Críticas

Turbio oleaje

La playa de los ahogados

Gerardo Herrero. España, 2015.

La playa de los ahogados - cartelGerardo Herrero nos propone en su nueva creación cinematográfica como director, una película de corte policíaco, basada en la novela homónima del escritor gallego Domingo Villar, segunda entrega del literato sobre el inspector Leo Caldas, tras Ojos de agua, en donde desarrolló su primer caso, novelista que, por cierto, también ha sido copartícipe del guion del film. Herrero, más conocido y con mayor éxito en su faceta de productor que de realizador (recordemos su intervención en Martín (Hache), de Adolfo Aristarain (1997), El hijo de la novia, de Juan José Campanella (2001), o El secreto de sus ojos, también de Campanella (2009), aborda en esta ocasión el género negro, a través de un proyecto cuyo desarrollo le ha costado cinco años, con el arranque en pantalla de la aparición de un cadáver en una playa de las costas gallegas, rodeado de extrañas circunstancias, que hacen poner en duda el supuesto suicidio, que en un primer término se había barajado como causa del suceso. No resulta anómalo en la dilatada carrera de Herrero la adaptación de novelas como base de sus películas, ya de Almudena Grandes (Malena es un nombre de tango, 1996, Los aires difíciles, 2006), Arturo Pérez-Reverte (Territorio Comanche, 1997, también con la participación del actor Carmelo Gómez), o de Manuel Vázquez Montalbán (El misterio Galíndez, 2003).

El mayor acierto del film se encuentra en la caracterización del ambiente, de esas costas gallegas oscuras, peligrosas e hipnóticas, pero añadiendo a ello la sabiduría de combinarlo con una fotografía realista, que alterna los días lluviosos o brumosos con la lucidez de los momentos soleados, en unos decorados naturales que dan mucha importancia a los planos generales. Pero el ambiente que se ha conseguido destacar no es solo el de la naturaleza, sino también el de la idiosincrasia de los habitantes de Galicia, sus secretos, silencios, fantasmas y supersticiones, lo que se incrementa si además nos adentramos en el mundo de los pescadores, en constante batalla con el medio y sus propios temores. Estamos ante un mundo asfixiante, simbolizado tanto en la agonía de los peces, a los que se les priva del aire violentamente en las capturas, como en la que padece el tío del protagonista, necesitado de la asistencia de un respirador artificial para continuar con su existencia. Los amuletos y misteriosas apariciones se suceden y la desconfianza general y el carácter cortante de diálogos y personajes surgen y van desarrollándose.

Fotograma de La playa de los ahogadosLa trama, dividida en cuatro capítulos, va evolucionando con el seguimiento de la investigación del inspector protagonista; solo conocemos lo que poco a poco averigua Caldas de las circunstancias del ahogamiento que abre la obra, y el guión no deja de sorprendernos con nuevos sucesos acaecidos, siempre sorpresivos e intrigantes hasta el momento final. El ritmo es pausado, fundiéndose con el carácter de la gente, y se adopta una forma de narración lineal, excepto en el recurso de unos pocos flashbacks, que si bien pretenden dejar más clara la resolución del caso, realmente no aportan mucho al mencionado objetivo, e incluso algunos se prestan al confusionismo. En la película se habla, sí, se dialoga continuamente, pero se hace de una forma cabal, acompañando a las imágenes y sin menoscabo de ellas.

El protagonista, Carmelo Gómez como el inspector Leo Caldas, brilla de una forma sublime en la encarnación de un investigador con personalidad particular, solitario, sin vida propia, muy educado (siempre dando las gracias, hasta a los sospechosos), con sentimientos humanos, capacidad de pedir perdón por sus errores, y sencillo en forma de vida y costumbres, poco amante de la violencia y brillante en sus pesquisas. Una personalidad a la altura de grandes investigadores de la literatura policiaca y que han dejado honda huella en nuestra memoria, como Pepe Carvalho (Manuel Vázquez Montalbán), Kurt Wallander (Henning Mankell), Salvo Montalbano (Andrea Camilleri) o Kostas Jaritos (Petros Markaris). El inspector Caldas es un hombre respetuoso, que no se ensaña con el delincuente, que le gusta el buen vino de la zona, que hasta se marea navegando, y que disfruta de la gastronomía local, aunque realice los interrogatorios en comisaría sin la presencia de un abogado defensor. Nos han llegado las últimas declaraciones del actor, afirmando que estamos ante su última película, alegando su disconformidad con las imposiciones televisivas actuales en España, que al ser las principales financiadoras, obligan a perder todo contacto con la realidad social y política, y se alejan de la identidad cultural del país. Por el bien del cine y por propio egoísmo, nos gustaría que reconsiderase su decisión.

Carmelo Gómez en La playa de los ahogadosEn La playa de los ahogados, el contrapeso del inspector Leo Caldas lo realiza el policía Antonio Garrido, como su compañero Rafa, aragonés en la novela original y andaluz en la película, que no termina de comprender el carácter local y los recovecos que se siguen, en vez de avanzar por el camino en recto. Terrenal y con vida propia, no dibuja al típico policía de malos sentimientos y pésimos modales frente al considerado y educado, y consigue ir de la mano de la importante interpretación de Carmelo Gómez, tal vez un tanto titubeante al principio, como colega que si bien le sigue los pasos, tampoco pierde ocasión para denunciar sus excesos.

El resto de intérpretes logran conformar unos personajes muy creíbles en sus singularidades, en la pena, antipatía, rudeza o angustia. Los silencios cobran tanta importancia como los diálogos, y el mundo cerrado de los pequeños pueblos rurales y de las comunidades pesqueras van abriéndose paso con el esfuerzo de una cuidada puesta en escena y credibilidad en actuaciones.

Con una música sutil que acompaña momentos sin protagonizarlos, la cámara nos va llevando por un camino oscuro, complicado, con falsas verdades y medias mentiras, en una intriga de aires costumbristas, y en donde la costa viguesa adquiere protagonismo desde la primera hasta la última escena, en aquella postrera imagen en que nos quedamos contemplándola, permaneciendo a la espera de que suba la marea.

Tráiler:

 

Ficha técnica:

La playa de los ahogados ,  España, 2015.

Dirección: Gerardo Herrero
Guión: Domingo Villar. Felipe Vega (Novela: Domingo Villar)
Producción: Tornasol Film. Foresta Films. Milou Films
Fotografía: Alfredo Mayo
Música: Lucio Godoy
Reparto: Carmelo Gómez. Antonio Garrido. Tamar Novas. Celso Bugallo. Celia Freijeiro. Marta Larralde. Luis Zahera. Carlos Blanco. Pedro Alonso

Pilar Roldán Usó

Graduada del Master en Crítica Cinematográfica de AULA CRÍTICA

 

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