Críticas

Espectacular despliegue de colores

Las aventuras de Robin Hood

Tha Adventures of Robin Hood. Michael Curtiz, William Keighley. EUA, 1938.

Las aventuras de Robin HoodLas aventuras de Robin Hood fue un éxito arrollador del estudio de cine Warner Brothers y una gran apuesta, que implicó un presupuesto millonario y el protagonismo de la pareja de actores  más famosa de la  época, Errol Flynn y Olivia de Havilland. Ya los dos habían actuado juntos en una exitosa película de piratas, Capitán Blood, en 1935. Eran los tiempos de la aparición del clásico de Disney, Blancanieves y los siete enanitos y Warner Brothers le apostó igualmente a una especie de cuento de hadas, basado en la historia, a la vez romántica y divertida, del famoso héroe de leyenda inglés de la Edad Media, Robin Hood. Lo hizo con toda la fastuosidad  posible, en colores. Pero no simplemente, sino con el más espectacular despliegue posible, el cual fue pionero e influyente en el uso y en el significado del color en el cine, estableciendo duraderas asociaciones entre la técnica del Technicolor y el género de las películas de aventura y de fantasía.

Robin-Hood-2La cinta fue bien recibida por el público y por la crítica y ganó tres premios Oscar en 1938: mejor dirección de arte, mejor música original y mejor edición, y fue nominada a mejor película.

La historia se presta para la diversión y la espectacularidad. La acción transcurre principalmente en dos escenarios: en el castillo del malvado príncipe traidor Juan (Claude Rains), quien pretende apoderarse del trono de su hermano Ricardo Corazón de León (Ian Hunter), prisionero en tierras lejanas, con el apoyo de su secuaz, Guy de Gisbourne (Basil Rathbone), y de un grupo de aliados caballeros normandos; y en los bosques de las comarcas cercanas, donde reina una banda de proscritos aventureros, comandada por Robin Hood (Errol Flynn), que se constituye en la amenaza para Juan y sus caballeros. En estos dos lugares se han aprovechado todas las tonalidades y los ricos colores primarios de la paleta de colores, para establecer un mundo de simbolismos y de mensajes visuales.

Olivia de Havilland en Las aventuras de Robin HoodNada se desaprovecha. En el caso de los vestuarios, resultantes del trabajo de Milo Anderson, la riqueza de colores atrapa la atención del espectador, que contempla admirado una continua sucesión de cambios de indumentaria, aprovechando los giros de las escenas y de las historias. Las combinaciones de colores son un estudio en la teoría del color. Se aprovechan debidamente los colores complementarios y los colores opuestos (rojo-verde, amarillo-azul) para enviar señales visuales y para describir lo que va sucediendo. En general se juega con colores brillantes, sin concesiones a los tonos apagados o pastel. Esta es una película pionera y sus realizadores se han  comprometido a fondo con el uso novedoso del color.

Errol Flynn y Olivia de HavillandEn una escena plena de simbología, la banda de Robin Hood, después de capturar a un grupo de caballeros, los despoja de su indumentaria y se viste con las prendas de sus capturados, de manera que se va estableciendo la relación entre poder y color, siempre subyacente en la cinta. En otra, se hace presente el rey Ricardo, de regreso de sus aventuras y, cuando llega el momento indicado, él y el grupo que le acompañan, se despojan de unas capas oscuras y aparecen en ricas vestimentas de guerreros, con cruces rojas al frente, causando un claro impacto visual que no podría darse en blanco y negro.

Robin-Hood-5En los inicios de la producción, la escena nos muestra un rico banquete en el salón principal del castillo del príncipe Juan. Las paredes están adornadas con estandartes coloridos, de modo que los muros de ladrillo no apaguen el brillo prevalente, resaltado por los fuegos de las antorchas; las viandas son fastuosas, quizás nunca se vio tanta carne de tantos tipos y tan adornada en los anales del cine, a la cual se enfrentan con pasión todos los asistentes; estos están vestidos con la carta entera de los colores, tanto los sirvientes y la orquesta como los nobles caballeros. Entonces irrumpe Robin Hood, de vestimenta también colorida, pero menos ostentosa. Lleva en sus hombros un enorme ciervo, de color marrón cenizo, que deja caer sobre la mesa del banquete, todo ello un juego de contrastes de color, entre la clase poderosa y vanidosa y el verde marrón de los campos y de los bosques.

The adventures of Robin HoodMarian (Olivia de Havilland) es la protagonista. Prometida contra su voluntad a Guy de Gisbourne, eventualmente es atraída por los encantos de Robin Hood y se enamora perdidamente de él. A medida que ello va sucediendo, van evolucionando también las vestimentas y adornos de ella y de su pareja, cuyos tonos son complementarios y más o menos vivos según las circunstancias de sus amores.

Para un espectador amante del cine, es muy interesante ver este tipo de trabajos, en el cual los responsables tuvieron la oportunidad de asumir nuevas tecnologías y nuevas épocas, como es el caso del uso del color, con todo el poder que se desata, con todas las posibilidades que se abren. En blanco y negro se pueden decir muchas cosas, algunas de ellas increíblemente sensuales y significativas y por ello contemplamos arrobados el arte y la expresión de las épocas del blanco y negro. Pero el color ha llegado para imponerse y Robin Hood es una declaración en regla de los nuevos tiempos. La película señala las posibilidades del uso del color como elemento del diseño, de tal manera que sus ritmos y sus tiempos se pueden asociar con los colores prevalentes. Este será claramente un nuevo elemento al servicio del director.

Robin-Hood-7Observando a Las Aventuras de Robin Hood desde el punto de vista de la historia que nos cuenta y de los mensajes que transmite, es difícil separarse de su esencia de superproducción, hecha y diseñada para convertirse en éxito comercial, en hito tecnológico, en artículo de entretenimiento, probablemente sin mayores pretensiones artísticas o de riqueza de significados. Pero se refiere a un antiguo mito de rebeldía popular, la leyenda del bandido bueno que vence al poderoso opresor a base de astucia y de malicia, a base de momentos de buen humor que ocultan y vencen al terrible dolor de la pobreza y de la injusticia. Este mito es mirado con ilusión como una posibilidad para derrotar final y elegantemente al injusto y vetusto orden establecido y muchos de los revolucionarios de todas las épocas han sido bendecidos con la etiqueta de bandidos buenos a lo Robin Hood. El asunto es que hay que mantener una cierta sonrisa, una dosis de esperanza, una capacidad para que la amargura y el resentimiento no apaguen al héroe bueno, un sentido de la justicia romántica y atrevida, algo que no sucede fácilmente en las realidades históricas. Quizás hay en Las aventuras de Robin Hood una cierta metáfora del color, como elemento de contrastes y de alegrías, que el héroe no niega ni prohíbe, que tiene que estar al alcance de todos, en vez de resignarse la pobre uniformidad de los tonos grises y apagados o a las monotonías de los uniformes, que han sido costumbre por parte de la mayor parte de los Robin Hoods históricos.

Tráiler:

Ficha técnica:

Las aventuras de Robin Hood (Tha Adventures of Robin Hood),  EUA, 1938.

Dirección: Michael Curtiz, William Keighley
Guion: Norman Reilly Raine, Seton I. Miller
Producción: Hal B. Wallis
Fotografía: Tony Gaudio, Sol Polito
Música: Erich Wolfgang Korngold
Reparto: Errol Flynn, Olivia de Havilland, Basil Rathbone, Claude Rains, Patric Knowles, Eugene Pallette Alan Hale, Sr., Herbert Mundin, Melville Cooper, Una O'Connor, Ian Hunter, Montagu Love

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