Críticas

El espectáculo de la violencia

Judy & Punch

Otros títulos: Judy y Punch.

Mirrah Foulkes. Australia , 2019.

Galardonada con el premio al mejor guion en el Festival Sitges, Judy & Punch es una comedia negra, ubicada –quizás en el siglo XVI– en Seaside, un pequeño pueblo de Reino Unido. Se trata del primer largometraje dirigido por la actriz australiana Mirrah Foulkes (The Gift, 2015; Animal Kingdom, 2010), en el que narra, con aguda ironía, un retorcido relato sobre Punch y Judy, una pareja de titiriteros venidos a menos, sobre todo debido al carácter agresivo y al descontrolado abuso del alcohol por parte de Punch (Damon Herriman), director de la función.

Él maneja a una marioneta con su mismo nombre, un bravucón personaje que golpea a todos los demás y siempre gana las peleas, mientras que su mujer, Judy (Mia Wasikowska), es realmente el alma del show, pide a su marido que no se exceda más en la representación de la violencia, provocando la burla de este ante la inocencia de la proposición.

Desde el inicio del filme, Foulkes nos introduce en el bullicio de un eufórico teatro, en donde el espectáculo de marionetas será presentado: estas marionetas comienzan a aparecer, suben y bajan, se mueven y se golpean unas a otras, mientras que el público emocionado vitorea y se contagia de la agresión y la exaltación que se desprende del show, haciendo despertar su lado más animal e instintivo, engendrando una agresión que sentimos brotar desde la pantalla, salpicando una fuerte sensación de brutalidad.

Como espectadores curiosos, asistimos a una representación ensamblada en un conjunto de planos vigorosamente saturados de infinidad de elementos, objetos, luces y atuendos originales de los pobladores, a tal grado que por momentos casi estalla con la intensidad emitida por la gama de colores elegida, apoyada sobre todo de rojos muy brillantes, lo que acentúa el sentimiento alucinatorio de la fábula que se nos cuenta, y previene al espectador sobre la historia tormentosa y desbocada que se avecina.

Se presenta un escenario de color rojo sangre; las aterciopeladas cortinas del telón también, e incluso el vestuario de los marionetistas y sus marionetas tienen tintes de ese color rojo abrasador. Por otro lado, el movimiento de cámara y de los personajes en esta secuencia inicial imparable y acelerada nos arrastra al fondo medular de la historia, la violencia gratuita y sin sentido.

A partir de ahí, el argumento se desarrolla hacia el conflicto de Punch como un hombre alcohólico, machista, inconforme y sin escrúpulos, plenamente identificado con los otros hombres del pueblo que adolecen de los mismos males, y que además se contagian de la euforia de ciertas exhibiciones de caza de brujas estilo medieval, en las que se culpa a mujeres inocentes de hechicería.

El manejo tanto del humor –a veces absurdo–, como de una sátira perspicaz, sostiene la historia para abordar, a la vez, fuertes críticas y moralejas, quizá en ocasiones un poco obvias, a la violenta sociedad, que ha hecho de la humillación y sumisión del otro, un espectáculo. Temáticas como la enajenación de los pueblos, los discursos de odio, la sed de violencia, el papel cuestionable de la religión, la misoginia, la represión hacia las mujeres, y especialmente la no evolución de las sociedades, que arrastran desde hace siglos los mismos vicios y males, se pueden desprender de la intensa trama, pero todas ellas se van colocando, pieza a pieza, de manera realmente entretenida y confrontante.

En ciertas ocasiones, a lo largo de la película, las mujeres marginadas denotan un temple y una firmeza extrema, que les viene de la organización y la unión en comunidad. De tal forma que Foulkes envía un mensaje certero a su público, las mujeres son más fuertes y obtienen mejores resultados cuando unen esfuerzos. Mia Wasikowska (Lazos perversos, 2013; Jane Eyre, 2011) en una excelente interpretación de Judy, da clara muestra de esta fuerza, determinación y capacidad de acción.

La puesta en escena es a ratos delirante, y los elementos acordes a ese tiempo indefinido se conjugan para brindar la sensación de saturación, la atmósfera de suspenso y un conseguido ambiente de irrealidad distópica, reforzado a la vez por la potente banda sonora, la cual es definitivamente uno de los mayores aciertos de la película, ya que logra por momentos acrecentar el entusiasmo descontrolado de las situaciones en plena ebullición de las masas, y por otros, contradice completamente la acción que observamos en pantalla, generando circunstancias grotescas, elevadas al límite del absurdo. De tal forma, que la música en Judy & Punch adquiere definitivamente una personalidad interesante y protagónica.

Simultáneamente, Foulkes permite que algunos pasajes consientan de pronto la calma y el descanso al espectador, y los acompaña con piezas cargadas de magia. Sin embargo, comprendemos que dicha magia podría ser malinterpretada y hacer peligrar a la protagonista. Por lo que el suspenso se refuerza en cierta forma y a la vez  ayuda a equilibrar el filme, dándole de nuevo el carácter de esa fábula siniestra que irremediablemente terminará por tergiversarse y retorcerse.

En definitiva, Judy & Punch es una ópera prima bien lograda, con sustancia y contenido, que ofrece además un rato entretenido y que conlleva una crítica inteligente y creativa, que invita de nuevo a la reflexión, a partir del sarcasmo y la risa irónica.

Ficha técnica:

Judy & Punch  / Judy y Punch ,  Australia , 2019.

Dirección: Mirrah Foulkes
Duración: 106 min. minutos
Guion: Mirrah Foulkes
Fotografía: Stefan Duscio
Música: Frank Tetaz
Reparto: Mia Wasikowska, Damon Herriman, Tom Budge, Benedict Hardie, Terry Norris, Eddie Baroo, Lucy Velik, Amy Christian, Don Bridges, Gillian Jones, Virginia Guy

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