Críticas

El cine como compromiso

Los osos no existen

Otros títulos: No bears.

Khers Nist. Jafar Panahi. Irán, 2022.

Póster de Los osos no existenLos osos no existen (Jafar Panahi, 2022) es esa clase de películas que llegan sin aparente ruido, alejadas de los circuitos evidentes de la distribución cinematográfica. No será de esas obras que llenan los multicines; se mueve, más bien, sigilosa en círculos pequeños, de festival en festival, maravillando a un público que crece poco a poco, convencido de la autoridad del nuevo trabajo de Jafar Panahi.

Y desde esta posición discreta pero firme, Jafar Panahi ha convertido su cine en una arma arrojadiza, retrato de su propia condición como artista, como ser humano, como defensor de principios básicos de dignidad. Las películas de Pahani son el desafío constante a la propia realidad de prisionero en su propia casa, lecciones de compromiso con el entorno y la forma de entender el cine, un todo revolucionario y angustiado perpetrado por este cineasta que, a pesar de todo, se niega a perder la batalla.

Los osos no existen es, quizá, la obra más compleja del aplaudido director iraní, compendio de intenciones y tonos que combinan con maestría las piezas de la experiencia humana, en todo su laberíntico esplendor. En la historia que propone Pahani encontraremos un viaje emocional de la risa al dolor, de la comedia de situación al drama de la pérdida; la vida y la muerte, el amor y la venganza, la esperanza y los sueños rotos, en un escenario opresivo donde las contradicciones se tornan atosigantes, enormes gigantes de oscuridad que constriñen el corazón de los protagonistas de la trama.

Los opuestos chocan en el universo de Pahani, que no se conforma con ser observador de los hechos. El director y activista se mete en el fango de su día a día sin concesiones, a tumba abierta. Los osos no existen es el ejercicio de sinceridad cinematográfica más auténtico que he visto en la pantalla en años. La reflexión de Panahi es tan rica, tan complicada y tan brutal que es capaz de ponerse en entredicho a sí mismo en un conjunto en el que no hay lugar para los finales felices. Porque entre todas las ideas que lanza con sutil humanidad, la que hace sobre el fracaso es demoledora.

Imagen nocturna de Los osos no existen

El fracaso ante el miedo, ante la inamovilidad de un país que se ha transformado en una cárcel para el autor, que nos muestra sin tapujos el compromiso, la capacidad de adaptación a las circunstancias, ejercicio sobresaliente de metacine llevado a las últimas consecuencias. Bordea con precisión inteligente las fronteras entre la ficción y el documental (herramienta que ya es clave para entender el cine de Pahani). En la búsqueda de su arte, el director encuentra un sendero lleno de dudas, en el que las respuestas son dolorosas como el olvido.

En el océano de contradicciones que sustentan el recorrido vital de Los osos no existen, la verdad es otra de las ideas que mueven el conflicto. La construcción del relato, las intenciones que se ven vapuleadas por la realidad que se abre paso como una tormenta, esos osos que no existen son la metáfora perfecta acerca de lo que ocurre en este pequeño pueblo, de tradiciones pétreas y cotidianeidad de calma tensa.

Pahani propone un juego entre diferentes tramas, con el poder del cine como elemento transformador de la realidad como eje central. Historias que hablan sobre el futuro, el sacrificio y la pérdida de la esperanza. Los osos no existen es una película de tristeza plomiza, salpicada de convenientes pizcas de humor que evitan la pesadumbre del espectador, orillando un abismo al que nunca somos arrojados del todo. Se nos muestra la oscuridad, la lucha constante contra el constreñido estado de miedo y paranoia, pero el día a día, con todo el enredo cotidiano, nos lanza una soga a la que aferrarnos.

Además, Panahi hace la sencillez una bandera, sin renunciar en ningún momento a la identidad de su cine. Siempre tenemos el recurso correcto, la decisión adecuada. A pesar de lo cadencioso, el director nos sumerge en su mundo, el ritmo es constante, nunca dejan de pasar cosas en el mínimo ecosistema que construye. Es poderoso en las conclusiones, pero también en la forma; apuesta por el realismo impenitente de contrastes entre lo rural y lo urbano, igual de despiadados, pero que rompen las almas de formas muy distintas.

Jafar Panahi, director de Los osos no existen

Jafar Panahi es puro compromiso, con el cine y con la realidad política que vive. Sin reducciones ridículas, armado de profunda reflexión. Los osos no existen es la desesperanza, la sensación de lucha perdida, de vórtice amargo en el que el cambio es una quimera. Aún así, también se lee entre líneas el deseo por seguir creando, el último aliento pese a las ganas de rendición. Porque si hay algo claro en Los osos no existen (y, en general, en toda la filmografía del director iraní) es el profundo amor por el cine, devoción que profesa a base de sinceridad y compromiso. El respeto que siente por su arte es el mismo con el que trata al espectador, y eso es de agradecer.

En un contexto en el que la verdad se ha transformado en un concepto mutante y embarrado, directores como Panahi defienden la suya con sensibilidad y claridad. Contra el olvido, propone una obra trascendente y universal a pesar de su localismo, y demuestra que el cine tiene posibilidades más allá del mero consumo. Los osos no existen es una película conmovedora y brutal, pero también necesaria, para sacarnos, aunque sea a rastras, de la dichosa zona de confort.

Pocos directores hay con tanta franqueza y honestidad en sus imágenes. Sin máscaras, a base de conciencia, poniendo sangre y sudor en cada fotograma. Los osos no existen es un triunfo, por muchas cosas. Aplaudamos, pues, que en medio de la represión y la injusticia, el amor por el cine se impone y grita desesperado por el cambio.

Tráiler:

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Ficha técnica:

Los osos no existen  / No bears (Khers Nist),  Irán, 2022.

Dirección: Jafar Panahi
Duración: 107 minutos
Guion: Jafar Panahi
Producción: JP Production
Fotografía: Amin Jaferi
Reparto: Jafar Panahi, Mina Kavani, Naser Hashemi, Sinan Yusufoglu, Reza Heydari, Bakhtiyar Panjeei

Una respuesta a «Los osos no existen»

  1. El mejor comentario en español que he encontrado en la web, me ayudó a comprender el film de Panahi. La importancia de la crítica clara es parte de un cine verdadero. La crítica es parte del mundo del cine, nutre al espectador, enseña, aclara. Esta lo logra, pues es un film para ver con mucha atención y búsqueda. Gracias

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