Críticas

Yo te saludo, María

La aparición

L'apparition. Xavier Giannoli. Francia, 2018.

 El cine mira al género religioso desde una perspectiva y un enfoque menos acomodaticios y asilvestrados y encara una propuesta con carga crítica que desvela los intereses creados alrededor de un asunto mesiánico, como es el de las apariciones de la figura de la Virgen María. Un tema rasposo y turbulento, muy controvertido, relacionado con la fe y la creencia ciega, que conlleva una dosis muy fuerte de espiritualidad entre feligreses devotos de la confesión cristiana y católica, pero también una férrea oposición por parte de ateos e incrédulos, que no ven más que un grotesco cambalache destinado al negocio del turismo.

No hace mucho, en la sección de críticas de EL ESPECTADOR IMAGINARIO, reseñaba un texto escrito con cierto desaire y sarcasmo sobre la película El caso de Cristo (The Case of Christ, 2017), un filme realizado por Jon Gunn y guionizado por Lee Strobel, que relataba la historia del prestigioso reportero Lee Strobel, agnóstico confeso, que emprende una esforzada investigación para saber sobre la existencia de Dios. Entrevistas con las mentes más iluminadas de la materia y meticulosas consultas con los científicos expertos en diversas cuestiones lograron convencer al galardonado periodista de su flagrante error de haber permanecido en la oscuridad por tanto tiempo.

En el nuevo trabajo cinematográfico del cineasta francés Xavier Giannoli, responsable de aclamadas y estupendas piezas como Crónica de una mentira (A l’Origine, 2009) o Chanson D’amour (2006), también va a ser un un talentoso profesional de la información quien va a hacer una profunda inmersión en el alborotado brete de las revelaciones. La película se titula La aparición (L’Apparition, Francia, 2018) y emerge, con una argumentación potente, eficaz y plausible, como reverso de los largometrajes místicos y confesionales.

En este caso, el principal valedor y sujeto de conducir al espectador hacia una zona de catarsis y provocadora de cierto malestar es Jacques, encarnado de manera convincente, tenaz y brillante por el carismático actor galo Vicent Lindon. Un intérprete de garantía, de sólida técnica, cuya mesura y sutileza en los papeles dramáticos le aporta dotes de seriedad como para erigirse en la persona ideal para introducirnos, sin temor al engaño, en los conflictos más convulsos.

La aparición comienza de manera demoledora. Es una secuencia triste y desoladora. Xavier Giannoli utiliza pocos recursos para contarnos una tragedia. La penumbra y el tono desaliñado de la fotografía acompañan el desencajado perfil de Jacques, que sujeta un teleobjetivo de una cámara fotográfica salpicada de sangre. El equipo pertenece a su mejor amigo y compañero de profesión. Jacques ponía los párrafos y su colega, las imágenes más escalofriantes e impactantes. Su desaparición ha tenido lugar en pleno fragor de la guerra civil que asola a Siria. Jacques se ha quedado huérfano y desamparado. Decide volver a Francia y tratar de masticar la ausencia. Él ha quedado tocado y en modo depresivo. De su ensimismamiento le saca una llamada de El Vaticano. Monseñor Vassilis, responsable de la Congregación de la Doctrina de la Fe, le pide un extraño encargo. Una muchacha de dieciocho años, de Carbarat, una villa entre montañas de Francia, jura y perjura haber tenido la aparición de la Virgen María. Para averiguar cuánta verdad o cuánta falsedad hay en el avistamiento, Monseñor solicita un informe preciso y puntilloso acerca del trasfondo del milagro.

Jacques es un tipo comprometido, riguroso, fiable y esculpido con una conciencia intachable e insobornable. Es un reportero cualificado e íntegro. Su máxima, a la que se ciñe sin renglones torcidos, es la que por encima de todo hace prevalecer el aspecto ético que rige por antonomasia la profesión periodística, que no es otra que la búsqueda incansable de la verdad. Sin este compromiso, la razón de ser de todo periodista será insustancial y el resultado de su labor, vacío. Por lo tanto, descorazonado y afligido por la muerte en acto de servicio de su compañero y amigo, se lanza, al principio con cierto resquemor, al hallazgo de las evidencias visibles.

En el primer contacto con Monseñor Vassilis, este le hace una pregunta personal a Jacques: ¿Es usted católico? La respuesta del interpelado es clara: “Hice la primera comunión”. Es decir, comulgó por rutina familiar. Como tantos otros. Luego, el devenir de la vida y el cúmulo de experiencias lo llevó al desafecto, aunque en términos respetuosos. Pequeñas pinceladas que nos hacen ver a un hombre racional, humanista, ortodoxo y alérgico a los fanatismos. Trazos que denotan que lo suyo es el trabajo de campo y el cumplimiento irreprochable de su deber, sin dejarse contagiar ni manipular. Con esta percepción, el espectador sigue su trayectoria sin saber nada por anticipado y permaneciendo muy atento a toda averiguación del periodista. El público sabe lo mismo que él. La narración es lineal, y pesquisas y desvelos caminan al unísono. Otra cosa es que el escritor encuentre matices irrefutables o máculas grotescas que lleven las conclusiones a tratamientos irónicos que dejen entrever chanchullos inadmisibles. Pero esa espinosa cuestión entra en la parcela moral y es otro asunto para debatir.

Filme estructurado en seis capítulos (Roma, El Mensajero, Anna, El Icono de Kazán, Revelación y Meriem) indaga en las emociones y sentimientos de Jacques que, tras dejar atrás infinidad de conflictos en los que la humanidad se destroza así misma, acomete una tarea que no por apacible resulta menos agitada. Su toma de contacto con la zona en la que se ha producido la aparición, que vive un resurgir turístico de feligreses (los fieles siempre fueron el criterio de la Iglesia, afirma uno de los párracos que aparecen en el filme), la relación que entabla con Anna (descomunal la joven actriz Galatéa Bellugi), la chica que afirma haber visto y escuchado a la Virgen María, las entrevistas a curas y charlatanes mediáticos que sacan provecho del montaje (algunos perdimos el camino, afirma un sacerdote), revela las intenciones de Xavier Giannoli. Existe una mirada de denuncia, atacando el mercantilismo y la superchería pero, en el fondo, y gracias a Jacques, el filme te revela el lado íntimo y atónito de Anna, la visionaria, con un secreto que se sabrá al final, convertida en poder de atracción pero también de una persona que ha perdido su libertad.

Tráiler de la película: 

Ficha técnica:

La aparición (L'apparition),  Francia, 2018.

Dirección: Xavier Giannoli
Duración: 140 minutos
Guion: Xavier Giannoli
Producción: Curiosa Films / Imaginarium Films
Fotografía: Eric Gautier
Música: François Musy
Reparto: Vincent Lindon, Galatea Bellugi, Patrick D'Assunçao, Anatole Taubman y Elina Löwensonhn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.