Críticas

Maravillosa criatura

Madre e hijo

Pozitia copilului. Calin Peter Netzer. Rumania, 2013.

No quería hacerlo. Perdónelo.

Mi hijo tiene buen corazón. Es cordial. Es generoso. Nunca alardeó de nada ni presumió de sus cosas. Muy tímido. Nunca anduvo con pandillas. No bebe.

Es la niña de nuestros ojos para su padre y para mí.

Cornelia Keneres, Madre e hijo

 

Madre e hijo - cartelEn 2013 y 2014 tuve la suerte de asistir al Festival Internacional de Berlín. Sin embargo, en ninguno de los dos años tuve la oportunidad de ver el largometraje que se llevaría el mayor premio del Festival: el Oso de Oro. En la mayoría de los casos, las películas de competencia han sido excelentes, por lo cual es inevitable generar altas expectativas sobre las elegidas por el jurado. Madre e hijo (Pozitia copilulu) fue la ganadora según el jurado presidio por Wong Kar-wai en Berlín 2013, y tal cual como esperaba, es una película que deja marcas sin pasar inadvertida.

Cornelia forma parte de la clase burguesa rumana en la ciudad de Bucarest. Su matrimonio, su vida social y su profesión transcurren exitosamente; sin embargo, tiene también una oscura obsesión: su hijo Barbu. Este hijo único, bien entrado en la tercera década de edad, tiene una actitud siempre ambivalente. Quiere liberarse de su madre, pero también se deja sobreproteger en las situaciones que más le convienen.

En diversos países, el tercer largometraje de Calin Peter Netzer fue traducido como Madre e hijo, perdiéndose así un giro interesante del título original. Pozitia copilulu se acerca mucho más al título en inglés Child’s pose, posición o actitud de niño, que es también una posición de yoga. El título en rumano se asemeja a Pozitia corpului, que es un término policial para describir la posición del cuerpo de una víctima en los accidentes.

Madre e hijo - 01La música ayuda a recrear el mundo de esta clase medio-alta rumana a la que pertenece Cornelia. Para crear este personaje, el director se inspiró en su propia madre, y las canciones italianas de Gianna Nannini son las que escuchaban sus padres en los años ochenta. Las dos versiones de Meravigliosa creatura, disco y original, acompañan el estado de ánimo de los personajes y emocionan al espectador. Hay también infaltables elementos de la cultura clásica occidental, como la ópera y uno de los preludios más famosos de Bach que suena en el teléfono de Cornelia.

Ambos, madre e hijo, nos generan toda una gama de sentimientos que van entre el rechazo y la empatía. Cornelia se asemeja a una Carmen Maura dramática que fuma sin cesar y sólo ríe por escasos momentos, finge y tuerce situaciones con tal de defender a su hijo. Sobre el final, un diálogo nos conmueve hasta las lágrimas, y en ese momento es inevitable situarnos en su lugar y entender completamente su obsesión.

La relación entre las diferentes clases sociales es un tema recurrente. Los estratos más cómodos económicamente intentan con torpeza, miedo y culpa relacionarse con los sectores más humildes. Existe distancia y además cierta condescendencia. El vestuario sutil y eficaz aporta lo necesario en todo momento, por ejemplo cuando Cornelia y su cuñada Guta se pasean en tapados de piel por la comisaría en dónde Barbu se encuentra detenido.

Madre e hijo - 02El director también denuncia la corrupción instaurada en su sociedad. Se ven distintas situaciones de soborno, tan cotidianas que son aceptadas y hasta casi pasan inadvertidas.

La cámara sigue a los personajes, como si fuera otro miembro de la familia que debe apurarse para estar al ritmo de las cosas que suceden. En otros momentos, más relajados y cotidianos, por ejemplo cuando Cornelia intercambia ideas con su cuñada, la cámara se acerca y se aleja, como si fuera un pequeño animal curioso, asustado por la personalidad tan fuerte de estas dos mujeres. Casi no existen tomas estáticas largas, y para el equipo fue un desafío mantener este estilo en espacios pequeños, por ejemplo dentro de los apartamentos o de los distintos ambientes de la casa familiar.

Las mujeres son protagonistas, tienen personalidades fuertes, en contraposición con los hombres, que no tienen palabra en las decisiones importantes de la familia. Calin Peter Netzer está de acuerdo con que en la sociedad rumana las mujeres son fuertes, pero también lo plantea como una característica de las familias en cualquier parte del mundo.

Madre e hijo - 03La monotonía de los colores, la atmósfera asfixiante en el seno de una familia de clase alta con dramas no resueltos y el particular estilo de cámara, nos retrotraen a uno de los films de Dogma 95: La Celebración (Festen, 1998, Thomas Vinterberg). Los personajes no ríen nunca, aumentando la tensión dramática de la historia. Algunas escenas parecen extraídas directamente de la tragedia clásica. La música y otros recursos de escena, como por ejemplo la lluvia en los momentos más tristes, muestran características del melodrama clásico.

La intromisión de esta mujer en todos los aspectos de la vida de su hijo nos genera rechazo y hasta indignación. Pero estas figuras maternales tan extremas existen y lamentablemente son mucho más habituales de lo que uno se puede imaginar. La actriz principal, Luminita Gheorghiu, atribuye su éxito en este rol a que enseguida se sintió identificada con Cornelia. Ella no se considera una madre tan extrema, pero tiene muchas amigas y conocidas que son víctimas de su amor incondicional a los hijos.

Madre e hijo - 04Esta particular relación entre madre e hijo está tan bien representada, que se extiende a otros miembros de la familia. Por ejemplo, una de las mejores escenas del film en cuanto calidad y riqueza del diálogo, tensión entre los personajes y relevancia en la historia, es la que Cornelia mantiene con su nuera Carmen en la casa de Barbu. Esta mujer es una víctima del adorado hijo, cuando a los ojos de su suegra no era más que una manipuladora que dirigía a su conveniencia la vida del pobre Barbu.

La crisis de los padres cuando sus hijos crecen, la edad en la que ya no es necesario ocuparnos de ellos en absoluto, son temas dolorosos esbozados en el film. Barbu le pide a su madre que se encuentre un hobby, que realice viajes interesantes o que se busque un amante. Cornelia, con tristeza, le responde que la gente de su edad tiene buenas relaciones con sus hijos, negando completamente el pedido de su hijo.

Sin contar con que Madre e hijo tiene un estilo de realización original e impecable, el tema nos toca de cerca a todos. Los seres humanos tenemos o tuvimos una madre y, en particular, para auquellas que somos madres, es casi imposible que estemos libres de tirar la primera piedra en cuanto a repetir las actitudes de Cornelia. ¿Qué mujer no pensó nunca que su hijo es una perfecta y maravillosa criatura?

 

Ficha técnica:

Madre e hijo (Pozitia copilului),  Rumania, 2013.

Dirección: Calin Peter Netzer
Guion: Razvan Radulescu y Calin Peter Netzer
Producción: Calin Peter Netzer, Ada Solomon, Oana Giurgiu
Fotografía: Andrei Butica
Música: Andi Arsenie, Eric Chevallier, Alexis Marzin
Reparto: Luminita Gheorghiu, Bogdan Dumitrache, Natasa Raab, Ilinca Goia, Florin Zamfirescu, Vlad Ivanov

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