Críticas

Una saga que apenas comienza

Frozen II

Chris Buck, Jennifer Lee. EUA, 2019.

Cartel de la película Frozen IICon las cifras de ventas y el éxito popular de esta película quedan pocas dudas de que el cine de animación, generada por técnicas digitales y computación, continúa ganando espacios en el mundo del cine. El séptimo arte señala, en esta forma, los senderos de la revolución industrial 4.0 y de la economía naranja, senderos cuyos límites son cada vez más atrevidos y extensos. De alguna manera adquiere, el cine de animación, una función predictiva y pionera en términos tecnológicos. Nos podemos preguntar, también, si ello ocurre en otros sentidos, sean estos ambientales, humanos, sociales, de identidad, de género o culturales. Pareciera ser que sí. Si este es el caso, los creativos del cine de animación, quizás sin saberlo, quizás deliberadamente, adquieren un poder insospechado y enorme: el de hacer del cine de animación el libro sagrado que inspire a las nuevas religiones. Religiones naturistas, basadas en antiguos mitos o en viejas creencias resucitadas por los creadores como base para sus historias; religiones ambientalistas, basadas en el mito moderno de la destrucción inevitable de la tierra por la mano descarada, abusiva y destructiva de la modernidad y de la economía, destrucción que debe ser evitada por el regreso a lo natural; religiones de género, basadas en el establecimiento de nuevas creencias que mantienen que el género es meramente un hecho cultural y que debe ser dejado al libre albedrío de las personas, apoyado en nuevas normas y derechos y en la capacidad de transformación de la sociedad; religiones animalistas, en las cuales las mascotas y los animales se constituyen en modelos de convivencia, de comportamiento y de sabiduría; o religiones de las plantas y los bosques, en las cuales los espíritus pululan en la naturaleza, susurrando su sabiduría y su angustia ante el acoso civilizador.

Todo esto se puede hacer con entera libertad en el cine de animación, sin que haya demasiada crítica o sospecha de que se está, sutil o abiertamente, diseñando un nuevo mundo; y con la ventaja de que el mensaje está dirigido a audiencias de todas las edades y, fundamentalmente, a los niños de todo el mundo. Además, las películas de animación digital tienden a ser musicales, ricas en preciosas canciones y melodías, ilustradas con imágenes increíblemente bellas y fastuosas, y actuadas por personajes cuyos gestos, voces y actitudes se pueden diseñar con todo cuidado y perfección. Otro aspecto singular es que abundan la magia y los poderes en los protagonistas, para los cuales no hay límites como los que experimentan humanos.

Fotograma de Frozen II

Se me ocurren todas estas cosas luego de visionar a Frozen II, en compañía de mi familia, incluyendo a tres de mis nietos. Todos contemplamos encantados la secuela del primer episodio de Frozen, esa película mágica, cuyas canciones, personajes y vaporosos vestidos se convirtieron en moda por más de un año y en recuerdos perdurables para los niños.

Se adentran los espectadores de Frozen II, en compañía de Elsa y su hermana Anna, en un bosque encantado, cubierto de espesa niebla, hechizado por sucesos del pasado que dieron origen a que los pobladores del lugar, la tribu de los Northuldra, y un antiguo ejército del reino de Arendelle (la tierra de Elsa y su hermana Anna) hayan quedado congelados en un conflicto ignorado y misterioso. Han entrado en el bosque, porque Elsa ha estado oyendo voces, que se han vuelto obsesivas y que le advierten que hay una tarea pendiente por resolver y que de ello depende la suerte del reino. A partir de acá se desarrollarán varias historias muy bien contadas a base de imágenes espectaculares que mantienen atrapada la atención, lo cual es necesario para no perder el hilo de la narración, aunque los mensajes de los espíritus del bosque y los diálogos entre Anna y Elsa y los antiguos personajes que van adquiriendo vida, contribuyen a que todo vaya cobrando sentido.

Frozen II, imagen

Esto del sentido es parte esencial del filme, porque detrás de todos los sucesos hay un tema central. El primer rey de Arendelle fue un personaje oscuro y poderoso, origen de los antiguos enfrentamientos con los Northuldra, quien utilizó como estrategia, para engañarlos y vencerlos, construir una enorme presa en el bosque. Al hacerlo, atrapó los espíritus del agua, acabó con el bosque y con la forma de vida de los Northuldra, desató una guerra sin fin y sin historia y lo encerró todo en una espesa niebla. Elsa, la mágica princesa y reina de los hielos, emprende una jornada de búsqueda y de iluminación, un maravilloso viaje, a través de los mares, que le dice cómo desatar el hechizo del bosque y de los habitantes: hay que acabar con la presa para liberar las aguas encadenadas.

Cuando ello ocurre con ayuda de la tierra misma, encarnada en poderosos seres telúricos, a modo de símbolo de lo que sería un sismo vengativo, se genera una avalancha y se pone en riesgo la ciudad real de Arendelle, de ser barrida por la corriente. Pero Elsa es ya maestra del agua y su magia es poderosa e inmediata.

Parece claro el mensaje. Las obras del hombre, representadas por las represas, son engañosos y maliciosos artilugios que atrapan a las comunidades y a los bosques en una tragedia velada. La madre tierra, ofendida, mostrará algún día su poder, ya sea por ella misma o por acción de humanos conscientes que se conecten con los espíritus naturales, para liberar las aguas y restablecer los flujos y los ciclos de la vida. Para que todo esto tenga sentido, la magia actuará como energía poderosa y como guía para que las fuerzas naturales se calmen, para que se restablezca el equilibrio. ¿Fin de la historia, comienzo de nuevos ciclos, progreso congelado? Los futuros ciudadanos, hoy niños espectadores imaginarios, escribirán los nuevos episodios de esta saga, que apenas comienza. Ojalá cuenten con la magia liberadora del humanismo.

 

Trailer:

Ficha técnica:

Frozen II ,  EUA, 2019.

Dirección: Chris Buck, Jennifer Lee
Duración: 103 minutos
Guion: Jennifer Lee, Chris Buck, Marc E. Smith, Kristen Anderson-Lopez, Robert Lopez
Producción: Peter Del Vecho
Fotografía: Tracy Scott Beattie, Mohit Kallianpur
Música: Kristen Anderson-Lopez
Reparto: Película de animación. Voces en inglés:, Idina Menzel, Kristen Bell, Jonathan Groff, Josh Gad, Evan Rachel Wood, Sterling K. Brown

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