Críticas

Desde lo profundo del bosque

Madre Oscura

The Wretched. Brett Pierce, Drew T. Pierce. Estados Unidos, 2019.

Póster promocional de The WretchedEn estos tiempos raros que nos han tocado, la búsqueda de novedades cinéfilas nos ha empujado a aceptar el cambio en las reglas del juego. Sí, uno puede sobrevivir a base de regresos a las zonas de confort o pulverizar la eterna montaña de películas pendientes, pero también es cierto que los estrenos, las novedades, dan cierta sensación de que el espectáculo debe continuar.

Al final, esos estrenos llegan con cuentagotas, repartidos entre los cines (volver a las salas es un acto de valentía, fe y algo de romanticismo emocionante) y las grandes ganadoras de este año 2020, las plataformas de contenido. Y películas que en otro momento hubiesen pasado inadvertidas, devoradas por la multitud de estrenos, ganan presencia por la escasez. Algo así pasa con Madre Oscura (The Wretched, Brett Pierce, Drew T. Pierce, 2019), ejemplo de horrores de aires tradicionales al que los aficionados al género nos hemos lanzado con algo que roza la desesperación. A pesar de esas circunstancias, en las que aceptamos cualquier cosa con algo parecido a un susto, no debemos perder la perspectiva. Resulta que esta historia pequeña (y algo manida) de miedos atávicos y profundos tiene virtudes de sobra para ser uno de los productos destacados de su categoría.

Madre Oscura es de esas escasas ocasiones en las que vemos a un par de directores capaces de convertir en virtudes los potenciales defectos, aceptando la realidad del presupuesto escaso y los medios justos. Sin alardes ridículos, sin pretensiones, sin intenciones absurdas de trascender como los enésimos salvadores del cine de horror, los creadores de este cuento de aroma añejo adaptan a las realidades actuales los cuentos clásicos de brujas, con el miedo a lo desconocido (quizá el temor por excelencia, del que emanan todos los demás) como telón de fondo.

El contexto adolescente, del que tanto se ha nutrido este tipo de cine, sirve de punto de partida y detonante del horror. No es el único lugar común que visitan los Pierce en su historia. Tenemos un lugar pequeño en temporada veraniega, donde el joven protagonista intenta enderezar su vida tras ciertos problemas por no digerir del todo el reciente divorcio de sus padres. Lo que parece un nuevo comienzo pronto deja en evidencia la presencia de un mal antiguo e implacable, que no se detiene ante nada.

Imagen de Madre Oscura

Los directores de The Wretched toman prestado de casi todos los subgéneros del terror, y lo que puede ser un refrito evidente cobra hechuras de homenaje sincero por parte de dos creativos que demuestran su amor por las historias y algo más que oficio tras la cámara.

Es cierto que a lo largo de la película puede aparecer la sensación de que esto ya lo hemos visto. La herramienta de la confusión, del dilema de yo contra el mundo al que se enfrenta el joven protagonista es de sobra conocido. Pero es ahí donde los Pierce muestran buena mano para el manejo de sus cartas. Sin ser un paradigma de creación de personajes, y caer en esas cosas un tanto estúpidas que se suelen hacer en las películas de este tipo, el chaval cae bien. El espectador comparte su angustia, somos los únicos que sabemos la verdad junto con Ben (así se llama el sufrido adolescente) y nos desespera la actitud del resto del plantel ante la presencia maligna.

Aunque, no lo duden, el punto fuerte de la película es, precisamente, el ser sobrenatural que extiende el miedo en esta pequeña comunidad. Un miedo que destruye las conexiones emocionales entre los personajes, que hace de la desconfianza su mayor baza, que se esparce como un virus en los corazones de los implicados, que ni siquiera notan cómo el mundo se derrumba.

Una imagen de The Wretched

Un ser de múltiples caras, invisible a los ojos del que no se atreve a ver más allá del umbral de la razón, y cuyo rostro real esconden con inteligencia (y quizá por las estrecheces monetarias) hasta el momento del clímax. En esos minutos finales, la bruja se muestra en esplendor. Pesadilla extirpada del folclore, imagen de la naturaleza indomable, producto de la oscuridad del bosque, de los lugares donde el ser humano siente horror natural, eterno, incluso en una época de materialismo como la nuestra.

Todo esto quedaría en nada sin la pericia de los directores. Como hemos comentado, Madre Oscura podría haber caído en los abismos de la serie B. Evita el desastre con un apartado visual que hace de la oscuridad su feudo, de la neblina del amanecer y la amenaza surgida de la tradición. Este imaginativo y sobrio ejercicio de elegancia pone a Madre Oscura un peldaño por encima de los productos habituales, víctimas de sus propias pretensiones. En esta película hay mucho autocontrol, conocimiento de las posibilidades y aprovechamiento máximo de los puntos fuertes, que van desde la consciente elección de referencias nada ocultas a la duración del espectáculo, que evita extenderse hasta el aburrimiento en situaciones que por funcionales no dejan de ser previsibles.

Madre Oscura se ha ganado mi aplauso. No enfervorecido, pero sí agradecido, por ver que todavía hay gente dispuesta a contar una historia de las de siempre con cariño, gusto y sentido de la autoría. Mientras muchos claman la muerte del género de terror, pequeñas alegrías como esta película hacen que la llama siga viva, y los fanáticos mantengamos la fe. Estoy seguro de que no es conformismo ni resignación ante la falta de cosas más potentes. Como decía en los primeros compases de esta crítica, creo firmemente que Madre Oscura tiene virtudes de sobra para mantenerse por sí misma. Así que espero que la disfruten como yo lo he hecho, con la idea de que es una película realizada por un par de tipos que aman lo que hacen. Y se nota. Que no es poco.

Tráiler:

Ficha técnica:

Madre Oscura (The Wretched),  Estados Unidos, 2019.

Dirección: Brett Pierce, Drew T. Pierce
Duración: 95 minutos
Guion: Brett Pierce, Drew T. Pierce
Producción: Cailleach Productions
Fotografía: Conor Murphy
Música: Devin Burrows
Reparto: John-Paul Howard, Piper Curda, Azie Tesfai, Kevin Bigley, Zarah Mahler, Richard Ellis, Tug Coker, Gabriela Quezada Bloomgarden, Jamison Jones, Ja'layah Washington, Amy Waller, Madelynn Stuenkel, Alexandria Barron, Blane Crockarell, Ross Kidder, Eric Guenter Weber, Judah Abner Paul, Kasey Bell

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