Kasbah llega a la pantalla en forma de condescendiente y paternalista relato con una dosis dolorosa de justificación acerca de la colonización cultural. Llega un momento en el que uno se imagina al bueno de Murray gritando a los cuatro vientos “¡Eh, chicos, no sé de que os quejáis! ¡Tenéis el país hecho cenizas, pero os traemos el rock and roll!”

Qué esperpento.

Tras la cámara encontramos a un veterano como Barry Levinson, lastrado por una carrera irregular, incapaz de dar sentido a su relato, vencido por una fe ciega en que las habilidades de su reparto van a sacar las castañas del fuego. Lo cierto es que Levinson es un especialista en el manejo actoral, y por sus manos han pasado estrellas que van desde Barad Pitt a Robert de Niro, Incluso cuando la historia flaqueaba, han sido sus actores los que han hecho grande su cine. Rain Man (1988) o Sleepers  (1996) son buenas muestras de que Levinson es un director capaz, con habilidad para el manejo de emociones, de personajes llenos de humanidad. Pero el director ha aireado la peor versión de sí mismo en Rock the Kasbah, cómodo, simplón y autocomplaciente, capitán de un barco a la deriva en el que todo el mundo está encantado de conocerse.

Rockthekasbah-WillisRock the Kasbah nos cuenta la enésima historia de un perdedor que conoció días mejores. A la búsqueda del resplandor de ese pasado brillante, el protagonista fija su ambición en el Afaganistán actual, un país en ruinas por los conflictos armados. Pero, claro está, los problemas bélicos no son impedimento para el reconocido espíritu emprendedor americano, que a estas alturas ya parece una mezcla entre el optimismo suicida y la simple y llana estafa. El dinero manda, amigos. Por supuesto, la peripecia acaba con el personaje interpretado por Murray atrapado en el fuego cruzado entre grupos tribales. Es en medio del Afaganistán más recóndito donde el viejo promotor musical encontrará la más inesperada de las oportunidades para encaminar su carrera en barrena. Una joven de voz portentosa se convierte en el símbolo de esperanza y cambio para un mundo en ruinas.

Como decía, hay buenas intenciones en el mensaje de la película de Levinson, pero es tal la torpeza en dar contenido a esa idea de paz y apertura que todo queda en agua de borrajas, un desesperante canto a la superioridad moral y cultural de los Estados Unidos. Si por lo menos hubiese tenido cierto espíritu gamberro y transgresor, Rock The Kasbah podría haber derivado en la sátira, y no en este triste espectáculo cargado de falso buenismo. Da la impresión de que nadie prestaba mucha atención a cómo estaban contando la historia, a medio camino entre la redención y el clásico pez fuera del agua, porque la fe de todos los implicados estaba en el talento indiscutible de Bill Murray, encajado como un guante en uno de esos personajes que definen la carrera del actor en los últimos años. Pero cuando la debilidad del guion es tan evidente y la puesta en escena tan rácana, resulta en la repetición de clichés que nos sabemos de memoria. Todo en Rock the Kasbah es previsible hasta la desesperación, y su humor referencial y lleno de guiños rockeros acaba por resultar extenuante por repetitivo. Murray se arrastra por la pantalla en un viaje circular alrededor de su propio carisma, diluido por un personaje que, pensado para resultar entrañable, acaba siendo irritante y vacío.

Rockthekasbah-Bill-MurrayEl resto del reparto tampoco ayuda. Bruce Willis parece que pasaba por allí y le cayó el guion encima, metido con calzador en la trama y arrastrado a la parodia lamentable de sus héroes de acción en la piel de un personaje que no pinta nada. Zooey Deschanel tira de vis cómica, pero en esta ocasión arremete con ganas en el histrionismo sobreactuado. Kate Hudson es de lo mejor de la película, pero su papel de prostituta buena es otro de esos tropezones en lo evidente, por culpa de ese empeño insistente y destructivo en presentarnos a esos personajes en el filo y no regalan otra sensación al espectador que la de dejá vu.

Rock the Kasbah es de esas películas que no ofrecen nada nuevo, y encima pretende dar una imagen de sí misma muy alejada de la triste realidad. No hay inteligencia, rumbo ni ironía. Tan sólo vemos desgana transformada en un mensaje afectado. Sin duda, una de las grandes decepciones de este año, porque, entre todas sus desgracias, cae en el más capital de los pecados para una comedia: su incapacidad para hacer reír.

Ficha técnica:

Rock the Kasbah ,  Estados Unidos, 2015.

Dirección: Barry Levinson
Guión: Mitch Glazer
Producción: QED International / Shangri-La Entertainment / Venture Forth
Fotografía: Sean Bobbitt
Música: Marcelo Zarvos
Reparto: Bill Murray, Bruce Willis, Kate Hudson, Zooey Deschanel, Leem Lubany, Arian Moayed, Scott Caan, Danny McBride, Fahim Fazli, Jonas Khan, Sameer Ali Khan, Taylor Kinney

Santiago Negro

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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