Críticas

Cuando la creencia se vuelve conveniencia

Reina de corazones

Dronningen. May el-Toukhy. Dinamarca, 2019.

Afiche Reina de corazonesLa historia narra la vida de Anne y Peter, un matrimonio con  dos hijas. La familia debe acoger a Gustav, hijo adolescente de Peter y Rebeca .

Gustav tiene problemas de comportamiento, la madre no puede controlarlo, por lo cual se traslada de Suecia a Dinamarca para vivir con su padre. La convivencia derivará en un inesperado y clandestino vínculo.

Los sucesos culpabilizantes se zanjarán en una narrativa conveniente. Se impedirá una escalada mayor en el sufrimiento; todo volverá a quedar en su lugar; los códigos familiares permanecerán intactos. Se estará de acuerdo en definir un discurso que aclara el problema y alivia el dolor mediante la anulación de terceras posiciones; se deberá asumir y concretar un sacrificio. Las consecuencias emocionales serán absorbidas por el efecto de una argumentación que cumplirá eficazmente su rol defensivo y reestructurador.

Podría pensarse en un planteo antifeminista que victimiza al sexo masculino sin importar edad o posición familiar. Las debilidades de Peter y Gustav sugieren ingenuidad y justifican un sorprendente final, donde los protagonistas son víctimas de la conveniencia. Anne tiene el poder y todo es muy natural; no hay rebelión, y ya, desde el comienzo, sus estrategias son puestas de manifiesto. Pequeño detalle que, durante el transcurso del filme, irá amplificándose hasta derivar en cuestiones más graves que deberán permanecer ocultas.

Es una atípica y paradójica historia de abusos de género que desnuda eficazmente la falta de control sobre las necesidades humanas. Las responsabilidades conviven con las transgresiones y generan contradicciones que colocan al espectador de cara a la imperfección humana.

Las debilidades son acentuadas a partir de la crisis, por algo que podríamos comprender en términos de la irrupción de una carencia afectiva a partir del rechazo y el temor al abandono.

Reina de corazones Crítica

La sorpresa irrumpe al surgir algo poco común: la fragilidad del género masculino. Al menor revés, surge la confusión que se traslada fácilmente al espectador: recordemos el episodio del árbol y la caída, simulando una grave lesión. Es el comienzo de una crisis; la incoherencia del comportamiento así lo indica. El árbol es donde se origina la crisis que luego se extenderá hacia otros vínculos.

Anne es la portadora de soluciones desde un estilo manipulador funcional a una ideología  que invierte las relaciones patriarcales de poder. No es un alegato que busque contravenir posturas feministas; simplemente es un ejercicio realista y equilibrador que invierte roles. Apela al abuso en términos de circunstancias puntuales, no necesariamente caracterizadas en función de prototipos típicos correspondientes a posiciones antagónicas. El abuso, como gran tema, no es considerado en función del género, sino de problemáticas específicas más complejas, que hacen a situaciones humanas únicas.

La realidad golpea a ambos géneros desde lugares distintos.

Dronningen

El filme comienza por el final, un plano que muestra árboles en pleno bosque, mediante un movimiento de cámara de casi trescientos sesenta grados que va a finalizar en un picado para anunciar  la vuelta al punto de partida, el no cambio. Los sucesos que transcurrirán terminarán donde comenzaron. El sentido se refuerza al reiterarse la misma escena al final. La película empieza como termina; el cambio solo fue aparente; hace referencia a una modalidad vincular que acompaña un desenlace en donde se amplifican las características manipuladoras del personaje central.

Este giro del paisaje es la vuelta a la normalidad, es como un enderezamiento de las cosas hacia una realidad familiar habitual. El reequilibrio se obtuvo mediante una narrativa que mitiga las culpas y que, paradójicamente, requiere de cambios en la modalidad vincular. La narrativa elegida otorga una justificación adecuada y protectora.

La discusión final nos alerta del lugar de Peter. Mediante una toma extensa con planos que cambian durante un travelling que ofrece diferentes puestas en escena asociadas al tránsito por interiores, Peter va detrás de Anne todo el tiempo, está bajo su influencia, aunque en ese momento no lo note; la cámara en movimiento es elocuente.

En otro orden de cosas, debemos destacar la gran labor de Trine Dyrholm. Desde el porte en sus desplazamientos hasta las expresiones de su rostro en primeros planos que destacan la belleza de una mujer madura. Se las ingenia para manipular mediante una elegante combinación de seducción y comprensión; hace gala de excelentes transiciones a diferentes estados emocionales que incluyen la sorpresa, el temor y la explosión violenta de una ira estratégica que le permitirá mantener la compostura, a la vez que salir victimizada. Sencillamente brillante.

Dronningen Fotograma

El montaje incluye algunos elementos metafóricos, como ya vimos en el caso de los árboles. Podríamos sumarle un plano cenital que muestra una escalera en espiral como símbolo del ascenso de una circunstancia que va complejizándose cada vez más, pese a haber surgido de un suceso sencillo que, al ser preparado de antemano, no debería incluir sobresaltos. La imagen incorpora una dialéctica de la transformación hacia arriba, un desarrollo que al elevarse se va saliendo de control de manera involuntaria. El ascenso es el incremento de la conflictiva que va de menos a más, desarrollando una magnitud insospechada. Nos recuerda a los grandes teóricos rusos del montaje y su constante apelación a la intercalación de tomas con aportes conceptuales que se  integran a la narración.

Toca el turno al guion. La idea de proceso es la que mejor cabe en la definición de su accionar sobre el espectador. Los sucesos van dándose a partir de sutiles transiciones que evitan el pasaje abrupto de una situación a  otra. Los conflictos van incrementándose en intensidad, al principio son leves y contribuyen a delinear la situación vincular que nos ayudará a comprender el resultado final como modalidad de resolución lógica. Los hechos son solo como podrían llegar a ser en función de las personalidades en juego y van desarrollándose hasta alcanzar un clímax inesperado pero coherente. Esta comprensión puede alcanzarse al establecer la necesaria conexión con los primeros momentos del filme.

Sin lugar a dudas, una producción ambiciosa en el tratamiento de lo humano. No  adhiere a clichés ni a versiones prefijadas de lo políticamente correcto que suelen ser avaladas por ciertas tendencias ideológicas del presente.

Ficha técnica:

Reina de corazones (Dronningen),  Dinamarca, 2019.

Dirección: May el-Toukhy
Duración: 127 min. minutos
Guion: Maren Louise Käehne, May el-Toukhy
Producción: Coproducción Dinamarca-Suecia; Nordisk Film, Det Danske Filminstitut, Radio (DR), SVT, Svenska Filminstitutet
Fotografía: Jasper Spanning
Música: Jon Ekstrand
Reparto: Trine Dyrholm, Gustav Lindh, Magnus Krepper, Frederikke Dahl Hansen, Diêm Camille G., Preben Kristensen, Mads Wille, Elias Budde Christensen, Peter Khouri, Marie Dalsgaard, Ella Solgaard

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