Críticas

El planeta blanco

Marte

The Martian. Ridley Scott. EUA, 2015.

marte portada cartelEn una misión tripulada a Marte, el astronauta Mark Watney (Matt Damon) es dado por muerto tras una terrible tormenta. El resto de la tripulación pone rumbo de vuelta a la Tierra, abortando la misión. Pero Watney ha sobrevivido y se encuentra atrapado en el planeta rojo. Deberá recurrir a su ingenio y a su instinto de supervivencia para encontrar la forma de comunicar a la Tierra que continúa con vida.

En su vuelta a  su género preferido, a Ridley Scott le ha sentado de maravilla la novedosa capa blanca, casi de paleta disneyana, que impera en todo el conjunto. De tal forma que jugueteando un poco, se podría confeccionar, junto a la claustrofóbica atmósfera de Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979) o la sórdida melancolía de Blade Runner (1982), el tercer elemento de un tríptico imaginario, muy dispar en estilos. Lo que en primera instancia podría haber sido causa de recelo ha resultado ser todo un acierto. De esta forma se evitan las comparaciones (que por otra parte no podría soportar) y se consigue un tono original en la última vuelta a un tema tan recurrente como es el de la soledad espacial.

Para componer la idea, el director se apoya en Matt Damon, actor que capitanea un enorme elenco de actores. Damon perfila uno de sus mejores trabajos. El actor dibuja una personalidad muy adaptativa, eficiente y un tanto “bizcochona”, vamos, el yerno perfecto, y consigue transmitir un halo de normalidad, que curiosamente, llama la atención en tal situación. El astronauta vive su estancia a ritmo de música disco y con buen humor. El sueño de cualquier psicólogo. Lejos queda el trauma psíquico de los protagonistas de Solaris (Andréi Tarkovsky, 1972) o Moon (Duncan Jones, 2009). El resto de actores se distribuyen en dos esferas espacio-temporales. Por un lado, la NASA, donde el ambiguo director (Jeff Daniels) toma las decisiones (¿o es Sean Bean?) en la Tierra; y por otro lado, la tripulación, con  Jessica Chastain a la cabeza del otro gancho de la película: el remordimiento y su casuística.

marte tripulacionLas relaciones entre compañeros vuelven a caracterizarse por la normalidad más absoluta. La culpa por haber dado por muerto a Watney se vive con la intensidad justa, sin ornamentos sensibloides. Los lazos emocionales entre el astronauta y el de la tripulación de la misión Ares III, tienen más que ver con el código ético profesional. Se viven con más naturalidad, y diría que con una aséptica más humana que de costumbre.

En dicho sentido, Marte también se apartaría de las pretensiones trascendentales de Interstellar (Christopher Nolan, 2014) o la “gravedad” dramática de Gravity (Alfonso Cuarón, 2013), y lo más interesante: mejora sustancialmente las precedentes misiones cinematográficas a Marte.

marte damonDariusz Wolski, cambia de registro respecto a la fotografía fría y hostil de Prometheus (2012). De nuevo junto a Scott, Wolski consigue en Marte una estética muy homogénea, combinando la “calidez” rojiza de la atmósfera con la tosquedad del suelo marciano, formando un ambiente plomizo y crepuscular, paradójicamente acogedor. La instantánea de cualquier escena resulta extremadamente nítida, perfecta de “salvapantallas”. Al final la composición del arte conceptual no es sino la proyección del tono general de la película. El público acostumbrado al dibujo surrealista de la mencionada Solaris o al vacío metafísico de 2001: una odisea en el espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968), notará que la cinta de Scott navega por otros derroteros.

marte nasaLas crónicas marcianas se narran con buena cadencia, sin titubeos reflexivos que enturbien los acontecimientos. Hasta los ingenios técnicos que llevan a cabo Watney y su “ángel de la guarda” terrícola (Chiwetel Ejiofor) mantienen una fluida comunicación con el público, que nunca pierde la estela principal de la trama. Con más ciencia que ficción, Scott se ha rodeado de la misma NASA para dar la forma más sostenible y creíble, dentro de lo que cabe, a su película.

Todo el juego de posibilidades para rescatar al naufrago espacial resulta extremadamente entretenido. Es verdad que el clímax, se alarga un pelín. También podríamos hablar de falta de carisma en algunas escenas que, en principio, se pensaron para ser hitos del argumento. Además todo lo que acontece en la NASA desluce una de las tres patas narrativas. Pero aun así, el todo supera estas dificultades. Scott lleva la novela de Andy Weir a una nueva dimensión. Con la relatividad que se merece, Marte es ya uno de los mejores trabajos del director, lejos de sus emblemas del pasado, pero candidato a servir como hoja de ruta de sus nuevos horizontes cinematográficos, y por qué no decirlo, como referente de futuribles (más cercanos de lo que parece) escenarios espaciales en los próximos años. Así que, como diría Watney… “¡Chúpate esa, Neil Armstrong!”

Trailer:

Ficha técnica:

Marte (The Martian),  EUA, 2015.

Dirección: Ridley Scott
Guión: Drew Goddard (Basado en la novela de Andy Weir)
Producción: Twentieth Century Fox / Scott Free
Fotografía: Dariusz Wolski
Música: Harry Gregson-Williams
Reparto: Matt Damon, Jessica Chastain, Kate Mara, Chiwetel Ejiofor, Kristen Wiig, Jeff Daniels, Sebastian Stan, Mackenzie Davis, Michael Peña, Sean Bean, Donald Glover, Aksel Hennie, Mark O'Neal, Brian Caspe

Mario Cea Millán

Graduado del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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