Críticas

Demasiado libres para un mundo tan pequeño

Mustang

Deniz Gamze Ergüven. Francia, 2015.

Mustang-PósterLa debutante Deniz Gamze Ergüven ha decidido empezar su carrera con las cartas bien claras sobre la mesa. Mustang tiene mucho de declaración de principios, tanto personales como cinematográficos, y muestra el posicionamiento de una directora guerrera, comprometida con una forma de entender el cine, que a buen seguro le deparará alegrías en el futuro, gracias a su honestidad, la gran baza de este filme.

Mustang es una llamada de atención sobre la cerrazón, el pensamiento único, presentada como una vuelta de tuerca acerca del eterno enfrentamiento entre lo viejo y lo nuevo, de un mundo que está llamado a derribar muros incomprensibles ante el inmovilismo de la imposición cultural o religiosa. Es una película que vive del conflicto entre contrastes: lo femenino y lo masculino, el modo de vida rural como espejo de la tradición y el dinamismo del medio urbano como fuente del cambio, la juventud aplastante y el adulto prisionero de un universo en barrena moral y social. Esos puntos, a veces enfrentados de manera irrevocable, otras presentados como piezas del mismo y complejo todo que rodea a las protagonistas, sirven a la joven directora para ofrecer un relato de protesta tan cruel como cálido, tan sobrecogedor como lleno de esperanza y vida.

Deniz Gamze Ergüven nos cuenta en su película la historia de cinco hermanas, que viven, aman, desean y sueñan con la intensidad que sólo la adolescencia otorga. Por supuesto, este modo de vida choca con el integrismo moral de una comunidad pequeña y adicta a esa peligrosa entelequia que es la tradición, y son obligadas por su familia a permanecer encerradas en su casa, que poco a poco se va tornando en prisión, tanto física como espiritual. La única vía de escape que queda para estas jóvenes es la aceptación de estas imposiciones o la rebelión total, sean cuales fueren las consecuencias o el castigo.

Mientras crecen los muros a su alrededor, las cinco jóvenes crean su propio mundo, no exento de candidez e inocencia, que el obsesivo entorno social apaga con furia obscena, incapaz de ver más allá de la suciedad pecaminosa que existe únicamente en su visión parcelada de un mundo en cambio. El único interés de estas gentes, a su enfermiza manera bienintencionada, es convertir a estas cinco jóvenes en modelo de perfecta esposa, sin preguntar en ningún momento la opinión o intenciones de las chicas.

Mustang-HermanasYa que los contrastes son la tónica dominante de la estructura de esta historia, su directora ha encontrado la manera ideal de crear un retrato realista y hermoso, que no evita los momentos ligeros a pesar del drama de fondo. Los retazos de vida que componen la propuesta de Ergüven se nutren del amplio espectro de las emociones humanas, con todos sus matices, sin centrar la fuerza del relato en la tragedia y el dramatismo excesivo. Las risas, las travesuras, los instantes de intimidad entre las hermanas, dejan al espectador un retrato estremecedor de estas chicas tan normales a nuestros ojos y tan extrañas a su mundo pequeño y retorcido. Sería sencillo caer en la lágrima obligatoria al retorcer esta exploración del dolor y la impotencia, pero la hábil e inteligente directora deja que la rutina, el día a día, hablen por sí mismos, sin trucos manipuladores que deslucirían el resultado final. Ergüven tiene claro su discurso, pero no está dispuesta a cualquier cosa para aleccionarnos. Su eficaz manera de llevarnos a su territorio es la muestra, precisamente, de todas esas situaciones que parecen tan cotidianas y entrañables, y que convierten en monstruos perversos a cinco niñas. Unas niñas que miran con desconfianza al mundo adulto que pide paso demasiado pronto, que exige de ellas que olviden quienes son en beneficio de la comunidad, que vive por y para el qué dirán. Mientras su castillo se hace cada vez más inexpugnable, ellas hablan de chicos, de sus primeros escarceos con el sexo, del mar, del futuro. Sin ser muy conscientes de la tragedia que se avecina, las cinco protagonistas sueñan con una vida muy distinta a lo que los demás han decidido para ellas.

El aspecto visual de Mustang es una delicia con momentos de auténtico atrevimiento. La cámara inquieta persigue a unos personajes en constante movimiento, y nos introduce con rotundidad en las paredes de la casa prisión, testigos de una intimidad devastadora. La realidad, con todos sus matices, es la base de las imágenes de Mustang, retratada con especial sensibilidad gracias a la estupenda fotografía, que bucea en el luminoso paisaje de verano en la costa como contraste, de nuevo, con la oscuridad destructiva que asola la vida de las cinco hermanas.

Aunque de nada valdría tanto esfuerzo tras la cámara si no funciona lo básico para la construcción de esta historia: cinco actrices a un nivel sobresaliente que nos regalan unos personajes llenos de fuerza, auténtico pilar dramático de Mustang. Sin la sinceridad arrebatadora de las protagonistas, quizá la película hubiese naufragado en el mensaje repetido hasta la saciedad, pero la naturalidad con la que afrontan sus papeles estas jóvenes y las pocas vergüenzas de la propuesta de Deniz Gamze Ergüven quedan completamente camufladas, y nos dejan absorbidos y conmovidos como espectadores ante el talento de las chicas, que dotan de honestidad sin concesiones al resultado final.

Mustang-MarEl problema de Mustang es, precisamente, el posicionamiento de los implicados, que acaba por ser único y falto de matices. Todas las fabulosas contradicciones que sustentan a la película desaparecen cuando se trata de componer un mensaje, que de tan claro aturde. Se perdona la insistencia por la belleza del acabado visual y el magnífico trabajo de las actrices, pero no por ello reduce la sensación de blanco y negro moral que se cierne sobre la moraleja de la historia. Aún estando de acuerdo con el tono de protesta y la intención de cada una de las escenas de Mustang, la sutileza no es el fuerte de una directora que tiene muy claro el mensaje, pero que, a lo mejor, se ha pasado con el volumen al gritarlo a los cuatro vientos.

Mustang acumula una buena colección de merecidos premios y nominaciones, y sin duda es de las películas más agradecidas para el espectador que podemos encontrar en una sala de cine. Es una combinación magnífica entre dureza narrativa y cierta amabilidad luminosa. A pesar de la tragedia, nunca nos sentimos agobiados o vencidos. Eso es un triunfo, dado el tono general derrotista del cine de hoy. En el fondo, Mustang habla de esperanza. Y eso es de aplauso.

Ficha técnica:

Mustang ,  Francia, 2015.

Dirección: Deniz Gamze Ergüven
Guión: Deniz Gamze Ergüven, Alice Winocour
Producción: Coproducción Francia-Turquía-Alemania; CG Cinéma
Fotografía: David Chizallet, Ersin Gok
Música: Warren Ellis
Reparto: Erol Afsin, Ilayda Akdogan, Doga Zeynep Doguslu, Elit Iscan, Ayberk Pekcan, Günes Sensoy, Tugba Sunguroglu

Santiago Negro

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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