Críticas

Flores de colores en el gris de la guerra

The Flowers of War

Jin líng shí san chai. Yimou Zhang. China, 2011.

El último film de Zhang Yimou, The Flowers of War, está ambientado en un hecho histórico muy doloroso para el pueblo chino: el asedio de Nanking en 1937.

En 1931, los japoneses ocuparon la provincia china de Manchuria, siendo este el primer paso para controlar completamente a China. En julio de 1937, las tropas japonesas y chinas lucharon en Peking, y en diciembre del mismo año el ejército japonés marchó sobre la antigua capital china de Nanking. El número de víctimas se estima entre 40.000 y 300.000 civiles y soldados. Atrocidades tales como violaciones de mujeres fueron moneda corriente durante este asedio.

The Flowers of War comienza con interminables escenas de bombardeos, difíciles de tolerar para los que no disfrutan del género bélico. El estilo de filmación es similar al de Steven Spielberg en Salvar al soldado Ryan (Saving Private Ryan, 1998).

Veinticuatro años después, Christian Bale sobrevive nuevamente una ocupación japonesa luego de El imperio del sol (Steven Spielberg, 1987). Bale interpreta a John Miller, un oportunista que se hace conducir a una iglesia en busca de refugio y riquezas escondidas. Al llegar, descubre que la iglesia se encuentra desprovista de su sacerdote y de sus riquezas, y que está habitada por un grupo de niñas estudiantes indefensas.

En breve, llega al templo un grupo de prostitutas (las míticas mujeres del río Qin Huai) en busca de refugio, que deciden instalarse seduciendo a Miller para que las ayude a escapar. En respuesta a un ataque japonés a las niñas, el personaje interpretado por Bale se hace pasar por sacerdote y decide quedarse en la iglesia para brindar ayuda y protección.

Las escenas de guerra están teñidas de color gris y blanco, y esta atmósfera monocromática no es nada habitual en la cinematografía de Zhang Yimou. Pero esto cambia cuando interviene un bello y colorido vitraux de la iglesia, excusa perfecta para las escenas llenas de color características del director chino.

El vestuario de las cortesanas también abunda en colores. Por momentos es ridículo que esas mujeres puedan portar unos vestidos tan bellos y coloridos en el medio de una guerra, pero el contraste es tan grande y los detalles tan cuidados, que lo olvidamos, disfrutando simplemente del placer estético.

Otra excusa para brindar color al film es que uno de los refugios de los soldados chinos se encuentra en un depósito de papel. La bomba que hace estallar millones de papelitos de colores nos regala una escena inolvidable.

El argumento requiere que el rol protagónico lo tenga un actor occidental, un sacerdote que logra menor atención y mayor respeto de los soldados japoneses. Bale realiza un papel excelente. Su transformación acompaña la del público, que en principio puede sentirse lejano al drama que atraviesan estas jovencitas y prostitutas chinas, pero que, a medida que las conocemos, surge irremediablemente una empatía humana y el deseo de querer ayudarlas.

Encontré muy acertado un diálogo que John Miller mantiene con otro norteamericano (interpretado por Paul Schneider) en el medio del campo de batalla. El falso sacerdote intenta explicarle al antiguo compañero sus intenciones de ayudar a las niñas y a las cortesanas. En ese momento todo suena descabellado e irreal, mientras que en el transcurso del film todo esto tendrá mayor sentido.

A pesar que el resto de los actores no cuenta con mucha experiencia, el rol principal femenino (la cortesana Yu Mo) está interpretado de forma excelente por la actriz Ni Ni, a pesar de ser muy joven y tratarse de su primer papel cinematográfico. Otro personaje muy importante y muy bien interpretado es Shu, el niño al cual el sacerdote fallecido le traspasa la responsabilidad de cuidar a las niñas. Con toda franqueza nos pone de cara al drama cuando en el medio de un ataque exclama: “¡basta!, somos tan solo niños”.

Se trata del film más caro que ha realizado hasta el momento Zhang Yimou, y como es habitual en su filmografía, esta película no escapa a su gran repercusión internacional. Sorgo Rojo (Hong gao liang, 1987), Esposas y concubinas (Da hong deng long gao gao gua, 1991), ¡Vivir! (Huozhe, 1994), Ni uno menos (Yi ge dou bu neng shaom, 1999) y El camino a casa (Wo de fu qin mu qinm, 1999) recibieron premios en Berlín y Cannes. Su filmografía es muy extensa, con casi un film por año desde 1987. La repercusión mundial del director chino también estuvo aumentada por haber dirigido la ceremonia de apertura y cierre de los Juegos Olímpicos de Beijing en el año 2008.

Las flores del título, claramente, son las mujeres que reciben en esta película un claro homenaje. Las niñas y las adultas son bellas, delicadas, valiosas y también fuertes y valientes para soportar las aberraciones de la guerra. El final es abierto y nos deja con la duda de si las jovencitas conocerán un futuro alentador. Pero pese a que hay una historia de amor y varias historias de amistad y de esperanza, The Flowers of War nos deja un sabor muy amargo de injusticia e impotencia. Simplemente una humilde advertencia para que se elija el mejor momento para verla.

Ficha técnica:

The Flowers of War (Jin líng shí san chai),  China, 2011.

Dirección: Yimou Zhang
Guion: Heng Liu
Producción: Weiping Zhang
Fotografía: Xiaoding Zhao
Música: Xiaoding Zhao
Reparto: Christian Bale, Ni Ni, Xinyi Zhang y Tianyuan Huang

2 respuesta a “The Flowers of War”

  1. Hola, sólo para mencionar que Yimou también fue el responsable de la puesta en escena de la ópera Turandot en Pekín y que ha realizado magníficas super-producciones sobre la historia china tales como «La maldición del crisantemo amarillo», «Héroe» y «La casa de las dagas voladoras» donde aborda el éstilo de cine histórico con la misma excelencia visual y sonora que caracteriza a todas sus películas.

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