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Entrevista a Vlado Škafar, director de Mama

vlado skafarCon su película Mama, estrenada como world premiere en el Festival de Cine de Rotterdam, Vlado Škafar (Eslovenia, 1969) ha completado hasta la fecha la realización de cinco largometrajes.  Su documental Letter to a Child fue proyectado también en Rotterdam 2009. Škafar fue cofundador de la Cinemateca Eslovena y del Festival de Cine de Isola. Ha sido también consultor de guion.

La película de Škafar, manteniéndose dentro de la temática de las relaciones familiares, puede verse como un estado de ánimo desde el principio, hasta el final. La cualidad que hace original a este cineasta es que, además de captar ese estado, es capaz de ponerle un envoltorio de poesía y lirismo trabajado concienzudamente. Esta idea se abre paso y adopta su forma a través de esos planos tan largos, contemplativos, en los que la cámara se mantiene fija, los tonos ocres degradados y una luz en clave baja, cuyas fuentes se justifican con velas en muchos de los planos del inicio del filme, cuando la madre y su hija, ésta con problemas de droga, se encierran en una casa. De este modo, Škafar transmite con su película la tragedia silente que hay en el rostro empapado de tristeza lírica de esa madre. Mama es una exaltación de la libertad cinematográfica, como el propio Škafar nos indica, que se instala en las antípodas de cualquier tipo de cliché.

Un viaje espiritual a los confines del alma humana, acerca del cual EL ESPECTADOR IMAGINARIO ha hablado con Vlado Škafar, ofreciéndonos este resultado.

Raúl Liébana (RL): Como ocurría en su anterior filme, usted indaga en la relación entre una madre y su hija. Este es un tema común en sus películas. ¿Por qué le interesa tanto?

mamaVlado Škafar (VŠ): Lo cierto es que la película no se centra en la relación. Se centra en cada una de ellas -madre e hija- de forma individual. Las muestra como animales salvajes. Ambas mujeres tienen que convivir en tiempos difíciles. En situaciones como ésta, cada movimiento y cada emoción se magnifican. Las relaciones -las relaciones familiares típicas- son un buen punto de partida para pensar sobre los aspectos metafísicos de los seres humanos. Estas relaciones le son comunes a todo el mundo, pero no suele haber lugar para la metafísica; en ellas, todo se da por sentado. Ahí es donde comienza el problema…

RL: La relación de los personajes con la naturaleza es muy importante en la película. ¿Cómo lo ve usted?

VŠ: Hay quien considera que la naturaleza es una sanadora. Otros la consideran un ser supremo. Cuando la naturaleza vuelve a nacer en primavera, todo el mundo lo percibe y, en ocasiones, la gente considera que ellos también renacen.

RL: A través de la película se aprecia el lirismo y poesía del texto de Marcel Proust. ¿Por qué se inspiró en él?

VŠ: No hay ningún texto de Proust en la película. Mencioné a Proust como una parte de la inspiración para la película, pero no hice uso de su texto. Sólo quería tratar de observar a las personas con el mismo rigor como lo hace en sus escritos.

RL: ¿Cómo fue el trabajo con Marko Brdar, el director de fotografía? Especialmente, en las escenas rodadas dentro de la casa…

VŠ: Le gusta observar a los animales salvajes. Y eso es exactamente lo que yo quería: que observásemos a la gente como animales. Sin prejuicios ni expectativas. La mayoría de las escenas se crearon sin guion, sin una directriz exacta: mi trabajo consistía en crear una atmósfera determinada en el espacio y en las personas, mientras que el de Marko consistía en observar y comprender con su cámara.

RL: Usted participó en el montaje de la película. Esto es algo que también ha hecho en sus trabajos previos, ¿Cree que la película hubiera sido muy diferente si no lo hubiera hecho?

VŠ: Yo no dirijo mis películas, creo cine del mismo modo que un escritor crea una novela. El autor de una novela edita lo que escribe él mismo. La edición comienza cuando la película está hecha, en especial con este tipo de película. Pero con Mama fue la primera vez que requerí ayuda para afrontar la edición. Se lo pedí a Jelena Maksimović, una joven editora de Serbia, porque me había estado ayudando desde el principio con la redacción. Y, como dije antes, en el cine, la edición es redacción. Me resultó difícil darle forma a esta película y ella me ayudó con esa tarea.

RL: En cuanto al trabajo de montaje en sí, ¿qué aspectos eran los que más le preocupaban? ¿Qué recursos utilizó?

VŠ: Uno de los problemas fue intentar unir el enfoque clásico del cine con la libertad lírica. Intenté forzar esa unión y casi me cargo la película. Al final, dejamos que la película fuese a su aire. A la mayoría de los espectadores de hoy no les gusta eso. Supongo que a la gente le da miedo la libertad, el espacio libre que se abre frente a ellos, sin normas, sin expectativas, sin avatares. Miedo y aburrimiento (que viene siendo lo mismo). Porque el espacio libre no tiene fin ni propósito. Cuando nuestra actriz principal vio la película dijo: “eres implacable, es como abandonar a alguien en una isla desierta”. Todo el mundo sueña con estar en una isla desierta, pero nadie se atreve a ir solo. Una isla desierta es un buen lugar para renacer como realmente eres, sin los dictados de la sociedad que destruyen nuestro verdadero ser. Para aquellos que abrazaron la película y la libertad, la libertad del dolor y la belleza, fue una experiencia sanadora.

Raúl Liébana

 

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