Críticas

Inacabable sentimiento de hilaridad

Jackass por siempre

Jackass Forever. Jeff Tremaine. EUA, 2022.

El proverbio latín homo homini lupus subraya dos elementos típicos de la mentalidad humana: por un lado, la maldad que se sitúa en lo que sería la capacidad de hacernos daño los unos a los otros sin tener en cuenta el hecho de formar parte de una misma especie, y por el otro, el tipo de placer que obtenemos cuando logramos ganarle a la persona con la que estamos peleando. El lobo, entonces, no es solo la parte que quiere violencia, sino la que se alegra de que la haya. Este tipo de placer nos conduce a otras consideraciones, como el análisis de las obras del marqués de Sade, quien, en sus novelas, nos describe un mundo lleno de maldad, donde los potentes, los que surgen por y para el poder, toman conciencia de sus necesidades fisiológicas y psicológicas retorcidas y logran llegar al clímax del placer esparciendo el mal sobre víctimas inocentes. Terrible, entonces, puede ser el hombre, tanto como la mujer, y capaz de reír del mal ajeno hasta los puntos de pasar de la simple sonrisa hasta las carcajadas más profundas. Sin embargo, ¿es que reír es un vicio reprochable?

De hecho, la cuarta película de la pandilla Jackass pone de manifiesto algo que a veces preferimos negar ante nosotros: reír se puede, hasta en aquellos momentos en los que alguien puede perder su vida o, por lo menos, partes de su cuerpo. No se trata del homo homini lupus con el que hemos empezado, pero sí comparte con él aquel juego intelectual (palabra que quizás le parezca rara a algunos de nosotros en una crítica dedicada a Jackass) que nos permite extraer cierta dosis de humor y divertimiento de eventos que tienen mal (a veces pésimo) gusto: desde los pedos, hasta la defecación, pasando por la presencia de semen animal (sí, alguien se bebe una pizca, y por esto alguien vomita) y de alacranes que besan labios femeninos. Una larga serie de episodios que se suceden, los unos a los otros, con el solo objetivo de hacernos reír porque, efectivamente, alguien se está haciendo daño para que el público se divierta. ¿Modernos gladiadores?

No, simples bufones que saben que lo que están haciendo es estúpido, una idiotez detrás de otra, hasta llegar a un final en que se rememoran aquellos episodios de un pasado que nos parece muy lejano (sin embargo, no lo es). Imbéciles, sí, en el sentido de personas que se comportan como si no tuvieran el don de la inteligencia; imbéciles, repetimos, en su actuar como actúan, riendo y haciéndonos reír hasta no dejarnos bastante tiempo para recuperar el aliento. Logran traspasar, por esta razón, los límites de la decencia, con el objetivo de presentarnos cosas nuevas, nunca vistas hasta entonces y que muy probablemente nunca veremos en el futuro. Un resultado, este, que va más allá del simple valor del cine en tanto forma narrativa.

Acercarse a la película con la idea de estar a punto de ver un desarrollo argumental bien definido sería entonces una esperanza vacía. Se nota, en el conjunto de los eventos, cierta forma de hacer que el nivel de absurdidad crezca, pero es una estructura que solo funciona en algunas partes. Mejor, entonces, dejarse llevar por el carácter más bien anárquico de la película, espejo este de una manera de pensar el entretenimiento que se basa más en la importancia del episodio en sí que en la construcción de una arquitectura estándar (a la que, obviamente, nos hemos ido habituando desde que éramos niños). El elemento fundamental, entonces, se revela en la colección de ocurrencias que se concretan en una disponibilidad a ser analizadas por sí solas.

Resulta inútil, por estos motivos, acercarse a Jackass por siempre desde el punto de vista del canon de la crítica de cine, una inutilidad que no se traduce en un elemento negativo en relación al juicio global del producto. Todo lo contrario, el objetivo del director Tremaine es alcanzado: obtenida la primera carcajada en los minutos iniciales, de allí seguimos disfrutando la película hasta su conclusión, y si en algunas partes sentiremos cierto malestar, esto no se traduce en un fallo, en un error debido a unos malos cálculos, sino en el efecto esperado, razón que lleva a una aceptación más que merecida por parte del mundo del entretenimiento. Porque, al fin y al cabo, lo que vemos aquí son unos amigos, senza arte né parte (o sea, incapaces de actuar en tanto elementos sanos de la sociedad), que intentan vivir haciendo lo que saben hacer: permitir reírnos de ellos.

Ficha técnica:

Jackass por siempre (Jackass Forever),  EUA, 2022.

Dirección: Jeff Tremaine
Duración: 96 minutos
Guion: Jeff Tremaine, Spike Jonze, Johnny Knoxville, Steve-O, Preston Lacy, Dave England, Chris Pontius, Wee Man, Danger Ehren, Zach Holmes, Sean "Poopies" McInerney, Jasper Dolphin, Rachel Wolfson, Eric Manaka, Eric André, Andrew Weinberg, Colton Dunn, Derrick Beckles, Sarah Sherman, Nick Kreiss, Knate Lee, Dimitry Elyashkevich, Sean Cliver, Bam Margera
Producción: Jeff Tremaine, Spike Jonze, Johnny Knoxville
Fotografía: Dimitry Elyashkevich
Música: Joseph Shirley
Reparto: Johnny Knoxville, Steve-O, Chris Pontius, Dave England, Wee Man, Danger Ehren, Preston Lacy, Sean "Poopies" McInerney, Zach Holmes, Jasper Dolphin, Eric Manaka, Rachel Wolfson

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