Críticas

Enjoy the silence

The Tribe

Otros títulos: La tribu.

Плем'я. Myroslav Slaboshpytskyi. Ucrania - Países bajos, 2014.

El concepto de distopía en la obra más famosa de William Golding, Lord of the Flies (1954), se refiere a la imposibilidad de crear una sociedad positiva debido al mal que se encuentra en el alma de cada ser humano, menos unos pocos (des)afortunados que tienen que luchar por un concepto de justicia que poco tiene que ver con una visión divina, y mucho más con la de una necesidad ética. En esta isla en la que se ven sumergidos los niños del escritor británico, entonces, el diálogo que se nos hace manifiesto es el que surge de una no muy bien definida idea según la cual nosotros, en especial manera los más jóvenes, seríamos la representación biológica y material de aquel bon sauvage que llevaría a la concreción filosófica de la positividad e inocencia del ser humano en las obras del, quizás demasiado cándido, Rousseau. El mal, desafortunadamente, es real y más normal de lo que se podría pensar.

En un instituto para sordos (y mudos) de Ucrania, lo que se presenta ante nuestros ojos no es una lucha entre el bien y su opuesto. Si así fuera, la determinación (o sea el acto de determinar, de crear una lectura interpretativa) de los bordes entre el color blanco y el color negro se volvería una acción simple, incapaz de requerir un esfuerzo mental demasiado profundo (o, quizás, simplemente más largo). La realidad de un mundo negro, infalible en su falta de bondad, nos hace pensar que, efectivamente, la peligrosidad del ser humano es tal que, dejado en su contexto más libre, solo puede llevar a una pérdida de cualquier tipo de sentimiento positivo, demostración esta de que el sauvage del que hemos hablado más arriba sí existe, pero en su forma de mauvais y no de bon. Sigue de esta consideración otra quizás más horrible: el mal es algo necesario, algo que nace de forma natural, y en el que logramos insertarnos no tanto porque lo reconocemos como punto de llegada de una vida libre de características éticas, sino como punto de partida, esencia con la que y en la que existimos.

Falta, entonces, la decencia en la serie de personajes que la película nos enseña, una serie que se parece más a un camino por un parque zoológico que contiene, detrás de las barras de sus jaulas, elementos de una sociedad que desprecia el bien o, por lo menos, lo bueno que puede ser el comportamiento humano cuando nos comunicamos entre nosotros según unos cánones de civilización. Por esta razón, demostración de la inteligencia del director, The Tribe nos presenta un universo cerrado, en el cual se puede distinguir entre el mundo de la distopía de los estudiantes y de los maestros sordos, y el nuestro, el de quien habla porque puede oír. La voluntad de crear unos bordes, unas fronteras que, si bien es posible cruzar físicamente, sin embargo, no lo es psicológica y antropológicamente, resulta en la representación de una tragedia que pone de manifiesto la pregunta real a la que tenemos que enfrentarnos: ¿somos así nosotros también?

Este efecto narrativo y ensayístico, ejemplar de una tesis que el director quiere que analicemos como si fuéramos sus profesores, es tal que nos deja acceder a este mundo también ante la falta completa de diálogos hablados; la presencia de una fuerza que solo se apoya sobre el uso brillante de las imágenes y del ritmo del montaje revela efectivamente su profundidad en el hecho de existir, sí, un guion con palabras que se desarrollan en los discursos de los protagonistas, pero que nos resultan prohibidos (a casi todos, obviamente, ya que excepciones puede haberlas) porque se concretan en la lengua de signos. Esta distopia cerrada, mundo en el cual, de hecho, no existen héroes y el protagonista tiene pocos elementos positivos, quizás sea una metáfora de la sordera en la que vivimos ante la presencia del mal en el mundo y, por supuesto, en nosotros. O, acción mental menos deprimida, si de metáfora hay que hablar, solo se dirige a cómo las microsociedades, incapaces de convivir con otras para formar un mundo más amplio, solo pueden llevar a una muerte, violenta y sangrienta, en la que nos resulta difícil decir si la víctima o el verdugo tienen derecho a que sintamos por ellos tan solo una pizca de piedad.

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Ficha técnica:

The Tribe  / La tribu (Плем'я),  Ucrania - Países bajos, 2014.

Dirección: Myroslav Slaboshpytskyi
Duración: 126 minutos
Guion: Myroslav Slaboshpytskyi
Producción: Iya Myslytska, Valentyn Vasyanovych
Fotografía: Valentyn Vasyanovych
Reparto: Grygoriy Fesenko, Yana Novikova, Roza Babiy

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