Entrevistas 

Harlan Ellison y el cuento infinito de la ciencia ficción – Parte I

Celebrado por ser el mejor episodio de Star Trek (la serie original), The City on the Edge of Forever (en castellano La ciudad en el límite de la eternidad) se basa en el guión escrito por uno de los máximos representantes de la ciencia ficción mundial, Harlan Ellison. Sin embargo, lo que vemos en la pantalla no es exactamente lo que encontramos en las páginas de Ellison, quien siempre defendió la profundidad y la madurez de su visión ante un resultado para él demasiado simplista (véase el libro en el que se encuentra el guión). En esta charla, dividida en dos partes, hablamos con el profesor universitario Stefan Hall del producto original de Ellison y, en forma más general, de cómo puede ser la ciencia ficción en sus estructuras profundas y cuando alcanza su madurez artística.

El Espectador Imaginario: Quisiera empezar con una pregunta simple: entre el bien y el mal, ¿es que siempre es necesario que gane el bien? En el guión de Ellison todo vuelve a la normalidad, y el antagonista, Beckwith, es punido. Sin embargo, hay que subrayar que es Beckwith quien estuvo a punto de salvar a la damisela en apuros. Si es que el bien tiene que ganar, ¿qué tipo de bien es?

Profesor Hall: No, no siempre el bien tiene que ganar. En muchos de los cuentos de Ellison – pensemos en No tengo boca y debo gritar, ¡Arrepiéntete, Arlequín!, dijo el señor Tic-tac, o El hombre gato – la idea del bien que tiene que prevalecer es algo muy complicado, y muy a menudo para que el protagonista “gane” son necesarios sacrificios, no pocas veces entrelazados con mucho sufrimiento. Si analizamos el guión de The City on the Edge of Forever, notamos cierta considerable reflexión sobre si la “punición” de Beckwith, el eterno aparecer y desaparecer dentro del corazón de una nova, se ajusta a sus crímenes, entre los cuales están el chantaje, la insubordinación, las drogas ilegales, y la alteración del flujo del tiempo; interesante sería decidir cuál de estos sería el peor. Podríamos pensar que cuando intentó salvar a Edith Keeler estaba intentando hacer algo bueno, si bien esto habría cambiado el flujo del tiempo, por lo menos en lo que se refiere a nuestra realidad. Por supuesto podríamos preguntarnos qué estaba intentando decir Ellison desde un punto de vista moral en relación a lo que pasa con Beckwith, sin embargo en el contexto del guión el Primer Guardián le dice a Spock que Beckwith, entrando en el vórtice temporal por segunda vez, acaba de crear una fractura, lo cual significa que ya que Beckwith “quería lo infinito, el vórtice le ha dado lo infinito”. Desde este punto de vista los guardianes y el vórtice parecen amorales; lo único que les interesa es el “correcto” flujo del tiempo. Por supuesto, la idea de una linea temporal correcta o justa en el universo ha sido usada un sinfín de veces en el mundo de la ciencia ficción, desde La máquina del tiempo de Wells hasta las discusiones sobre la Sagrada Línea Temporal del universo cinematográfico Marvel y de su parafernalia. Para Ellison el hecho de que gane el bien es algo de carácter personal – lo que vemos en The Cheese stands Alone – sin que haya un resultado positivo para la sociedad, o es algo de carácter grupal, como en los cuentos que ponen al bien contra el mal , o hasta algo en el que nos encontramos ante un mal monumental (véase el racismo y el genocidio de The Lingering Scent of Woodsmoke) capaz de una maldad total. En el caso de Kirk y Spock, una vez que el flujo haya vuelto a su curso normal, solo los dos tendrán conciencia de lo que ha pasado y de lo que hubiera podido pasar al ser la misión un desastre; el resto del universo continúa con su vida, sin darse cuenta de lo que ha pasado. Ante esta indiferencia universal, solo Kirk y Spock pueden entenderse el uno al otro y hablar de lo sucedido, y solo Spock conoce el dolor y la pérdida de Kirk. El bien prevalece, pero a menudo se trata de un bien llevado a cabo sin que nadie se dé cuenta.

EEI: El tipo de mal que Ellison nos enseña en la Enterprise es algo que podemos entender: lo que pasa es que algunos tripulantes enloquecen por estar cerrados en un espacio limitado durante demasiado tiempo. Es una situación que no nos cuesta mucho esfuerzo imaginar, y esto hace que el episodio resulte realista. ¿Es esto lo que tendría que ser la ciencia ficción? ¿Algo diferente pero al mismo tiempo parecido a nuestro mundo?

Profesor Hall: Según el dicho, “para hablar del presente la literatura fantástica dirige la mirada hacia el pasado, mientras que la ciencia ficción la dirige hacia el futuro”. Por esta razón, cualquier producto de ciencia ficción capaz de hablar de un futuro distante cinco minutos como quinientos años de nosotros siempre posee algo con el que el público se puede relacionar y usar desde un punto de vista instructivo, quizás contemplativo. En su estado más básico, hasta un cuento de carácter escapista pone en marcha las convenciones del género para ofrecer un momento de entretenimiento, si bien, como hemos dicho, escapista, pero un escapismo de este tipo es un vuelo de la imaginación para un público atado en su realidad. Si tomamos en cuenta The City on the Edge of Forever, las estructuras narrativas que creamos para nosotros nos permiten salir de esta realidad para sumergirnos en otra, sin embargo al final nos encontramos otra vez en el interior de nuestro camino temporal. Si es verdad que las tecnologías pueden alterar la existencia humana – y esto es otro concepto fundamental de la ciencia ficción –, es también verdad que todo esto se encuentra atado a la experiencia humana y a muchas de las investigaciones sobre la naturaleza de nuestra existencia que hemos estado llevando durante nuestra historia. Así que Kirk puede volar por la galaxia en una nave espacial superando la velocidad de la luz para ir a un nuevo planeta, cruzar un portal temporal y encontrar el amor, y pronto descubrimos que no se trata de un cuento sobre todas las cosas fantásticas que la tecnología futura permite hacer, sino sobre aquellos antiguos problemas de amor y pérdida. Creo que a Ellison le gustaba jugar con las expectativas del lector. No escribía de divertidos asaltos espaciales o de batallas galácticas con unos héroes y villanos bien definidos. Su uso de la ficción está relacionado con la idea de hablar de la sociedad, a través de una clave de lectura oscura, como en Knox, o con una más divertida, como en How’s the Night Life on Cissalda?, lo cual permite que el hecho de entregarles a los lectores la posibilidad de relacionarse a una situación sea muy instrumental a la hora de hacer que las componentes de ciencia ficción se sientan reales.

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